Una vigilia se realizará el 11 de diciembre en el Centro Maya-Guatemalteco en honor a un número no contabilizado de personas detenidas durante operaciones de control de inmigración en el centro del condado de Palm Beach. Las redadas del 8 de diciembre dejaron una escena caótica en obras de construcción y carreteras muy transitadas.
Redadas y escena caótica
El 8 de diciembre, activistas locales registraron una serie de redadas que incluyeron bloqueos en carreteras entre Lake Worth Beach y Lantana. Videos compartidos en redes sociales mostraban trabajadores con camisetas fluorescentes corriendo para esconderse tras los árboles. Mariana Blanco, directora del Centro Maya-Guatemalteco, reclamó sus derechos a los trabajadores afectados e instó a la gente a cerrar sus puertas.
Agentes de la Patrulla Fronteriza y la Patrulla de Carreteras de Florida intentaron redadas en un proyecto de construcción residencial en 10th Ave North, donde viviendas asequibles estaban en desarrollo. Residentes y observadores legales permanecieron en la carretera, instando a los agentes a no entrar en lo que consideraban propiedad privada. Blanco fue amenazada con arresto, y agentes exigieron por altavoz que se alejara de la calle.
Impacto en la comunidad
En los controles viales cercanos, agentes interrogaron a conductores y transeúntes. Niños, abandonados tras la detención y el traslado de sus padres, lloraban tras ser separados de sus madres y padres. No está claro cuántas personas fueron detenidas, pero el grupo de justicia social PEACE estima que al menos 50 personas fueron arrestadas. Entre los detenidos se encontraba un ciudadano estadounidense de 19 años, liberado horas más tarde.
Represión migratoria y reacciones
Las redadas ocurren en un momento políticamente tenso. El clero católico de Florida se ha pronunciado en contra de la campaña de inmigración de Trump, y la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos se opuso a las acciones “indiscriminadas”. La congresista María Elvira Salazar calificó la política de la administración de “antiamericana”.
Funcionarios de ICE admiten que su enfoque se centra en cualquier persona que se encuentre en Estados Unidos sin permiso, incluyendo a residentes permanentes y ciudadanos estadounidenses. Las detenciones han afectado a personas que tramitaban asilo o inmigración.
Consecuencias económicas y sociales
El comisionado de la ciudad de Lake Worth Beach, Christopher McVoy, dijo que las operaciones no persiguen “a los peores de los peores”, sino a los inmigrantes vulnerables que son trabajadores y vecinos. La atención en los trabajadores de la construcción afecta la economía, con personas que optan por no salir de sus hogares, niños que no asisten a la escuela y empresas que pierden empleados y clientes.
McVoy lamentó que se haya concentrado la atención en los trabajadores de la construcción en un condado que necesita mano de obra. Las operaciones han profundizado el temor en las comunidades inmigrantes, afectando la economía y el carácter del área.
Testimonios y vigilancia
Blanco y su equipo siguieron las patrullas de la FHP toda la mañana, observando la presencia de vehículos oficiales y sin identificación. La operación duró todo el día, con la presencia de un autobús escolar enorme, lo que generó temor de que se recogiera a una cantidad exorbitante de personas. Blanco describió la situación como devastadora, con muchos niños llegando a casa y encontrando que sus padres no regresaban.
