EN PORTADA: COLOMBIA VS. EE.UU.

En plena tensión diplomática con la administración de Trump, Colombia llama a consultas a su embajador en EE.UU.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro.
Foto: EFE

Colombia se prepara para la furia arancelaria de Trump tras tensiones políticas.

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COLOMBIA VS. EE.UU.

La relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos, antaño un pilar de estabilidad en América Latina, se tambalea al borde de una crisis diplomática sin precedentes. El presidente Donald Trump, en un gesto que combina retórica incendiaria y medidas económicas punitivas, ha anunciado la suspensión inmediata de toda ayuda financiera a Bogotá y la inminente imposición de aranceles elevados a las exportaciones colombianas. 

Esta escalada ocurre después de intercambios de palabras con el presidente Gustavo Petro. Trump llamó a Petro “líder del narcotráfico” en un mensaje en su red Truth Social. Colombia ha respondido con una jugada clásica de la diplomacia. Ha llamado a consultas a su embajador en Washington, Daniel García-Peña. Esto es una protesta por lo que considera “insultos infundados y amenazas directas”.

El intercambio no es un capricho aislado, sino el clímax de meses de fricciones acumuladas. Desde que Trump volvió a la Casa Blanca en enero, las tensiones han aumentado. Esto es por temas como la migración, el narcotráfico y la soberanía en el Caribe. Petro, fiel a su estilo confrontacional, ha acusado a Washington de “asesinatos” en operativos antinarcóticos y de promover una “invasión” a Venezuela. 

Trump, no menos agresivo, ve en el gobierno colombiano un obstáculo a su agenda de “América Primero”. Analistas advierten que esta “guerra fría” podría costarle a Colombia miles de empleos y miles de millones en exportaciones, mientras EE.UU. pierde un aliado clave en la región. ¿Es este el fin de una era de cooperación?

Colombia eleva el tono en la diplomacia

La ministra Rosa Yolanda Villavicencio Mapy anunció algo importante. El embajador Daniel García-Peña fue llamado de urgencia. Esto lo confirmó la Cancillería colombiana. El presidente Petro lo llamó. Ahora, él ya está en Bogotá. “En las próximas horas, el gobierno nacional informará las decisiones tomadas al respecto”, reza el texto, que subraya la gravedad de la situación sin revelar detalles. 

Este es el segundo llamado a consultas para García-Peña en lo que va del año. En julio, un episodio similar se desató cuando EE.UU. citó a su propio embajador en Bogotá, John T. McNamara, tras denuncias de Petro sobre un supuesto complot gringo para derrocarlo –acusaciones que la Casa Blanca descartó como “infundadas y reprobables”.

La medida diplomática no es mera formalidad. Históricamente, los llamados a consultas preceden a rupturas mayores, como expulsiones de diplomáticos o apelaciones a foros internacionales como la OEA o la ONU. Fuentes cercanas al Palacio de Nariño indican que Colombia evalúa opciones como demandar a EE.UU. ante la OMC por violaciones al comercio justo, o fortalecer lazos con China y la Unión Europea para diversificar sus mercados. “No permitiremos que se nos trate como un narcoestado vasallo”, habría dicho Petro en una reunión privada, según allegados. 

Este pulso diplomático llega en un momento delicado para Petro, cuya aprobación ronda el 30% según encuestas recientes. Críticos internos lo acusan de radicalizar la relación con Washington para galvanizar a su base izquierdista, pero defensores argumentan que defiende la soberanía ante un Trump “imperialista”. Lo cierto es que, en el tablero geopolítico, Colombia camina sobre un alambre: dependiente de la inversión yanqui, pero cada vez más alineada con bloques alternativos.

