Las marchas realizadas para conmemorar el 57.º aniversario de la masacre estudiantil de Tlatelolco derivaron en enfrentamientos entre manifestantes y cuerpos de seguridad en el centro histórico de la capital mexicana. La jornada, que debía dedicarse al recuerdo y la reivindicación histórica, quedó opacada por actos vandálicos, represión parcial y un saldo de más de cien personas lesionadas.
Según los informes oficiales de la Secretaría de Gobierno de Ciudad de México, al menos 94 policías recibieron atención médica tras los disturbios, y 29 civiles también resultaron heridos. De los agentes lesionados, la mayoría podría recibir el alta pronto, aunque tres de ellos se encuentran en estado delicado
De la memoria al caos: cómo se desencadenaron los disturbios en México
La marcha partió alrededor de las 16:00 horas locales desde la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, con destino al Zócalo capitalino. En su trayecto participaron colectivos estudiantiles, organizaciones de derechos humanos y familias afectadas por episodios históricos de violencia estatal.
Sin embargo, un grupo identificado como “bloque negro” o manifestantes encapuchados se separó del contingente principal y comenzó a protagonizar actos violentos. Se reportaron ataques con piedras, bombas molotov, palos, pintura, y también saqueos de tiendas.
Al llegar al Zócalo, los enfrentamientos se intensificaron. Comercios y fachadas fueron dañados; locales de sustento económico sufrieron saqueos y ataques. En algunos casos se emplearon llamas o focos de incendio. Las fuerzas policiales, desplegadas inicialmente con alrededor de 500 elementos para resguardar el trayecto, debieron reforzar sus filas dado el nivel de agresividad.

Posiciones oficiales y respuesta institucional
La jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, reconoció las lesiones sufridas por los policías y destacó que muchos de ellos resistieron provocaciones sin caer en confrontaciones extremas. Expresó que la policía actual intenta “construir paz” más que reprimir.
Por su parte, el gobierno capitalino señaló que actuó para contener los actos violentos, proteger a manifestantes pacíficos y defender el patrimonio del Centro Histórico. El secretario de Gobernación capitalino, César Cravioto, calificó algunos de los incidentes como una provocación deliberada.
Asimismo, se anunció que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México abrirá investigaciones para identificar y castigar a quienes incurrieron en actos delictivos durante la marcha.

Memoria histórica y contradicciones del presente
La conmemoración del 2 de octubre recuerda un episodio oscuro: la represión de estudiantes en 1968 por parte del gobierno mexicano contra una manifestación en la Plaza de las Tres Culturas. Se calcula que más de 300 personas murieron y cientos resultaron heridas en aquella ocasión, aunque las cifras oficiales han sido objeto de reclamo por parte de organizaciones de derechos humanos.
Este 2025, lo que intentaba ser una marcha pacífica de memoria derivó en violencia, lo que plantea preguntas sobre el equilibrio entre el derecho a la protesta y el control del orden público. En años anteriores, conmemoraciones similares han transitado sin incidentes mayores, si bien con tensiones latentes.