La Operación Furia Épica —el ataque militar conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciado el 28 de febrero de 2026— sacudió los mercados financieros en todo el mundo. El precio del crudo se disparó, el estrecho de Ormuz quedó amenazado y las economías de América Latina comenzaron a sentir los primeros efectos. Pero el impacto no es igual para todos los países: mientras algunos productores pueden beneficiarse a corto plazo, el riesgo de inflación y devaluación monetaria acecha a toda la región.
El estrecho de Ormuz es el punto más sensible de esta ecuación. Por ese pasaje marítimo ubicado entre Irán y Omán transita aproximadamente el 30% del comercio marítimo mundial de petróleo, unos 15 000 000 de barriles diarios. Según El Financiero de México, analistas de Rystad Energy estiman que la ofensiva podría impulsar un alza de hasta 20 dólares en los precios internacionales del crudo si no hay señales claras de desescalada. Esa posibilidad ya está moviendo los mercados desde el primer día de la guerra.
Según expertos citados por El País, por cada 10 dólares que sube el precio del barril de petróleo, la inflación global puede aumentar hasta 0,4%. Para familias latinas que ya sienten la presión del costo de vida, ese dato no es menor.
¿Cómo reaccionó Venezuela ante la guerra?
Venezuela es el país latinoamericano con los vínculos más estrechos con Irán. Durante décadas de gobierno chavista —el movimiento político liderado por Hugo Chávez y luego continuado por Nicolás Maduro—, Teherán fue un aliado estratégico. Le suministró combustible refinado cuando las sanciones internacionales y el colapso de PDVSA —la petrolera estatal venezolana— dejaron al país sin gasolina. Irán también usó una flota de buques “fantasma” para mover el crudo venezolano y evadir restricciones internacionales.
Sin embargo, el escenario político venezolano cambió radicalmente. Maduro fue capturado y trasladado a una cárcel en Nueva York. Ahora, el gobierno interino de Venezuela opera bajo la supervisión directa de Washington. El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, visitó recientemente campos petroleros venezolanos junto a la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Las licencias otorgadas a empresas estadounidenses para operar en Venezuela incluyen prohibiciones explícitas de relacionamiento con Irán.
A pesar de ello, Venezuela podría beneficiarse del alza del crudo. Según Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica, por cada dólar adicional en el precio promedio del barril durante 2026, Venezuela recibiría unos 400 000 000 de dólares extra. Si el alza reciente se sostiene, podrían sumarse alrededor de 2 400 000 000 de dólares adicionales al año.
¿Cómo responde México al aumento del precio del crudo?
México es el 4.º productor de petróleo del continente americano, con 1 600 000 barriles diarios. Según Bloomberg Línea, la mezcla mexicana de petróleo superó los 70 dólares por barril este martes, un alza del 5,5% respecto al lunes. Eso representa su nivel más alto en 7 meses.
Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum llamó a la calma. México importa casi la mitad de las gasolinas que consume, principalmente desde el sur de EE.UU. Por ello, el alza del crudo también encarece sus propias importaciones. Sheinbaum recordó que el gobierno cuenta con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) —un mecanismo de compensación que ajusta los impuestos a los combustibles para que las subidas no lleguen directamente al consumidor—. También mencionó que existen seguros de cobertura para proteger los ingresos de Pemex si el precio del barril cae.
Por otra parte, según Banamex en un análisis citado por Bloomberg Línea, “los mercados financieros experimentaron volatilidad y aversión al riesgo derivados del conflicto bélico en Irán que ha generado el cierre del estrecho de Ormuz”, aunque el banco señaló que México no depende del petróleo iraní ni de las rutas críticas del estrecho.
¿Qué pasa con Argentina, Brasil y Colombia?
Argentina se encuentra en una posición peculiar. Por un lado, el alza del petróleo favorece la producción de Vaca Muerta, el megayacimiento de crudo no convencional en la Patagonia que el presidente Javier Milei quiere convertir en el motor exportador del país. El precio más alto hace más rentables esas exportaciones y más atractivas las inversiones en infraestructura de extracción —que utiliza la técnica del fracking— y transporte.
Pero también hay riesgos. El economista Marcelo Elizondo advirtió que el alza de los fertilizantes —en la zona de Irán se produce el 15% de la urea a nivel mundial— y el encarecimiento del transporte internacional de granos podrían presionar los precios de los alimentos. Argentina exporta alrededor del 60% de sus productos en forma de materias agrícolas, por lo que cualquier inflación en ese sector se traslada al mercado interno. En un país que en 2023 registró una inflación del 210% anual, ese riesgo no es trivial. Según un reporte global del banco Citi, “países con bajas reservas de divisas, como Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, enfrentan mayores riesgos de salidas repentinas de capital y depreciación de sus monedas”.
