Trump advierte a Cuba: “Pacten con EE.UU. antes de que sea demasiado tarde”

El destino de Cuba parece estar ligado irremediablemente al de Venezuela. Tras la captura de Maduro, la isla ha quedado aislada diplomáticamente en el hemisferio.
Trump advierte a Cuba de que ya no recibirá más dinero o petróleo de Venezuela
El presidente de EE.UU., Donald Trump. EFE/EPA/BONNIE CASH

El tablero geopolítico del Caribe ha dado un giro radical este domingo. Tras la exitosa operación militar en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro, el presidente estadounidense Donald Trump ha puesto su mirada en La Habana. A través de un mensaje contundente, el mandatario lanzó un ultimátum al régimen cubano. Les exigió llegar a un acuerdo con Washington de manera inmediata. Según Trump, el tiempo para el sistema castrista se agota ahora que su principal sustento económico ha desaparecido.

La Habana atraviesa actualmente su peor crisis desde el inicio de la Revolución en 1959. Durante décadas, Venezuela fue el salvavidas de la isla. Caracas enviaba enormes cantidades de petróleo y efectivo a cambio de “servicios de seguridad”. Sin embargo, tras la intervención del 3 de enero, ese flujo se ha cortado en seco. Trump recordó en su red social, Truth Social, que la protección que Cuba brindaba a Maduro ya no es necesaria. Afirmó que la mayoría de los agentes cubanos que custodiaban al dictador venezolano murieron en el reciente asalto en Caracas.

Las cifras oficiales del gobierno cubano son alarmantes. La Habana confirmó la muerte de 56 militares en el operativo, de los cuales 32 eran cubanos. Trump fue mordaz al respecto, señalando que Venezuela ahora cuenta con el ejército norteamericano para su protección. El mensaje presidencial fue claro: “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!”. Con esta presión, Washington busca forzar un cambio de régimen sin necesidad, por ahora, de una intervención militar directa en la isla.

¿Qué implica para Cuba la pérdida total del petróleo venezolano?

El impacto económico de este corte de suministros es devastador. Cuba depende casi totalmente de las importaciones de combustible para generar electricidad y mover su transporte. Sin el petróleo venezolano, que llegaba bajo condiciones de pago altamente preferenciales, la isla se enfrenta a un apagón sistémico. El presidente Trump aseguró a los periodistas a bordo del Air Force One que el régimen “se está hundiendo”. Para el mandatario, el colapso de Venezuela precipitará inevitablemente la caída del sistema cubano al dejarlo sin ingresos.

La administración estadounidense sostiene que no es necesario un ataque directo contra La Habana. Trump confía en que la asfixia económica hará el trabajo. El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esta postura. Rubio, ideólogo de la presión contra Maduro, dio a elegir a la cúpula cubana. Pueden optar por un país real con una economía de mercado o seguir con una “dictadura fallida” que llevará a un colapso social absoluto. La visión de Rubio es que el efecto dominó tras la captura de Maduro es ya una realidad imparable.

¿Cómo respondió el gobierno de Miguel Díaz-Canel ante la amenaza?

La respuesta desde La Habana no se hizo esperar. El presidente Miguel Díaz-Canel utilizó sus redes oficiales para reafirmar la soberanía de la nación. “Nadie nos dicta qué hacer”, sentenció el mandatario cubano. Díaz-Canel calificó a Cuba como una nación agredida por Estados Unidos durante 66 años. Aseguró que su pueblo está dispuesto a defender la patria “hasta la última gota de sangre”. Para el líder cubano, las amenazas de Trump son un acto de soberbia de un “hegemón criminal”.

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez negó rotundamente que Cuba reciba pagos por “servicios de seguridad”. Rodríguez defendió el derecho de su país a comerciar con cualquier nación sin interferencia externa. Denunció que Washington se comporta como un extorsionador que utiliza la coerción militar contra otros Estados. Según el jefe de la diplomacia cubana, Estados Unidos no tiene moral para señalar las carencias económicas de la isla, ya que estas son fruto del bloqueo de seis décadas.

A pesar de la retórica desafiante, el nerviosismo en las altas esferas del Partido Comunista de Cuba es evidente. Las sanciones aplicadas por la administración Trump ya son, según sus propias palabras, “draconianas”. La interrupción del suministro energético de Venezuela deja a Díaz-Canel en una posición de extrema vulnerabilidad. La escasez de combustible ha paralizado sectores clave de la industria, lo que podría avivar el descontento popular que ya explotó en las protestas de julio de 2021.

¿Se avecina una intervención militar directa en Cuba?

Aunque Trump ha amenazado con extender sus operaciones a otros países como Colombia o México, sobre Cuba mantiene cierta cautela militar. El mandatario cree que el régimen “está listo para caer” por su propio peso. No obstante, ha dejado la puerta abierta a cualquier opción. En sus redes sociales, incluso bromeó con una publicación que sugería que Marco Rubio sería el próximo presidente de Cuba. “¡A mí me suena bien!”, comentó el republicano, aumentando la tensión psicológica sobre los líderes castristas.

Los expertos, sin embargo, advierten sobre los peligros de forzar un colapso total. Dan Restrepo, exasesor de la era Obama, advierte que la teoría del “precipicio mágico” puede ser errónea. Restrepo señala que el régimen cubano ha demostrado ser despiadadamente eficaz para sofocar revueltas, como ocurrió en 2021. Además, advierte que un colapso descontrolado podría convertir a Cuba en un escenario similar al de Haití, pero mucho más grande y a solo 150 kilómetros de las costas estadounidenses.

La preocupación por una crisis migratoria masiva es un factor que Washington debe considerar. Si la economía cubana colapsa sistémicamente, miles de balseros podrían lanzarse al mar simultáneamente. Esto crearía un problema de seguridad nacional para Florida que Trump no puede ignorar. Por ello, el ultimátum de “pactar” parece ser un intento de buscar una rendición negociada antes de que el caos interno obligue a una intervención de emergencia con consecuencias impredecibles para la región.

¿Podrá el régimen cubano sobrevivir sin su aliado estratégico?

La gran incógnita es cuánto tiempo puede resistir una dictadura sin combustible y sin el apoyo logístico de Venezuela. Trump insiste en que Cuba ya no recibe ni recibirá nada de Caracas. Para el presidente de EE. UU., los cubanos eran “matones y extorsionadores” que mantenían secuestrada a Venezuela. Ahora que Maduro está bajo custodia estadounidense, ese cordón umbilical ha sido cortado de tajo. Sin el subsidio externo, el modelo económico cubano carece de viabilidad a corto plazo.

El ultimátum de Trump es claro: negociar antes de que sea “demasiado tarde”. Esta frase sugiere que Washington podría endurecer aún más el bloqueo o incluso iniciar operaciones de intercepción naval para evitar que otros aliados, como Rusia o Irán, intenten sustituir a Venezuela en el suministro de crudo. La presión es máxima y el margen de maniobra de Díaz-Canel es mínimo. La comunidad internacional observa con cautela, temiendo que el Caribe se convierta en el epicentro de un nuevo conflicto de gran escala.

Finalmente, el destino de Cuba parece estar ligado irremediablemente al de Venezuela. Tras la captura de Maduro, la isla ha quedado aislada diplomáticamente en el hemisferio. La estrategia de Trump busca cerrar el círculo sobre los últimos bastiones de la izquierda radical en América Latina. Con el ejército más poderoso del mundo vigilando las costas venezolanas, el régimen de La Habana se enfrenta a su hora más oscura, ante la atenta mirada de un Washington que no parece dispuesto a ceder ni un milímetro en su ofensiva.

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