La Selección Mexicana, dirigida actualmente por Eduardo Arce, tiene la mira puesta en el Mundial Sub-20 de Chile. El equipo, integrado por jóvenes como Gilberto Mora, Obed Vargas y Elías Montiel, enfrentará al anfitrión en los Octavos de Final, con la misión de avanzar y escribir un nuevo capítulo en la historia de México dentro de esta categoría.
México ha tenido una importante tradición en torneos juveniles, especialmente con su selección Sub-17, donde cuenta con dos títulos mundiales. Sin embargo, el Mundial Sub-20 ha sido un reto más complicado. A pesar de 17 participaciones a lo largo de la historia, el equipo mexicano aún no ha logrado levantar el trofeo.
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En estas casi cinco décadas de participación, el combinado tricolor ha dejado actuaciones memorables y ha visto nacer a figuras que luego brillaron en la selección mayor, como Javier Hernández, Carlos Vela, Héctor Moreno e Hirving Lozano, quienes se consolidaron internacionalmente tras pasar por esta categoría.
El subcampeonato histórico de 1977
El recorrido de México en el Mundial Sub-20 comenzó de manera prometedora. En 1977, durante la primera edición del torneo organizada en Túnez, el conjunto mexicano sorprendió al mundo al alcanzar la final. Esa hazaña representó el debut más exitoso del Tri en la historia del certamen.
Aquella selección juvenil protagonizó una de las finales más recordadas al medirse ante la Unión Soviética. El encuentro terminó empatado en el tiempo reglamentario y se definió desde el punto de penalti, donde México cayó por un estrecho margen. Aun así, el segundo lugar se convirtió en una señal del enorme potencial del futbol juvenil mexicano y marcó el punto de partida de una historia de crecimiento constante.
Durante los años 80 y 90, las participaciones fueron más irregulares, pero el equipo logró mantenerse competitivo. México alcanzó los Cuartos de Final en tres ocasiones (1985, 1991 y 1993), dejando entrever que existía una base sólida de talento que solo necesitaba continuidad y apoyo para consolidarse en la escena internacional.
El resurgir en Colombia 2011
Después de varios intentos sin llegar al podio, México volvió a destacar en el Mundial Sub-20 de Colombia 2011. En ese torneo, el equipo dirigido por Juan Carlos Chávez consiguió el tercer lugar, una de las actuaciones más celebradas en la historia del futbol mexicano juvenil.
La selección tuvo un rendimiento sobresaliente desde la fase de grupos, avanzando hasta las semifinales, donde fue eliminada por Brasil. Sin embargo, el conjunto logró reponerse y vencer a Francia en el duelo por el tercer puesto, asegurando así un lugar entre las potencias del torneo.
La generación de 2011 reunió a jugadores que posteriormente serían importantes en el futbol profesional. Entre ellos destacaban Néstor Araujo, Diego Reyes, Erick Torres, Ulises Dávila, Alan Pulido y Jorge Enríquez, quienes aportaron liderazgo y experiencia en un equipo que se caracterizó por su equilibrio y su mentalidad competitiva.
Ese podio en Colombia representó mucho más que una medalla: consolidó a México como una nación con talento juvenil abundante y con la capacidad de rivalizar con las potencias del futbol mundial.
Retos recientes para el Tri Sub-20
En años más recientes, México ha tenido participaciones desiguales en el Mundial Sub-20. En la edición de Polonia 2019, el equipo no logró superar la fase de grupos a pesar de contar con jugadores de alto perfil como JJ Macías y Diego Lainez, quienes ya competían en alto nivel profesional.
Para la edición de 2023, el conjunto mexicano no consiguió clasificarse, lo que dejó en evidencia la necesidad de un proceso de desarrollo más sólido en las categorías inferiores. Las federaciones y cuerpos técnicos han señalado como prioridad reforzar los programas juveniles para poder volver a competir al más alto nivel.
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La actual plantilla Sub-20, con futbolistas que buscan su primera gran oportunidad, llega a Chile 2025 con el objetivo de cambiar esa tendencia. Eduardo Arce y su cuerpo técnico apuestan por un estilo de juego dinámico y ofensivo, confiando en una generación que combina talento nacional y experiencia en ligas extranjeras.
La afición mantiene la esperanza de que esta nueva camada consiga superar los logros de generaciones pasadas. El sueño de repetir o incluso mejorar aquel histórico 2011 está presente, y la expectativa crece partido a partido. México encara este nuevo Mundial con el reto de demostrar que su fútbol juvenil sigue siendo competitivo y capaz de alcanzar nuevamente las instancias más altas del campeonato.
