El cierre parcial del Gobierno de EE.UU. afecta al Departamento de Seguridad Nacional.
El sistema político de Estados Unidos enfrenta una nueva crisis institucional tras el fracaso de las negociaciones en el Congreso. Legisladores demócratas y republicanos no lograron un consenso para financiar las políticas migratorias de la administración de Donald Trump. Como resultado directo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) entró en un cierre administrativo parcial este sábado.
Esta paralización representa el tercer episodio de este tipo desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. A diferencia de los cierres previos, esta medida afecta exclusivamente a las agencias bajo la sombrilla del DHS. Las paralizaciones anteriores duraron 43 días a finales de 2025 y casi cuatro días a inicios de este mes.
El Senado fracasó en aprobar un proyecto de ley republicano que pretendía financiar la entidad hasta el próximo septiembre. Casi todos los demócratas bloquearon la medida al exigir límites estrictos a las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La tensión escaló tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis durante operativos federales recientes.
¿Qué agencias se ven afectadas por el cierre?
El cierre del DHS impacta a una estructura masiva que emplea a más de 270.000 personas en todo el país. Entre las agencias afectadas se encuentran el ICE, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la TSA. También se incluyen el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), la Guardia Costera, el Servicio Secreto y la FEMA.
Es fundamental aclarar que más del 90 % de estos empleados seguirán trabajando durante este lapso administrativo. Al ser considerados personal esencial para la seguridad nacional, deben permanecer en sus puestos de vigilancia y control. No obstante, la gran mayoría de ellos no percibirá sus salarios hasta que se resuelva el conflicto político.
A diferencia del cierre récord del año pasado, los controladores aéreos no se verán afectados en esta ocasión. Ellos dependen de la Administración Federal de Aviación (FAA), la cual pertenece al Departamento de Transporte y ya tiene fondos. El resto del Gobierno federal, incluyendo parques nacionales y el IRS, operará con total normalidad hasta septiembre.
¿Por qué el ICE es el centro del conflicto?
El centro de la discordia parlamentaria radica en los 10.000 millones de dólares anuales destinados al funcionamiento del ICE. Esta agencia es la cara más visible de las duras políticas migratoria s impulsadas por el presidente Donald Trump. Las redadas en ciudades de mayoría demócrata han intensificado la indignación pública y la resistencia legislativa de la minoría.
Las muertes de Alex Pretti y Renee Nicole Good en Minneapolis generaron una ola de protestas a nivel nacional. Los demócratas exigen ahora reformas profundas como el uso obligatorio de cámaras corporales y el fin de las máscaras. También proponen restringir las patrullas itinerantes y endurecer los criterios para las órdenes de registro y arresto.
Por su parte, los republicanos se oponen a estas restricciones y presionan para actuar contra las llamadas ciudades santuario. A pesar del cierre, la secretaria del DHS, Kristi Noem, posee facultades para mover fondos internos. La inyección millonaria de la ley presupuestaria aprobada el verano pasado le otorga libertad para garantizar las operaciones actuales.
¿Qué sectores sufrirán más por la parálisis?
Aunque las funciones críticas continúan, agencias como la Guardia Costera y FEMA verán recortados sus entrenamientos y viajes oficiales. Estas divisiones mantienen misiones de rescate, pero sus efectivos podrían pasar semanas sin cobrar si el conflicto se prolonga. La falta de seguridad salarial afecta directamente la moral de los uniformados por tercera vez en este mandato.
El público estadounidense podría notar los efectos principalmente en los controles de seguridad de los aeropuertos nacionales. Los empleados de la TSA deberán trabajar sin remuneración, lo que suele aumentar el ausentismo laboral por razones económicas. Esto podría derivar en filas mucho más largas y retrasos considerables para los viajeros durante los próximos días.
El receso programado en el Congreso complica una solución inmediata, ya que las cámaras no regresarán hasta el 23 de febrero. Los líderes republicanos solo convocarán a sus miembros si se alcanza un acuerdo previo con la Casa Blanca. Mientras tanto, la incertidumbre financiera recae sobre miles de familias que dependen de los cheques del Departamento de Seguridad Nacional.
¿Cómo impacta la falta de fondos a FEMA?
La Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) enfrenta este cierre con un Fondo de Ayuda para Desastres robusto. Se estima que la cuenta contaba con casi 31.000 millones de dólares al inicio de este año fiscal. No obstante, la operatividad administrativa se ve comprometida por el retraso en los informes mensuales debido al cierre anterior.
La directora general de política económica del Bipartisan Policy Center, Rachel Snyderman, advierte sobre los riesgos de largo plazo. Aunque el impacto inicial parece mínimo, la pérdida de personal especializado es un peligro latente si el estancamiento persiste. La capacidad de respuesta ante un desastre mayor podría verse limitada por la falta de personal administrativo de apoyo.
La secretaria Kristi Noem ha asegurado que unos 70.000 miembros de las fuerzas del orden seguirán recibiendo sus pagos. Esto es posible gracias a una asignación previa de 165.000 millones de dólares destinada a fortalecer la seguridad fronteriza. Esta flexibilidad presupuestaria reduce el apalancamiento de los demócratas para forzar cambios inmediatos en el comportamiento del ICE.
¿Qué futuro le espera al financiamiento del DHS?
El DHS es la última agencia federal que aún no cuenta con un presupuesto definitivo para el año 2026. Todas las demás áreas gubernamentales aseguraron su financiamiento en paquetes de gasto aprobados entre octubre y enero pasados. La migración se ha convertido en el único punto de quiebre absoluto que el Congreso no logra resolver.
El presidente Donald Trump ya ostenta el récord de haber presidido los dos cierres de gobierno más largos de la historia. El primero, de 35 días en su primer mandato, y el segundo, de 43 días a finales de 2025. Este nuevo episodio administrativo parcial pone a prueba la resistencia de las instituciones federales ante la polarización política.
Las conversaciones entre la Casa Blanca y los líderes demócratas continúan, pero los puntos de vista siguen siendo opuestos. Mientras los republicanos exigen más recursos para deportaciones, los demócratas condicionan el dinero a una supervisión civil más estricta. El desenlace de este “impasse” definirá el rumbo de la seguridad fronteriza para el resto del año fiscal.
