Una batalla política sacude Texas en 2025, donde los republicanos buscan rediseñar los mapas electorales del Congreso para favorecer al partido del presidente Donald Trump en las elecciones intermedias de 2026. El plan, impulsado por el gobernador Greg Abbott, desató una reacción drástica: decenas de legisladores demócratas abandonaron el estado el 3 de agosto para evitar un quórum en la Cámara estatal, paralizando temporalmente la votación del nuevo mapa. Esta maniobra, que busca añadir cinco escaños republicanos, ha generado acusaciones de manipulación electoral y tensiones que podrían extenderse a otros estados, mientras demócratas y grupos de derechos electorales preparan demandas legales.
Demócratas huyen para bloquear el mapa
El lunes 4 de agosto, la Cámara de Texas, dominada por republicanos, no pudo votar el nuevo mapa electoral debido a la ausencia de 51 de los 62 legisladores demócratas, quienes huyeron a estados como Illinois, Nueva York y Massachusetts. Esta táctica, conocida como ruptura de quórum, impidió alcanzar los dos tercios de los 150 miembros necesarios para sesionar, según las reglas de la Cámara. Los demócratas, liderados por figuras como Gene Wu y Ana Hernández, denunciaron el rediseño como un “robo electoral” que silencia a votantes urbanos y de minorías. “No regresaremos para ser parte de un sistema amañado”, afirmó Hernández desde Boston. La maniobra retrasó la votación, pero Abbott prometió nuevas sesiones hasta aprobar el mapa.
Por su parte, Abbott ordenó al Departamento de Seguridad Pública localizar y arrestar a los legisladores ausentes, aunque su autoridad no alcanza fuera de Texas. El fiscal general Ken Paxton calificó la huida como “cobarde” y amenazó con acciones legales, citando una opinión no vinculante de 2021 que sugiere que los legisladores podrían perder sus escaños. Sin embargo, expertos como David Froomkin, de la Universidad de Houston, consideran estas amenazas infundadas, ya que la ausencia está ligada al debate legislativo.
Un plan para reforzar el poder republicano
La propuesta, presentada el 30 de julio por el representante Todd Hunter, redibuja los 38 distritos congresionales de Texas para crear cinco nuevos escaños favorables a los republicanos, que ya controlan 25. Según el Texas Tribune, el mapa divide áreas urbanas demócratas como Austin, Dallas y Houston, y reconfigura distritos en el sur de Texas, afectando a representantes como Henry Cuellar y Vicente Gonzalez. Por ejemplo, el distrito de Al Green en Houston se fusionaría con el vacante distrito 18, creando un área 61% hispana que Trump habría ganado por 15 puntos en 2024, según NBC News. Abbott admitió en Fox News que el objetivo es político, defendiendo que la Corte Suprema permite rediseños partidistas.
Además, el plan aprovecha el crecimiento de votantes hispanos que apoyaron a Trump en 2024, cuando obtuvo el 56.1% de los votos en Texas frente al 42.5% de Kamala Harris. Sin embargo, demócratas advierten que el mapa diluye el voto de minorías, violando la Ley de Derechos de Votación. La Coalición de Derechos de Votantes de Texas planea demandar, argumentando que el 95% del crecimiento poblacional del estado proviene de comunidades no blancas, según datos del Censo de 2020.
Una táctica inusual con ecos nacionales
El rediseño a mitad de década es raro, ya que la redistribución suele ocurrir cada 10 años tras el censo. Texas, que permite rediseños intermedios desde la decisión de la Corte Suprema de 2013 en Shelby County v. Holder, enfrenta críticas por priorizar la política sobre la recuperación de inundaciones que dejaron 130 muertos en julio, según The Guardian. En 2003 y 2021, los demócratas también huyeron para bloquear rediseños, retrasando pero no deteniendo los planes republicanos.
Pese a todo, la crisis texana tiene implicaciones nacionales. Gobernadores demócratas como Gavin Newsom de California y JB Pritzker de Illinois amenazan con rediseñar sus mapas en represalia, aunque enfrentan obstáculos legales, como comisiones independientes en California. “No traeremos un cuchillo a un tiroteo”, dijo Newsom tras reunirse con legisladores texanos. El House Majority PAC comprometió $20 millones para contrarrestar el plan en Texas, según Politico. Mientras, estados como Ohio y Missouri podrían seguir el ejemplo republicano, según NBC News, intensificando una guerra de redistribución que podría definir el control del Congreso en 2026.