Trump redobla la apuesta

El motivo inmediato fue un posteo de Trump en Truth Social. No escatimó en adjetivos: “Petro es un líder del narcotráfico. Él incentiva la producción masiva de drogas en campos grandes y pequeños en toda Colombia.” A partir de hoy, estos pagos y subsidios son historia. ¡Es una estafa a largo plazo contra EE.UU.!”. El magnate de Nueva York, fiel a su estilo, amenazó con “cerrar esos campos de exterminio”. Dijo esto si Bogotá no actúa. Se refería a las zonas cocaleras. Según la ONU, estas zonas hacen que Colombia sea el mayor productor de cocaína en el mundo. Colombia produce dos tercios de la cocaína global.

La suspensión de ayuda es un golpe certero. En 2025, EE.UU. destinó al menos 377 millones de dólares a Colombia, enfocados en seguridad, antinarcóticos y desarrollo económico. Programas como la fumigación aérea y el apoyo a la Policía Nacional, clave en la era Uribe, ahora penden de un hilo. Trump justificó la medida alegando “inacción total” de Petro, pese a que en septiembre EE.UU. “decertificó” a Colombia en la lucha antidrogas, pero mantuvo el financiamiento. “Petro no hace nada para detener esto, a pesar de nuestros subsidios masivos”, espetó el presidente a bordo del Air Force One, en declaraciones a la prensa el 19 de octubre.

¿Más ataques entre EEUU y Petro?

El senador republicano Lindsey Graham, un aliado fundamental de Trump, avivó la controversia en X: “El presidente es más firme que cualquier otro en nuestra historia. Atacará a Colombia donde más duele: en la economía. Anunciará aranceles significativos hoy o mañana. Aquellos que respalden el narcoterrorismo lo pagarán caro”. Graham, después de una conversación con Trump, subrayó que no se trata únicamente de los capos, sino de imponer sanciones al Estado. Esta retórica menciona el concepto de “narcoterrorismo”, comparando a los cárteles con Al Qaeda. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, reiteró esta comparación al justificar ataques en el Caribe.

Petro contraatacó en X: “Señor Trump, está engañado. Debería leer bien a Colombia y ver dónde están los narcos y dónde los demócratas. Jamás hemos sido groseros con EE.UU., hemos amado su cultura. Pero usted es grosero e ignorante con nosotros”. En otro tuit, el colombiano se proclamó “el principal enemigo que tuvo el narcotráfico”. Esta guerra en las redes tiene millones de vistas. Polariza opiniones. En EE.UU., apoya a la base de Trump. En Colombia, une a grupos progresistas. Pero aleja a los empresarios promercado.

¿Operativos antinarcóticos o violación de soberanía?

El trasfondo bélico agrava todo. Desde agosto, Trump ordenó un despliegue masivo en el Caribe bajo el Comando Sur, declarando un “conflicto armado” contra el narcotráfico. Ya son siete embarcaciones atacadas, con un saldo de unas 30 muertes –incluyendo, según Petro, colombianos inocentes como pescadores. El último incidente dejó un buque del ELN bombardeado en aguas internacionales, con “narcóticos sustanciales” a bordo, per Hegseth. Un video del ataque, compartido por el funcionario, muestra explosiones y compara los cárteles con terroristas: “Los trataremos como a Al Qaeda: perseguidos y aniquilados”.

Petro lo considera una agresión: “Es un asesinato puro. EE.UU. bombardea sin pruebas, violando nuestra soberanía”. Un ciudadano colombiano que sobrevivió al último ataque fue repatriado, lo que desató protestas en Bogotá. Maduro, desde Venezuela, acusa a Washington de estar detrás de un “cambio de régimen”. Para Trump, estas operaciones salvan “25,000 vidas americanas al año” al combatir la cocaína y el fentanilo. Sin embargo, críticos como el senador demócrata Chris Murphy cuestionan la proporcionalidad de estas acciones: “¿Estamos en guerra con Latinoamérica?”

Este mes, Petro escaló al culpar a Trump de la crisis venezolana: “El primer responsable es él. Le da rabia que no preste el Ejército colombiano para invadir a nuestros primos, como en Gaza”. En enero, Trump revocó la visa de Petro tras un llamado suyo a soldados gringos a “desobedecer” órdenes durante la ONU. 

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