El presidente Donald Trump atribuyó la crisis económica de Estados Unidos a la migración irregular, calificándola como una “invasión” de migrantes durante su discurso desde la Casa Blanca. Con una aprobación cada vez más baja, Trump buscó responsabilizar a la administración anterior por lo que denominó un “desastre económico”.
Trump afirmó que heredó un país enfrentando una “invasión de un ejército de 25 millones de personas”, muchos de ellos provenientes de cárceles e instituciones mentales. El presidente acusó que estos migrantes incluían narcotraficantes y miembros de pandillas, sin presentar pruebas documentales que respalden estas afirmaciones generalizadas.
¿Qué cifras presentó Trump?
El presidente mencionó cifras específicas durante su discurso para dramatizar el impacto de la migración. Aseguró que más de 11.000 “asesinos” habrían ingresado a Estados Unidos durante la era Biden, argumentando que la mitad de ellos habría cometido al menos un homicidio.
Trump vinculó también a los narcotraficantes de carteles latinoamericanos con muertes de ciudadanos estadounidenses por sobredosis de drogas. Sin embargo, no proporcionó datos específicos sobre la proporción de estos delitos atribuibles a migrantes versus ciudadanos nacidos en el país, una distinción importante que expertos señalan como necesaria para evaluar objetivamente el impacto real.
El republicano presentó una gráfica mostrando niveles de empleo de personas nacidas en Estados Unidos, buscando vincular visualmente las políticas migratorias con resultados económicos positivos.
¿Cómo vincula Trump la migración con la crisis de vivienda?
El presidente fue explícito en conectar la migración con el aumento de precios inmobiliarios. “Un aspecto primordial en el aumento de precios de las casas fue la colosal invasión en la frontera“, sentencio Trump.

Trump argumentó que la administración Biden habría permitido que migrantes recibieran viviendas financiadas con impuestos de contribuyentes estadounidenses. Esta afirmación conecta inmigración con gasto público, aunque economistas debaten si la migración es el factor principal en la crisis de vivienda, considerando otros elementos como déficit de construcción, tasas de interés elevadas y especulación inmobiliaria.
El presidente presentó su campaña de deportaciones como solución a los problemas económicos. “Más casas y más trabajos para los estadounidenses“, declaró, sugiriendo una relación directa entre expulsión de migrantes y mejora económica.
¿Qué es la “migración revertida” mencionada por Trump?
Trump anunció lo que denominó una “migración revertida”, asegurando que “por primera vez en 50 años estamos anunciando una migración revertida, para que los migrantes se vayan a sus casas“. Esta frase encapsula la estrategia de su administración de incentivar salidas voluntarias mediante oferta de dinero y amenaza de deportación.
Sin embargo, datos disponibles muestran que solo 35 mil migrantes han utilizado la aplicación CBP Home, que ofrece 1.000 dólares para auto-deportación. Esta cifra es significativamente menor a las cifras que sugeriría la narrativa presidencial sobre una masiva salida de migrantes.
El contexto político detrás del discurso
Las declaraciones de Trump se producen en un contexto de desaprobación creciente hacia su administración. Según un promedio de encuestas del New York Times, basado en sondeos de Ipsos y Reuters, su desaprobación alcanza el 54%.
Además, Trump enfrenta el legado del cierre de Gobierno de 43 días finalizado en noviembre, el más largo en la historia de Estados Unidos. Este evento paralizó la ejecución presupuestaria y generó críticas sobre la gestión económica.
En este contexto, la narrativa presidencial sobre migrantes como responsables de la crisis económica busca desviar atención de otros factores macroeconómicos y políticas internas, manteniendo la migración como eje central de su agenda política de cara a futuras elecciones.
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