tensión entre Dinamarca y EE.UU. por Groenlandia
EFE

La relación entre Dinamarca y Estados Unidos enfrenta un nuevo capítulo de tensiones tras reportes de intentos estadounidenses por influir en Groenlandia, un territorio autónomo danés. El 26 de agosto de 2025, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca convocó al encargado de negocios de la embajada estadounidense en Copenhague para abordar acusaciones de operaciones encubiertas vinculadas a la administración del presidente Donald Trump. Estas acciones, que buscan promover la separación de Groenlandia de Dinamarca, han generado indignación en Copenhague y Nuuk, intensificando un conflicto diplomático que pone en juego la soberanía y los recursos estratégicos de la isla ártica.

Operaciones encubiertas en el punto de mira

El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, calificó de “inaceptable” cualquier intento de interferir en los asuntos internos del Reino de Dinamarca. Según la cadena pública danesa DR, al menos tres ciudadanos estadounidenses con vínculos al presidente Trump habrían llevado a cabo actividades encubiertas en Groenlandia. Estas incluyen la recopilación de nombres de groenlandeses a favor y en contra de las ambiciones de Trump, con el objetivo de fomentar un movimiento secesionista que acerque la isla a Estados Unidos. Uno de los involucrados, descrito como cercano a Trump y con un posible rol en la política de seguridad estadounidense, habría instado a locales a destacar casos que desprestigien a Dinamarca en medios estadounidenses.

Por ejemplo, los informes señalan que estas operaciones han explotado controversias históricas, como la campaña de anticoncepción forzada de mujeres inuit entre las décadas de 1960 y 1980, para generar fricciones entre Groenlandia y Dinamarca. La inteligencia danesa (PET) advirtió que Groenlandia es un objetivo de campañas de influencia que buscan “crear discordia” al amplificar desacuerdos, ya sean reales o fabricados, según un comunicado emitido el 26 de agosto.

El interés estratégico de Trump en Groenlandia

Trump ha expresado repetidamente su deseo de que Groenlandia pase a ser parte de Estados Unidos, citando razones de seguridad nacional y el acceso a sus vastos recursos minerales, como tierras raras esenciales para baterías y turbinas eólicas. En un discurso en marzo de 2025 ante el Congreso, afirmó que Estados Unidos “obtendría” Groenlandia “de una forma u otra”, sin descartar el uso de fuerza militar o sanciones económicas. Esta postura ha generado alarma en Dinamarca, un aliado de la OTAN, y en Groenlandia, donde solo el 6% de los 57,000 habitantes apoya unirse a EE.UU., según una encuesta de Verian realizada en enero de 2025.

Sin embargo, la isla enfrenta un dilema. Aunque el 67% de los groenlandeses favorece la independencia de Dinamarca, según un sondeo de 2019, la mayoría rechaza convertirse en un territorio estadounidense. Groenlandia depende de un subsidio anual de 500 millones de dólares de Dinamarca, lo que complica su camino hacia la autonomía total. La reciente apertura del aeropuerto de Nuuk en noviembre de 2024, financiado por préstamos daneses, refleja los esfuerzos de Copenhague por fortalecer lazos con la isla frente a las presiones externas.

Respuesta unificada de Dinamarca y Groenlandia

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha reiterado que Groenlandia “no está en venta” y pertenece a sus habitantes. Durante una visita a Nuuk en abril, acompañada por el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen, Frederiksen ofreció mayor inversión en defensa y apoyo económico, buscando contrarrestar las ambiciones estadounidenses. “No se puede anexar otro país”, afirmó, enfatizando la unidad del Reino de Dinamarca. Por su parte, Nielsen subrayó que “solo los groenlandeses decidirán su futuro”, rechazando cualquier intento de influencia externa.

Pese a todo, las tensiones persisten. En marzo, la visita del vicepresidente JD Vance a la base militar estadounidense de Pituffik en Groenlandia fue vista como una provocación, especialmente tras sus críticas a Dinamarca por “no invertir lo suficiente” en la seguridad del Ártico. Rasmussen, en un video del 28 de marzo, pidió a EE.UU. un tono más respetuoso, recordando la histórica alianza entre ambos países en la OTAN.

Un conflicto con implicaciones globales

La situación ha atraído la atención de aliados europeos. En junio, el presidente francés Emmanuel Macron visitó Groenlandia, recibiendo una cálida bienvenida en contraste con las protestas que enfrentó Vance. Dinamarca también ha fortalecido su presencia militar en el Ártico, con un aumento del 15% en el presupuesto de defensa para 2025, según el Ministerio de Defensa danés. Mientras tanto, la inteligencia danesa continúa monitoreando posibles interferencias extranjeras, especialmente tras reportes de mayo sobre espionaje estadounidense en la isla. A medida que el conflicto diplomático se intensifica, Groenlandia permanece en el centro de un juego geopolítico que desafía las relaciones entre aliados históricos.

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