Una ola de calor abrasadora golpea el centro y sur de Estados Unidos, con temperaturas que superan los 37 °C y alertas de “calor extremo” activadas en múltiples estados, según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS). Desde Florida hasta Nebraska, más de 150 millones de personas enfrentan condiciones peligrosas, con récords históricos de temperatura y noches sin alivio. Este fenómeno, que se intensifica en un contexto de cambio climático, pone en riesgo la salud pública y la infraestructura, especialmente en comunidades vulnerables.
Alertas en múltiples estados
El NWS emitió advertencias de calor extremo el 29 de julio de 2025 para estados como Florida, Kentucky, Tennessee, Misisipi, Iowa, Nebraska y Nueva Jersey. Las temperaturas llegan a 100 °F (37 °C). La humedad hace que el índice de calor supere los 43 °C en algunas áreas, según el NWS. En Florida, Tampa registró un récord histórico al superar los 100 °F por primera vez desde que existen registros, según el Ayuntamiento local. En 2024, el estado enfrentó 12 días con índices de calor superiores a 40 °C, un 20% más que en 2023, según la NOAA.
Por su parte, la falta de enfriamiento nocturno agrava la situación. En Misisipi, las temperaturas mínimas no bajaron de 26 °C en Jackson, mientras que en Kentucky, Louisville reportó 27 °C durante la noche, según el NWS. Estas condiciones son causadas por una zona de alta presión en la atmósfera. Afectan a 152 millones de personas que están bajo alguna alerta. Estas alertas van desde avisos de calor hasta vigilancias, según la NOAA. Las autoridades recomiendan evitar actividades al aire libre, hidratarse y buscar refugios con aire acondicionado.
Récords históricos y riesgos crecientes
El calor extremo está rompiendo récords. En Florida, Miami Beach llegó a 38 °C el 28 de julio. Esto superó los récords de 2023. Ese año, el estado tuvo su verano más caluroso, según el NWS. En Tennessee, Nashville espera temperaturas de 39 °C, mientras que en Nebraska, Omaha enfrenta índices de calor cercanos a los 45 °C. En 2024, EE.UU. promedió seis olas de calor anuales, frente a dos en los años 60, con una duración promedio de cuatro días, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Este aumento, ligado al cambio climático, eleva los riesgos para la salud.
Además, las muertes relacionadas con el calor han crecido. En 2023, EE.UU. registró 2,325 fallecimientos por calor, el cuarto récord anual consecutivo, según el Journal of the American Medical Association. Los grupos más vulnerables, como los ancianos y los trabajadores al aire libre, enfrentan mayores riesgos. En Florida, el 30% de las hospitalizaciones por calor en 2024 afectaron a personas mayores de 65 años, según el Departamento de Salud estatal. Las autoridades han abierto 1,200 centros de enfriamiento en el sureste, según FEMA, para mitigar el impacto.
Impacto en la infraestructura y la economía
Pese a todo, el calor extremo también tensiona la infraestructura. En Iowa, las redes eléctricas reportaron un aumento del 15% en la demanda por aire acondicionado, según MidAmerican Energy, lo que provocó apagones en 10,000 hogares el 28 de julio.
En California, que enfrenta temperaturas de 35 °C en el interior, el operador de red eléctrica instó a conservar energía para evitar cortes, según la Oficina de Servicios de Emergencia. En 2024, los daños por calor a carreteras y ferrocarriles costaron 1,500 millones de dólares, según el Departamento de Transporte.
La economía también siente el impacto. En el sector agrícola, Florida perdió el 10% de su cosecha de cítricos en 2024 debido al calor, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. En Tennessee, 500 trabajadores agrícolas reportaron condiciones laborales peligrosas, según la Unión de Campesinos. Mientras tanto, la administración de Trump, con un presupuesto de 200 millones para emergencias climáticas en 2025, según FEMA, enfrenta críticas por no priorizar medidas de adaptación al cambio climático.
