El presidente Donald Trump afirmó este lunes que considera “en serio” convertir a Venezuela en el estado 51 de Estados Unidos. Dicha afirmación se hizo según una llamada citada por el periodista John Roberts, de Fox News. La controversia empezó después de que el mandatario respondiera a una consulta periodística y sostuviera que los venezolanos “lo aman”.
Con esta declaración, Trump realizó un nuevo pronunciamiento sobre el futuro político del país sudamericano. El pronunciamiento se conoció mientras Trump volvía a insistir en el valor estratégico del petróleo venezolano. Además, reiteró su idea de que existe un fuerte respaldo popular hacia su figura. Por ese motivo, la declaración reactivó de inmediato el debate político entre Washington y Caracas. Tocó la soberanía venezolana, la cooperación bilateral y el peso económico de las reservas energéticas.
El punto de vista de Venezuela
La respuesta llegó desde La Haya, donde la líder interina Delcy Rodríguez rechazó cualquier posibilidad de anexión. Aseguró también que ese escenario no está previsto ni estaría previsto jamás. Según dijo ante medios venezolanos, la historia nacional fue construida por hombres y mujeres que entregaron su vida para que Venezuela fuera un país libre y no una colonia. Rodríguez remarcó que los venezolanos defienden su independencia.
Al mismo tiempo, mantienen abierta la cooperación con Estados Unidos tras la captura del presidente depuesto Nicolás Maduro en enero. En este episodio participan Trump, John Roberts, Delcy Rodríguez y las autoridades venezolanas. Así, se da un cruce que mezcla discurso político, intereses energéticos y tensión diplomática.
En la última hora, el foco se concentró en el argumento económico esgrimido por Trump. Él insistió en que Venezuela posee una enorme riqueza petrolera. Además, volvió a relacionar esa realidad con su visión sobre el país. El mandatario ya había bromeado antes con una eventual candidatura presidencial en Venezuela. También aseguró días atrás que su popularidad allí crece por los beneficios de las inversiones petroleras.
A ese escenario se suma una proyección de la ONU, publicada a finales de abril. Esta prevé para 2026 más de 22 000 millones de dólares en ingresos por exportaciones de crudo, por encima de los 14 713 millones registrados el año pasado. Por eso, la nueva declaración no solo abrió un frente político. Además, colocó nuevamente a Venezuela en el centro de una discusión internacional sobre soberanía, petróleo y poder regional.
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