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Nueva York, Los Ángeles y Chicago reducen vuelos

Nueva York, Los Ángeles y Chicago suspenden vuelos por la falta de controladores tras el cierre más largo del Gobierno.
Nueva York, Los Ángeles y Chicago reducen vuelos
EFE

Los aeropuertos de Nueva York, Los Ángeles y Chicago tendrán menos vuelos a partir de este viernes. Esto es por la falta de personal en las torres de control. La Administración Federal de Aviación (FAA) pidió reducir al menos un 10 % de los vuelos en 40 aeropuertos importantes del país. Esto ocurre después de más de un mes de cierre del Gobierno federal.

Una medida inédita por la crisis del cierre de Gobierno

La decisión se debe a que faltan cerca de 2,000 controladores aéreos. Ellos han dejado de trabajar porque no han recibido su salario desde el 1 de octubre, cuando comenzó el cierre administrativo. La Administración del presidente Donald Trump adoptó la medida para “garantizar la seguridad de los pasajeros y la estabilidad del tráfico aéreo” ante la paralización parcial de varias agencias federales.

Según el Departamento del Tesoro, unas 4,000 operaciones diarias podrían quedar suspendidas temporalmente debido a las restricciones. En consecuencia, las grandes aerolíneas estadounidenses, como Delta, American Airlines y United, comenzaron a ajustar sus horarios y priorizarán los vuelos internacionales para reducir el impacto en los usuarios.

Los aeropuertos más afectados

Entre los aeropuertos que reducirán su actividad se encuentran el John F. Kennedy (JFK) y LaGuardia, en Nueva York; el Los Ángeles International Airport (LAX), en California; y el O’Hare International Airport, en Chicago, Illinois. También figuran terminales de Dallas y Houston en Texas, Washington D. C., Miami, Fort Lauderdale, Tampa y Orlando en Florida, además de Filadelfia, Atlanta, Boston y Newark.

La FAA informó que la medida afectará temporalmente sectores clave de la aviación comercial, incluidos los centros de conexión nacionales y los principales corredores aéreos de la costa este y oeste. Los aeropuertos locales y regionales también podrían experimentar retrasos en vuelos de conexión o de corta distancia.

Kristi Noem, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, aseguró que el objetivo principal es “priorizar la seguridad del espacio aéreo estadounidense, sin comprometer la vida de los pasajeros”. Añadió que el Gobierno busca resolver el cierre administrativo “lo antes posible” para restaurar la operatividad total de las torres de control.

El cierre de Gobierno más largo en la historia de EE. UU.

Con 37 días en curso, este cierre de Gobierno es el más prolongado en la historia de Estados Unidos, superando el de 2018, que también ocurrió durante la administración Trump. La falta de acuerdo entre republicanos y demócratas en el Congreso para aprobar un presupuesto federal mantiene paralizadas varias agencias, entre ellas la FAA y la Administración de Transporte.

Mientras continúa el bloqueo legislativo, miles de trabajadores federales permanecen sin cobrar. El sindicato de controladores aéreos denunció que el estrés y la presión acumulada entre los empleados que siguen trabajando amenazan la seguridad operacional en los aeropuertos más concurridos.

Además, los retrasos en mantenimiento y supervisión técnica complican aún más la situación. “Estamos en un punto crítico”, advirtieron representantes del sector aeronáutico, quienes reclaman una solución política inmediata antes de que el sistema aéreo colapse por completo.

Consecuencias para el turismo y la economía

El impacto de estas restricciones no se limita al ámbito aeronáutico. Expertos del sector estiman que la reducción de vuelos podría costar millones de dólares en pérdidas diarias para la industria hotelera, turística y de transporte terrestre. Ciudades como Nueva York, Chicago y Los Ángeles dependen parcialmente del tráfico aéreo nacional para mantener el flujo turístico y comercial.

Aeropuertos y aerolíneas informaron que redirigirán recursos para evitar cancelaciones masivas y recomendaron a los usuarios revisar el estado de sus vuelos antes de dirigirse a las terminales. También se espera un aumento en los tiempos de espera en seguridad y atención al cliente por la escasez de personal administrativo.

El cierre prolongado ha afectado incluso a controladores en formación, quienes vieron interrumpidos sus entrenamientos en academias federales, lo que podría causar un déficit laboral a mediano plazo.

Qué pasará en los próximos días

El Departamento de Transporte anunció que la FAA mantendrá la reducción hasta que el Congreso apruebe un presupuesto que permita reanudar los pagos salariales y estabilizar la plantilla nacional de controladores.

Mientras tanto, la administración Trump, presionada por sectores empresariales, enfrenta crecientes críticas por la falta de avances en las negociaciones presupuestarias. Legisladores de ambos partidos coincidieron en que la crisis “golpea severamente a la economía y a millones de viajeros”.

Sin embargo, los funcionarios de la Casa Blanca defendieron la medida como necesaria para preservar la seguridad aérea. “El sacrificio de estos días evitará consecuencias mayores a largo plazo”, expresaron.

En las principales terminales, el ambiente es de incertidumbre. Los aeropuertos operan con horarios reducidos y priorizan las rutas internacionales mientras esperan la reapertura administrativa. Según fuentes del sector, el tráfico podría normalizarse dentro de dos semanas si se logra un acuerdo presupuestario.

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