EN PORTADA: POPULARIDAD EN PICADA

La economía ha recuperado su lugar como la preocupación número uno para el 29% de los estadounidenses. ¿Trump es el culpable?
La economía y la guerra desploman la popularidad de Trump a su punto más bajo.
Foto: EFE

La economía y la guerra desploman la popularidad de Trump a su punto más bajo.

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La luna de miel del segundo mandato de Donald Trump parece haber llegado a un final abrupto. El optimismo que lo llevó de regreso a la Casa Blanca en 2025 se ha disuelto frente a una realidad económica asfixiante y un conflicto bélico que no da tregua. Según la más reciente encuesta de NBC News realizada por SurveyMonkey, la aprobación del desempeño del mandatario ha caído a un nuevo mínimo histórico, situándose en apenas un 37%.

Este desplome no es una cifra aislada; refleja un descontento social profundo y generalizado. El 63% de los adultos estadounidenses desaprueba su labor, y lo más alarmante para el ala republicana es que la mitad de la población declara sentir un “descontento rotundo”. Dos tercios de los ciudadanos rechazan específicamente su gestión frente a la inflación y la guerra contra Irán. Estos son los dos pilares que hoy hunden la imagen del presidente.

Incluso dentro de sus propias filas, el blindaje de Trump muestra fisuras. Aunque retiene el apoyo de su base más fiel, el respaldo republicano cayó cuatro puntos desde principios de año, situándose en un 83%. La intensidad de ese apoyo también se debilita: los republicanos que aprobaban “firmemente” su labor pasaron del 58% al 52%. El país, en su mayoría, percibe que el rumbo actual es equivocado, marcando el sentimiento más pesimista desde su retorno al poder.

¿Es la economía el factor determinante del rechazo?

La economía ha recuperado su lugar como la preocupación número uno para el 29% de los estadounidenses. Dentro de este rubro, la inflación y el aumento del costo de la vida son los problemas que más quitan el sueño a las familias, con un 45% de menciones. A pesar de las promesas de campaña de combatir el alza de precios, la inflación interanual alcanzó el 3.3%, su nivel más alto en dos años.

La percepción ciudadana sobre la gestión económica de Trump es demoledora. Solo el 32% está de acuerdo con su manejo de la inflación, mientras que un masivo 68% se muestra en desacuerdo. El sentimiento de precariedad es real: el 40% de los encuestados afirma que su situación financiera personal es peor hoy que hace un año. Esta cifra representa el nivel más bajo de confianza financiera registrado en todo su segundo mandato.

El costo de la energía se ha convertido en un símbolo de esta crisis. Casi dos tercios de los estadounidenses reportan que los precios de la gasolina son un problema grave para sus hogares. Este fenómeno afecta desproporcionadamente a los obreros y ciudadanos con menor nivel educativo, quienes dependen más del combustible para sus jornadas diarias. La tregua prometida por la administración no llega, y el bolsillo del votante promedio comienza a pasar factura.

¿Cómo afecta la guerra contra Irán a la imagen presidencial?

El rechazo a la política exterior es casi tan alto como el descontento económico. Dos tercios de los estadounidenses desaprueban cómo Trump ha manejado el conflicto con Irán. Ni siquiera el anuncio de un cese al fuego temporal el pasado 7 de abril logró mejorar las cifras. La desconfianza es tal que la aprobación de su gestión bélica no varió significativamente tras el anuncio, manteniéndose en un tercio de la población.

La división partidista en este tema es notable, pero con matices preocupantes para la Casa Blanca. Si bien el 74% de los republicanos aprueba la guerra, un 26% la rechaza abiertamente. Este nivel de disidencia interna es superior al rechazo general que recibe Trump dentro de su partido. El movimiento MAGA sigue siendo su apoyo más férreo con un 87% de respaldo al conflicto, pero el resto del país pide detener la escalada militar.

Una mayoría del 61% de los adultos sostiene que Estados Unidos no debería emprender ninguna acción militar adicional en Irán. Esta postura es radicalmente más fuerte entre los jóvenes menores de 30 años, donde el 74% exige el fin de las hostilidades. Trump prometió en su campaña de 2024 mantener al país fuera de conflictos internacionales, una promesa que hoy se percibe como rota ante la creciente presencia militar en el Golfo.

¿Qué impacto tiene la crisis migratoria en las encuestas?

La inmigración, pilar fundamental del discurso de Trump, también ha sufrido altibajos dramáticos. La popularidad del presidente en este tema se desplomó tras incidentes violentos en Minnesota, donde agentes federales mataron a dos ciudadanos estadounidenses. Aunque la administración intentó cambiar de estrategia destituyendo a altos mandos de Seguridad Nacional, las cifras de personas bajo custodia de ICE siguen siendo casi el doble que en años anteriores.

A pesar de las críticas, la gestión de la seguridad fronteriza es uno de los pocos temas donde Trump ha mostrado una ligera mejoría. Su aprobación en materia migratoria subió cuatro puntos, alcanzando el 44%. El porcentaje de ciudadanos que “desaprueba totalmente” su política de inmigración bajó del 49% al 42% en lo que va del año. No obstante, sigue siendo un tema donde la mayoría (56%) reprueba su actuación oficial.

En paralelo, el presidente presiona por reformas electorales mediante la Ley SAVE America. Esta medida busca establecer requisitos de identificación con fotografía y prueba de ciudadanía para votar. Aunque la Cámara de Representantes la aprobó, el Senado se mantiene como un obstáculo insalvable. Tres cuartas partes de los estadounidenses apoyan la exigencia de un documento de identidad para votar, pero la inclusión de una prueba de ciudadanía divide las opiniones.

¿Podrán los republicanos retener el Congreso en este escenario?

Los resultados de estas encuestas encienden las alarmas para las elecciones de medio término de este año. La frustración acumulada por la inflación, el precio de la gasolina y la guerra pone en riesgo la mayoría republicana en el Capitolio. Los independientes, un bloque clave para ganar elecciones, muestran un rechazo abrumador: el 82% descalifica la gestión de la guerra y el 46% afirma que su economía personal está peor que en 2025.

La narrativa de una economía “rugiente” que defiende la Casa Blanca choca frontalmente con la experiencia diaria de las familias que recurren a sus ahorros para terminar el mes. El descontento rotundo del 50% de la población sugiere una movilización masiva de la oposición. Trump enfrenta el reto de reconectar con un electorado que se siente traicionado por las promesas de paz y estabilidad que marcaron su regreso al poder.

Con un índice de aprobación en mínimos y una base que empieza a cuestionar el costo de sus decisiones, el presidente tiene poco margen de maniobra. La historia reciente muestra que una popularidad por debajo del 40% suele traducirse en derrotas legislativas contundentes. Estados Unidos llega a este ciclo electoral dividido, pesimista y con la mirada puesta en un bolsillo que no deja de vaciarse por la inflación y el estruendo de los cañones.

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