Trump envía a 300 soldados más a las calles
EFE

Washington, D.C., se encuentra bajo un creciente despliegue de fuerzas federales tras la decisión del presidente Donald Trump de intensificar su campaña contra el crimen. El sábado 16 de agosto de 2025, el gobernador de Virginia Occidental, Patrick Morrisey, anunció el envío de entre 300 y 400 efectivos de la Guardia Nacional de su estado para reforzar los 800 soldados ya desplegados en la capital. Esta medida, respaldada por la Casa Blanca, ha generado críticas de las autoridades locales, que acusan al gobierno federal de exceder su autoridad y militarizar la ciudad, mientras los datos muestran una disminución histórica en los crímenes violentos.

Refuerzos desde Virginia Occidental

El despliegue adicional responde a una solicitud directa de la administración Trump, según un comunicado de Morrisey. “Virginia Occidental se enorgullece de apoyar al presidente en su esfuerzo por devolver el orgullo y la belleza a nuestra capital”, afirmó el gobernador. Los efectivos, que llegarán con equipo especializado y entrenamiento avanzado, operarán bajo el mando del general Jim Seward y estarán financiados por fondos federales. La misión, descrita como un “compromiso con la seguridad pública”, incluye patrullajes en áreas clave como el National Mall y Penn Quarter, según el Departamento de Defensa. En 2024, la Guardia Nacional participó en 1,200 misiones urbanas en EE.UU., un aumento del 25% respecto al año anterior, según el Pentágono.

Por su parte, la decisión llega tras una semana de tensiones. El lunes 11 de agosto, Trump declaró una “Emergencia de Seguridad Pública” bajo la Ley de Autonomía de 1973, asumiendo el control de la Policía Metropolitana de Washington y activando 800 efectivos de la Guardia Nacional local. Desde entonces, agentes del FBI, la DEA y el ICE han realizado más de 240 arrestos por delitos como posesión de armas y violaciones migratorias, según la Casa Blanca. El viernes, un tribunal federal obligó al gobierno a retractarse de nombrar al jefe de la DEA, Terry Cole, como “comisionado de emergencia”, aunque este seguirá supervisando operaciones.

Polémica por una ciudad “militarizada”

La llegada de más tropas ha intensificado las críticas de las autoridades locales. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, calificó la intervención federal como “inédita y preocupante”, argumentando que el crimen violento en la ciudad cayó un 35% en 2024, el nivel más bajo en 30 años, según el Departamento de Justicia. En un comunicado, Bowser señaló que el despliegue de la Guardia Nacional y agentes federales en puntos turísticos como Union Station no responde a una crisis real, sino a una “maniobra política”. En 2024, los homicidios en D.C. disminuyeron un 32%, y las agresiones con armas cayeron un 27%, según datos policiales.

Además, organizaciones como la ACLU de D.C. han advertido que la presencia militar podría intimidar a los residentes y violar derechos civiles. “Nadie debería ver tanques en la capital de la democracia”, afirmó Monica Hopkins, directora de la ACLU. El viernes, la ciudad demandó a la administración Trump, acusándola de una “toma hostil” de la policía local, aunque la Ley de Autonomía permite al presidente intervenir por hasta 30 días en emergencias. La Casa Blanca defiende las acciones, citando un incidente del 3 de agosto donde un exfuncionario fue atacado en un intento de robo, aunque las autoridades locales insisten en que no justifica la militarización.

Impacto en la capital y más allá

Pese a todo, el despliegue ha transformado Washington. Los residentes reportan checkpoints en barrios como Anacostia y un aumento del 40% en patrullas federales, según NBC News. Las protestas han surgido, con un evento el sábado en Dupont Circle que reunió a cientos bajo el lema “No al fascismo en D.C.”. Los organizadores, como Morgan Taylor, buscan generar presión para revertir las medidas de Trump. Mientras, el presidente ha sugerido que la Guardia Nacional podría expandirse a otras ciudades, mencionando a Nueva York y Los Ángeles como posibles objetivos, según un discurso del 13 de agosto.

Por su parte, el senador demócrata Tim Kaine calificó la intervención como un “desperdicio de recursos” y una distracción de problemas como el aumento de precios. En 2025, el gasto federal en seguridad urbana creció un 15%, alcanzando $2,500 millones, según el Congressional Budget Office. Mientras las tropas de Virginia Occidental llegan a D.C., la capital enfrenta un debate sobre la línea entre seguridad y autoritarismo, con implicaciones que podrían resonar en todo el país.

Compartir:

Sigue leyendo

Regístrate y recibe nuestro boletín semanal

Empieza tu día con ventaja

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Para estar al día de las últimas noticias