Trump sugiere restablecer el nombre
EFE

El presidente Donald Trump sorprendió el 25 de agosto de 2025 al proponer cambiar el nombre del Departamento de Defensa por «Departamento de Guerra», evocando una era en la que, según él, Estados Unidos logró sus mayores victorias militares. La declaración, hecha durante una reunión con el presidente surcoreano Yoon Suk-yeol en la Casa Blanca, ha generado debate sobre las implicaciones simbólicas y prácticas de esta idea, que remite al nombre usado por la institución hasta 1947.

Una propuesta cargada de historia

Durante la reunión en la Oficina Oval, Trump defendió su sugerencia: «Ganamos la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, y se llamaba el Departamento de Guerra. Para mí, eso es lo que es. Defensa es parte de eso». Añadió que el cambio podría implementarse «quizás la próxima semana», aunque no precisó si implicaría reformas estructurales. El Departamento de Guerra, creado en 1789, fue renombrado como Departamento de Defensa en 1947 bajo la Ley de Seguridad Nacional, reflejando un enfoque más diplomático durante la Guerra Fría.

Por ejemplo, el término «Defensa» buscaba enfatizar la protección frente a la agresión, en un contexto de tensiones con la Unión Soviética. La propuesta de Trump, según analistas, podría interpretarse como un intento de proyectar una postura más agresiva en política exterior, especialmente tras recientes despliegues militares en el Caribe contra el narcotráfico y la escalada de sanciones a países como Rusia e India.

Reacciones y contexto político

La idea no es nueva en la administración Trump. En marzo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mencionó la posibilidad de recuperar el nombre «Departamento de Guerra», aunque no detalló cambios operativos. Hegseth, un veterano de combate y aliado cercano de Trump, ha defendido una modernización del Pentágono, que en 2025 recibió un presupuesto récord de 841,300 millones de dólares, equivalente al 11% del gasto federal, según el Congressional Budget Office. Este financiamiento incluye 40,000 millones para nuevos aviones de combate y 13,000 millones para ciberseguridad.
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Sin embargo, la sugerencia de Trump ha generado críticas. La senadora demócrata Elizabeth Warren, miembro del Comité de Servicios Armados, calificó la propuesta como “una distracción peligrosa” que podría desviar recursos de prioridades como la ciberdefensa. “Renombrar el Pentágono no resuelve los retos de seguridad del siglo XXI”, afirmó en una declaración a la prensa. Por otro lado, el congresista republicano Dan Crenshaw respaldó la idea, argumentando que refleja “la fuerza y determinación de nuestra nación frente a amenazas globales”.

Implicaciones simbólicas y prácticas

Cambiar el nombre del Departamento de Defensa podría enviar un mensaje contundente. El término «Guerra» evoca una postura más beligerante, lo que podría resonar con la base de Trump, pero también generar preocupación entre aliados internacionales. El portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, aclaró que cualquier cambio sería “meramente nominal” y no alteraría las operaciones actuales, como los 700,000 empleados civiles y militares del Pentágono o las misiones en curso en el Indo-Pacífico y Europa.

Además, la propuesta llega en un momento de tensiones globales. En julio, Trump ordenó sanciones a India por compras de petróleo ruso, y en agosto, buques de la Marina fueron desplegados cerca de Venezuela para combatir el Cártel de los Soles. El embajador chino en Washington, Xie Feng, expresó que un cambio de nombre podría “avivar percepciones de confrontación” en un contexto ya frágil tras la cumbre de Anchorage con Rusia.

Debate en el horizonte

El anuncio de Trump ha reavivado discusiones sobre el rol de EE.UU. en el escenario mundial. Historiadores como Michael Beschloss señalan que el nombre «Departamento de Guerra» fue abandonado para proyectar cooperación tras la Segunda Guerra Mundial, y recuperarlo podría interpretarse como un retroceso. En contraste, el asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, defendió la flexibilidad del presidente: “Trump está enviando un mensaje claro a adversarios como China y Rusia: no subestimen nuestra determinación”.

Pese a todo, la viabilidad del cambio sigue incierta. Un cambio de nombre requiere la aprobación del Congreso, y con una Cámara dividida (219-212 a favor de los republicanos), el debate podría prolongarse. Mientras tanto, líderes comunitarios como la activista de veteranos Allison Jaslow piden centrarse en apoyar a las tropas en lugar de “juegos de nombres”. La discusión sobre el «Departamento de Guerra» promete seguir avivando el debate político en un año electoral clave.

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