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El precio del petróleo supera los US$ 116 después de que Trump dijera que quiere "apropiarse del petróleo" en Irán.
EN PORTADA: PETRÓLEO AL ALZA Petróleo vuelve a estar por encima de los US$100: ¿qué significa para las familias?
A las 9.06 hora local (13.06 GMT) en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos futuros del WTI para entrega en noviembre recortaban 0,77 centavos con respecto al cierre anterior. Fotografía de archivo. EFE

Petróleo vuelve a estar por encima de los US$100: ¿qué significa para las familias?

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El panorama económico de Estados Unidos enfrenta una nueva prueba de fuego. Por primera vez desde 2022, el precio promedio de la gasolina regular sin plomo superó los US$ 4 por galón. Este incremento no es solo una cifra en los tableros de las estaciones de servicio. Representa un umbral psicológico y económico que impacta directamente en el bolsillo de millones de familias.

La situación se ha agravado tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump. El mandatario sugirió su intención de “apropiarse del petróleo” en Irán. Esto disparó los precios del crudo Brent por encima de los US$ 116. Mientras el conflicto en el estrecho de Ormuz se intensifica, los mercados globales tiemblan ante la incertidumbre del suministro.

Para los residentes de California, Washington o Hawái, ver el galón a US$ 4 sería casi un alivio. En esos estados, los precios ya superan los US$ 5. Sin embargo, en zonas con menor costo de vida, pagar más de US$ 3.50 ya genera una alarma considerable. Nadie celebra este ascenso meteórico que drena los ingresos del hogar.

¿Cómo afecta el precio del barril a su presupuesto familiar?

Las matemáticas detrás de estos aumentos son implacables. Según Joe Brusuelas, economista de RSM US, cada subida de US$ 10 en el barril de petróleo tiene consecuencias en cadena. Primero, genera un lastre de 0.1 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB real. Segundo, eleva la inflación en 0.2 puntos porcentuales de forma casi inmediata.

En términos prácticos, ese aumento de US$ 10 en el barril añade 24 centavos al galón de gasolina. Para una familia promedio, el impacto anual estimado es de US$ 450 en costos adicionales. Esto incluye no solo el combustible para el auto, sino también calefacción, servicios públicos y, eventualmente, alimentos debido al transporte.

Desde que comenzaron las hostilidades, los precios del petróleo han subido más de US$ 30 por barril. Antes del conflicto, el promedio nacional de la gasolina era de apenas US$ 2.98. Hoy, esa diferencia de más de un dólar por galón está obligando a muchos a elegir entre llenar el tanque o cubrir otras necesidades básicas.

¿Qué sucede cuando la economía alcanza su punto de quiebre?

La economía de Estados Unidos es una estructura de US$ 30 billones. Es resistente, pero no invencible. El punto crítico, según expertos, se sitúa cuando el petróleo supera los US$ 125 y la gasolina llega a los US$ 4.25. En ese nivel, se activa lo que los economistas llaman “destrucción de la demanda”.

Esto significa que los precios suben tanto que el consumidor cambia sus hábitos drásticamente. Diane Swonk, de KPMG, señala que muchos ya están recortando viajes y modificando gastos esenciales. Aunque una caída en la demanda suele bajar los precios, las interrupciones en el suministro actual complican esta regla básica del mercado.

La inflación es el riesgo más latente. En febrero, antes de la guerra, la tasa anual era del 2.4%. Los analistas prevén que los datos de marzo alcancen el 3.5%, y abril podría superar el 4%. Este salto refleja no solo la gasolina, sino el alza en el diésel, combustible para aviones y fertilizantes.

¿Por qué el estrecho de Ormuz es el epicentro de la crisis?

El estrecho de Ormuz es la arteria más importante del mercado energético mundial. Por este canal transita una quinta parte del petróleo mundial. El control férreo de Irán sobre esta vía, sumado a los ataques contra petroleros, ha paralizado el tráfico marítimo desde finales de febrero.

El presidente Trump ha amenazado con ampliar la ofensiva militar si el estrecho no se reabre pronto. Esto incluiría ataques a centros de exportación como la isla de Kharg. La tensión bélica ha provocado que el crudo Brent suba un 45% en poco más de un mes, alcanzando los US$ 106 por barril.

El impacto es global. JP Morgan advierte que el sistema está pasando de una crisis de suministro al agotamiento total de reservas. Se estima que las últimas entregas de petróleo del Golfo llegarán a Estados Unidos el 15 de abril. Después de esa fecha, el desabastecimiento podría volverse una realidad tangible.

¿Está preparada la industria aérea para este choque de costos?

La aviación comercial está sufriendo uno de los golpes más duros de su historia reciente. El precio del combustible para aviones se ha duplicado en apenas tres semanas. Pasó de US$ 2.50 a US$ 4.24 por galón. Este incremento supera incluso la velocidad de subida del crudo Brent.

Las consecuencias para el viajero son inmediatas. Las tarifas aéreas entre Nueva York y Londres han subido un 177% en solo una semana. Aerolíneas como Delta reportan impactos negativos de US$ 400 millones. Si la tendencia continúa, la factura de combustible de empresas como United superará sus beneficios históricos anuales.

Este aumento en los costos de transporte no se queda en las nubes. Eventualmente, se traslada a cada producto que se mueve por avión o camión. El diésel, motor de la logística terrestre, también muestra precios récord, lo que garantiza que la inflación se sienta en los estantes de los supermercados.

¿Podrá la Reserva Federal evitar una estanflación inminente?

El entorno actual es radicalmente distinto al de 2022. Hace cuatro años, el empleo crecía con fuerza y los salarios subían. Hoy, el mercado laboral se ha ralentizado y la tasa de desempleo es más elevada. Los estadounidenses enfrentan un endeudamiento creciente que se vuelve difícil de manejar.

Existe un temor fundado a la estanflación: una economía estancada con alta inflación. Diane Swonk advierte que los tipos de interés tienen un alcance limitado. “Los tipos de interés por sí solos no pueden estimular la demanda de mano de obra”, afirmó. La incertidumbre bélica es el principal lastre económico.

Incluso si el conflicto terminara hoy, los efectos de “segundo y tercer orden” persistirán. Los hogares estadounidenses seguirán asumiendo las consecuencias hasta finales de año. El alto costo de los fertilizantes hoy se traducirá en comida más cara en diciembre. La crisis energética es, en realidad, una crisis de costo de vida a largo plazo.

¿Qué aliados están dando la espalda a la estrategia de Trump?

La política exterior de Trump también ha generado fricciones económicas. El presidente arremetió contra Francia por no permitir el sobrevuelo de suministros militares hacia Israel. “Francia ha sido muy poco útil”, escribió en sus redes sociales. Italia también negó el uso de la base aérea de Sigonella para bombarderos estadounidenses.

Estas tensiones diplomáticas complican la logística militar y aumentan la incertidumbre en los mercados. Mientras tanto, la guerra ha cobrado más de 3,000 vidas. En el sur de Líbano, la muerte de cascos azules de la ONU ha llevado al Consejo de Seguridad a sesiones de emergencia.

Trump oscila entre la diplomacia y la amenaza de ataques a plantas desalinizadoras iraníes. Mientras el mandatario se atribuye el paso de buques petroleros pakistaníes por el estrecho, la realidad en las gasolineras sigue siendo sombría. El ciudadano común observa cómo su capacidad de consumo se desvanece entre sirenas antiaéreas y precios récord.

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