Brasil
Brasil es el mayor productor de petróleo de la región, con 3 700 000 barriles diarios. Las acciones de Petrobras —la petrolera semiestatal del país— subieron con fuerza desde el inicio del conflicto. Sin embargo, el transporte de mercancías en Brasil se realiza principalmente por camiones, por lo que el aumento del precio del diésel encarece los alimentos y genera inflación en toda la cadena productiva. Además, el sector agrícola brasileño depende de importaciones de fertilizantes, que a su vez están ligados al precio del gas natural. Si el conflicto eleva ese precio, el costo de producir alimentos en Brasil también subirá.
Colombia, por su parte, vive las 2 caras del conflicto simultáneamente. El petróleo representa alrededor del 25% de sus exportaciones y cada dólar adicional en el precio del barril suma unos 100 000 000 de dólares en ingresos fiscales. Pero, en los 2 primeros días de mercado tras el inicio de los ataques, el peso colombiano se devaluó un 0,7% frente al dólar, que superó por primera vez en el año la barrera de los 3 800 pesos. El índice Colcap —que sigue las principales acciones de la bolsa colombiana— cayó un 4,42% en ese mismo período.
¿Cómo afecta la guerra en Irán al bolsillo latinoamericano?
Más allá de las estadísticas macroeconómicas, el conflicto tiene consecuencias directas en la vida cotidiana. El petróleo más caro eleva el precio de la gasolina, el transporte, los alimentos y casi cualquier bien que requiera logística para llegar al consumidor. Para las familias de ingresos bajos y medios —la mayoría en América Latina—, ese efecto encadenado puede traducirse en meses muy difíciles.
Según El Financiero de México, el escenario más grave contempla un precio del barril por encima de los 130 dólares si la guerra se prolonga, lo que llevaría a Europa a una recesión técnica y al crecimiento mundial a caer entre 1 y 2 puntos porcentuales. En un escenario aún más extremo —con un cierre prolongado del estrecho de Ormuz y participación de más actores regionales—, el barril podría superar los 180 dólares. Esas cifras todavía son proyecciones, no certezas.
Chile, en cambio, ofrece una señal de relativa estabilidad. Su matriz de importación de crudo está diversificada, lo que reduce el riesgo de desabastecimiento. Según La Tercera, economistas estiman que el impacto en la inflación chilena sería moderado por ahora, de alrededor de 0,1 punto porcentual en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo. Sin embargo, el dólar ya subió 14,8 pesos chilenos en las primeras horas del conflicto.
Impacto estimado de la guerra en las economías de la región
Escenarios posibles según la duración del conflicto
Preguntas frecuentes
¿Por qué el estrecho de Ormuz afecta el precio del petróleo en América Latina?
El estrecho de Ormuz es la principal ruta de exportación de petróleo del Golfo Pérsico. Por él transita el 30% del comercio marítimo mundial de crudo. Si se bloquea, la oferta global cae y los precios suben en todo el mundo, incluyendo América Latina.
¿Cuál es la diferencia entre el Brent y la mezcla mexicana?
El Brent es el precio de referencia del crudo en Europa y el mundo. La mezcla mexicana es el precio específico del crudo que exporta México. Ambos están ligados, pero el precio de México suele ser ligeramente inferior al Brent por diferencias en calidad y cercanía a los mercados de Texas.
¿Qué es la OPEP y qué puede hacer ante esta crisis?
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es un grupo de naciones que coordinan su producción para influir en el precio mundial del crudo. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos podrían aumentar su producción para compensar la falta de petróleo iraní, pero eso lleva tiempo y no resuelve los problemas logísticos de inmediato.
¿Cómo protege México a sus consumidores del alza del petróleo?
A través del IEPS, un impuesto que el gobierno puede reducir cuando los precios del crudo suben, para que el alza no se traslade directamente al consumidor en las gasolineras.
¿Por qué el conflicto en Irán puede subir los precios de los alimentos?
El encarecimiento del petróleo eleva el precio del transporte, el diésel para maquinaria agrícola y los fertilizantes. Esos 3 factores aumentan el costo de producir y distribuir alimentos, y ese costo termina llegando al supermercado.
¿Cómo afecta esto a los latinos que viven en EE.UU.?
El aumento del precio de la gasolina en EE.UU. ya es visible en las gasolineras. Además, los envíos de remesas desde EE.UU. hacia América Latina pueden perder poder adquisitivo si las monedas locales se devalúan frente al dólar, lo que reduce el impacto real del dinero enviado a las familias.
