“Tump no planea invadir Cuba”, esto dijo Lula Da Silva

El presidente Lula da Silva afirma que Donald Trump no invadirá Cuba, mientras EE.UU. mantiene su fuerte presión naval y económica sobre la isla.
"Tump no planea invadir Cuba", esto dijo Lula Da Silva
Fotografía de archivo del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. EFE/ Andre Borges

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, intentó apaciguar las crecientes tensiones en el Caribe. Durante una reciente visita oficial a Estados Unidos, Lula aseguró que el presidente Donald Trump le confesó que no tiene intención de ejecutar una intervención militar en Cuba. La declaración llega en un momento de alta fricción entre Washington y La Habana.

La confirmación se dio tras una extensa reunión de tres horas entre ambos mandatarios en la Casa Blanca. Al finalizar el encuentro, Lula ofreció una conferencia de prensa desde la embajada brasileña en Washington. “Si lo que dijo la traducción es correcto, él me dijo que no piensa invadir Cuba. Eso lo escuché de la intérprete”, relató el mandatario brasileño a los medios internacionales.

El líder sudamericano aprovechó la histórica cita bilateral para ofrecerse como puente de comunicación. Según sus propias palabras, Lula le expresó a Trump que Brasil está “plenamente a su disposición” si el gobierno estadounidense necesita ayuda diplomática para abordar la compleja situación en la isla. Además, Lula también enfatizó ante Trump que Cuba “quiere dialogar”.

¿Por qué hay temor de una invasión en Cuba?

Las alarmas sobre una posible acción militar se encendieron fuertemente tras las agresivas declaraciones de Donald Trump. Recientemente, durante una cena privada en Florida, el presidente estadounidense aseguró que tomaría el control de Cuba “casi de inmediato” una vez que terminara sus operativos militares en Irán.

La tensión escaló cuando la administración de Trump anunció el inminente traslado del gigantesco portaaviones USS Abraham Lincoln hacia las cercanías de la isla. En tono desafiante, el mandatario republicano sugirió que podría colocar el buque de guerra a solo “90 metros” de la costa cubana para forzar la rápida rendición del régimen comunista. Estas afirmaciones provocaron indignación inmediata en La Habana.

El actual presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, no tardó en responder a las hostilidades a través de sus redes sociales oficiales. Díaz-Canel denunció que Trump “eleva sus amenazas de agresión militar contra Cuba a una escala peligrosa y sin precedentes”. El mandatario caribeño hizo un llamado urgente para que la comunidad internacional tome nota y detenga lo que calificó como “un acto criminal drástico”.

¿Qué busca Lula da Silva como mediador?

Lula da Silva busca aprovechar su posición como líder de la izquierda latinoamericana para evitar un conflicto armado en la región. Mientras estuvo en Washington, el presidente brasileño no ocultó sus fuertes críticas a la histórica política exterior de Estados Unidos hacia la isla. Sostuvo que el embargo económico impide el desarrollo de la nación.

“Cuba quiere dialogar y encontrar una solución para poner fin a un bloqueo que nunca dejó a Cuba ser un país libre desde la victoria de la revolución”, expresó firmemente el líder brasileño. Lula también lamentó públicamente que el pueblo cubano sufra las consecuencias de lo que él describió como “el bloqueo más longevo de la historia de la humanidad”.

El intento de mediación de Lula ocurre en un contexto geopolítico sumamente convulso. Esta primera reunión formal entre Lula y Trump en la Casa Blanca estuvo fuertemente marcada por otros eventos recientes. Destacan las fuertes presiones de Washington sobre La Habana, la guerra en curso de Estados Unidos con Irán, y las críticas previas de Brasil ante la controvertida captura de Nicolás Maduro en Venezuela.

¿Qué impacto tienen las recientes medidas de EE. UU.?

A pesar de las palabras tranquilizadoras sobre evitar una invasión militar, la asfixia económica sobre la isla es cada vez más severa. Tras el arresto internacional de Nicolás Maduro, el gobierno de Estados Unidos decidió imponer de inmediato un estricto bloqueo petrolero sobre Cuba. Así, buscaban cortar el vital suministro energético que la isla recibía históricamente de Venezuela.

Esta medida estadounidense ha agravado dramáticamente la profunda crisis económica y social que ya vivía la población cubana. Las familias enfrentan apagones prolongados, escasez de combustibles básicos y una inflación descontrolada. Además, mientras el gobierno de Trump advierte sobre la necesidad de instaurar una democracia en la isla, sus políticas migratorias han cerrado las puertas de Estados Unidos a miles de cubanos. Como consecuencia, el ritmo de las deportaciones ha incrementado significativamente.

El diálogo entre Trump y Lula da Silva ofrece un leve respiro diplomático, pero las sanciones continúan vigentes. Queda por ver si el gobierno de Brasil logrará facilitar algún tipo de negociación real. Si no, las promesas realizadas en el Despacho Oval se disolverán en medio del candente clima electoral estadounidense y las futuras decisiones del Pentágono.

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