La tramitación de permisos de residencia permanente basados en empleo en Estados Unidos atraviesa un momento sin precedentes, con tiempos de espera que superan los tres años para la mayoría de solicitantes. Datos oficiales del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) y análisis recientes del Cato Institute indican que el promedio actual para obtener una Green Card patrocinada por el empleador asciende a 1.256 días, equivalentes a 3,4 años.
Este retraso histórico afecta tanto a trabajadores altamente calificados que buscan oportunidades en el país como a empresas estadounidenses que dependen del talento internacional para cubrir vacantes estratégicas. En un contexto de alta competencia global, la demora plantea retos para la economía y para la capacidad del país de atraer capital humano.
El proceso actual para obtener la Green Card laboral
El camino hacia una residencia permanente patrocinada por el empleador se desarrolla en varias etapas obligatorias, reguladas por el Departamento de Trabajo (DOL) y el propio USCIS, bajo leyes que no han tenido una reforma integral en más de tres décadas. Entre los pasos más relevantes se encuentran:
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Etapa de prearchivo: Empresas y trabajadores reúnen la documentación necesaria para acreditar elegibilidad.
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Determinación de salario prevalente: El DOL establece el salario base, un trámite que promedia 6,1 meses según el Cato Institute.
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Reclutamiento interno: El empleador debe anunciar el puesto y demostrar que ningún ciudadano o residente calificado puede ocuparlo, proceso que tarda en promedio 4,6 meses.
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Certificación laboral (PERM): En caso de no encontrar candidatos locales, la empresa solicita la aprobación del DOL, lo que añade 15,9 meses.
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Petición de inmigrante (I-140): El empleador presenta la solicitud ante el USCIS, con tiempos de 7,7 meses en trámite regular.
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Ajuste de estatus (I-485): El trabajador pide la residencia permanente, una fase que dura alrededor de 6,9 meses.
El proceso de Green Card laboral enfrenta demoras históricas por acumulación de solicitudes y límites de cupos. Foto: X/@voz_hispana
Cada paso depende de la saturación de expedientes y de las cuotas anuales fijadas por ley. Según un funcionario de USCIS, “la acumulación de casos y las restricciones numéricas impuestas por el Congreso de Estados Unidos agravan las demoras”.
Factores que alargan el tiempo para la Green Card
Uno de los principales elementos que explican el aumento de plazos es el sistema de cupos anuales por país y tipo de empleo, establecido en la Ley de Inmigración y Nacionalidad. Cuando las solicitudes superan las plazas disponibles, los expedientes se aplazan al siguiente año fiscal, prolongando la espera.
De acuerdo con datos de Boundless Immigration citados por USCIS, en el segundo trimestre del año fiscal se procesaron 2,7 millones de casos, un 18% menos que en el mismo periodo del año anterior. Las solicitudes pendientes alcanzaron los 11,3 millones, la cifra más alta en más de una década. Esta presión administrativa ralentiza todas las etapas, incluso para solicitantes de países con menor demanda.
El “premium processing” o procesamiento preferente, disponible únicamente para la etapa del Formulario I-140, reduce el tiempo a 15 días por un costo adicional de 2.805 dólares. Sin embargo, no acorta los demás pasos, por lo que el proceso total puede seguir rondando los dos años incluso con este servicio.
Las empresas y trabajadores internacionales sufren incertidumbre y dificultades de planificación por los retrasos migratorios. Foto: X/@ismailabimm
Impacto de las demoras en empresas y trabajadores
Las demoras para obtener la Green Card afectan directamente la estabilidad profesional y personal de los solicitantes. Muchos deben permanecer con visas temporales como la H-1B mientras esperan su residencia, lo que limita su movilidad laboral y su capacidad para realizar planes a largo plazo.
Para las empresas, el retraso significa demoras en la incorporación definitiva de empleados clave, pérdida de competitividad y mayores costos administrativos. Consultoras especializadas en movilidad global advierten que otras naciones, como Canadá o Australia, ofrecen procesos mucho más rápidos, lo que podría desviar talento altamente calificado fuera de Estados Unidos.
En 2016, el tiempo promedio para una Green Card laboral era de 705 días (1,9 años). El salto a 1.256 días en 2025 supone un aumento de 18 meses en menos de una década. El Cato Institute advierte que este escenario podría erosionar la posición de liderazgo de Estados Unidos en la atracción de talento global.
Perspectivas sobre el futuro de la Green Card laboral
A pesar de los llamados de organizaciones empresariales y cámaras de comercio para modernizar el sistema, USCIS no ha anunciado reformas sustanciales. Las medidas recientes incluyen la redistribución de cargas de trabajo internas y la automatización parcial de evaluaciones, aunque hasta ahora no han logrado reducir el atraso.
Expertos señalan que, sin cambios legislativos que amplíen cupos o simplifiquen procedimientos, los tiempos de espera para obtener una Green Card laboral seguirán en niveles elevados durante los próximos años.
En este contexto, las empresas y trabajadores internacionales deben planificar con mayor anticipación y, en muchos casos, recurrir a asesoría legal especializada para diseñar estrategias que minimicen el impacto de las demoras.