Claudia Sheinbaum marca su primer año al frente de México con una mezcla de avances y sombras que definen su mandato. La presidenta, quien asumió el cargo el 1 de octubre de 2024, enfrenta la persistente violencia en el país mientras navega presiones económicas y diplomáticas intensificadas por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En su informe de gobierno de septiembre, Sheinbaum destacó reducciones en homicidios y crecimiento estable, pero encuestas muestran que la inseguridad sigue pesando en la mente de los mexicanos.
Su popularidad se mantiene alta, con más del 70% de aprobación según sondeos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Vamos bien y vamos a ir mejor”, repitió la mandataria en su mensaje, enfatizando transformaciones por la paz y el bienestar. Mientras tanto, el impacto de Trump se siente en amenazas arancelarias que podrían alterar el comercio bilateral. Este aniversario llega en un momento clave, con México buscando equilibrar soberanía interna y alianzas externas. La primera mujer presidenta del país ha impulsado programas sociales heredados, pero los retos globales exigen ajustes rápidos en su estrategia.
Gracias por este primer año que hemos caminado juntas y juntos en el segundo piso de la Cuarta Transformación. pic.twitter.com/eNQp2vpDmq
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) October 1, 2025
Sheinbaum ha mantenido una conexión fuerte con la ciudadanía desde el inicio de su gestión. En su gira por los 32 estados, ha reforzado la imagen de austeridad y compromiso contra el crimen organizado. La relación con Estados Unidos, complicada por el segundo mandato de Trump, añade urgencia a temas como migración y narcotráfico. En las mañaneras diarias, la presidenta aborda estos frentes con optimismo, pero los datos oficiales revelan un panorama matizado. México reporta estabilidad macroeconómica, con inflación controlada y atracción de inversión extranjera directa en récords históricos. Sin embargo, la violencia callejera y las divisiones en cárteles generan alertas en comunidades enteras. Este primer año de Sheinbaum ilustra un gobierno en transición, donde logros internos chocan con vientos externos impredecibles.
Persistencia de la violencia
La seguridad sigue como el talón de Aquiles en el año de Sheinbaum, aunque cifras del gobierno señalan progresos notables. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los homicidios dolosos bajaron un 25% en los primeros 11 meses de su administración, pasando de picos diarios a niveles no vistos desde 2016. Sheinbaum atribuye esto a una mayor coordinación de la Guardia Nacional y estrategias contra el narcotráfico en regiones clave como Sinaloa y Michoacán. En su informe, la presidenta celebró que México registró su día menos violento en años durante el verano de 2025, con patrullajes intensificados en fronteras y ciudades vulnerables.

Aun así, la percepción ciudadana no coincide del todo con estos números. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana indica que el 63% de los mexicanos ve la inseguridad como el problema principal del país. Expertos en el tema señalan dudas sobre la veracidad de las estadísticas, ya que reclassificaciones de delitos podrían inflar los avances. La división en el Cártel de Sinaloa, entre facciones de los Chapitos y aliados de Ismael Zambada, ha avivado guerras internas que se extienden a estados como Jalisco y Guerrero. Esto genera “narcoterrorismo”, con ataques a civiles para presionar al estado, y “narcopolítica”, donde el crimen infiltra elecciones locales mediante financiamiento ilícito.
Sheinbaum ha prometido una “Policía Federal 2.0” para fortalecer la respuesta, pero comunidades demandan resultados tangibles más allá de los anuncios. En Michoacán, por ejemplo, patrullas conjuntas han reducido enfrentamientos, pero desapariciones persisten en tasas alarmantes. La mandataria insiste en que estos esfuerzos continuarán, integrando inteligencia y prevención social para romper ciclos de violencia heredados de administraciones previas.
Estabilidad económica con proyecciones mixtas
El frente económico ofrece a Sheinbaum un respiro en su primer año, con indicadores que superan expectativas iniciales pese a vientos en contra. El Instituto Nacional de Estadística reporta un crecimiento del PIB de 1.2% en 2024, extendiéndose a un 1.3% proyectado para 2025 según el Banco de México. La inflación se estabilizó en 3.5% el año pasado, dentro del rango meta del banco central, gracias a políticas de contención en precios de alimentos y energía. Programas sociales como pensiones para adultos mayores y becas para estudiantes han inyectado liquidez a hogares de bajos ingresos, impulsando el consumo interno y atrayendo récords de inversión extranjera directa en sectores como manufactura y energías renovables.

Sin embargo, pronósticos internacionales pintan un cuadro más cauto para el año en curso. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos anticipa una contracción del -1.3% en 2025, citando impactos de aranceles y desaceleración global. El Fondo Monetario Internacional ajustó su estimado a un leve -0.3%, lo que Sheinbaum rechazó públicamente como subestimación de la resiliencia mexicana. Analistas locales elevan la proyección a un modesto 0.5%, destacando remesas récord de migrantes en Estados Unidos que amortiguan shocks externos. En su discurso de aniversario, la presidenta enfatizó la diversificación comercial y reformas laborales para sostener el empleo, con tasas de desempleo en 3.3%. Regiones como el Bajío reportan auge en nearshoring, pero el sur del país lucha con desigualdades persistentes. Sheinbaum ve en estos datos la base para “ir mejor”, priorizando inclusión económica sin sacrificar la soberanía fiscal.
Tensiones bilaterales por el regreso de Trump
El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha elevado las apuestas en la relación México-Estados Unidos durante el año de Sheinbaum. En febrero de 2025, Trump impuso aranceles del 25% a importaciones mexicanas, exceptuando energía al 10%, justificándolos como presión contra el flujo de fentanilo y migración irregular. La medida, que afecta autos y productos agrícolas, generó retaliaciones mexicanas y un llamado a la unidad nacional por parte de Sheinbaum. “No permitiremos chantajes”, declaró la presidenta en una mañanera, mientras extradiciones de capos y decomisos de drogas aumentaron un 30% en respuesta a demandas de Washington.

Trump amenazó con elevar los aranceles al 30% en julio, alegando insuficiencia en el control de cárteles, lo que tensionó negociaciones sobre el T-MEC. Sheinbaum ha navegado esto con diplomacia firme, promoviendo diálogos bilaterales en migración y seguridad fronteriza. La Guardia Nacional ha desplegado más de 30.000 elementos en la frontera sur para gestionar flujos, reduciendo cruces irregulares en un 20% según datos del Instituto Nacional de Migración. Sin embargo, sanciones como la cancelación de visas a funcionarios mexicanos persisten, y el fentanilo sigue como punto de fricción, con México intensificando operativos en puertos.
En su informe, Sheinbaum vinculó estos retos a reformas internas, argumentando que la soberanía no se negocia. Analistas ven en esta dinámica un “chantaje interminable” que obliga a México a equilibrar concesiones con defensa de intereses comerciales. Mientras Trump prioriza su agenda antiinmigrante, Sheinbaum busca alianzas en cambio climático y comercio justo para mitigar impactos. Este tira y afloja define el año, con México posicionándose como socio estratégico pese a las presiones.
