Trump para Gaza
EFE

La Casa Blanca reveló este lunes el plan de 20 puntos del presidente Donald Trump para poner fin a la guerra en Gaza, tras su reunión con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. El esquema exige el desarme total de Hamás, la liberación inmediata de rehenes y un alto el fuego, con Trump presidiendo una junta internacional de transición. Presentado como un camino hacia la paz y la prosperidad, el plan abre la puerta a un Estado palestino reformado, aunque Hamás aún no ha respondido formalmente. En un conflicto que ha dejado más de 41.000 muertos en Gaza desde octubre de 2023, según el Ministerio de Salud local, esta propuesta busca romper el estancamiento diplomático.

Desarme de Hamás y alto el fuego inmediato

El primer punto establece que Gaza será una “zona libre de terrorismo” sin amenazas para Israel, con reconstrucción enfocada en el bienestar palestino. Un alto el fuego entraría en vigor de inmediato, seguido de un repliegue gradual de las fuerzas israelíes para preparar la liberación de rehenes. Hamás debe comprometerse a coexistir pacíficamente y desarmarse por completo, con amnistía para miembros que acepten y salvoconducto para quienes opten por salir.

Por lo tanto, en 72 horas, se liberaría a todos los rehenes israelíes —alrededor de 20 vivos y restos de fallecidos—, a cambio de 250 palestinos con cadena perpetua y 1.700 detenidos en Gaza desde el 7 de octubre de 2023. Por cada rehén israelí muerto liberado, Israel soltaría restos de 15 palestinos. Netanyahu respaldó esto como cumplimiento de objetivos israelíes, aunque su coalición ultraortodoxa presiona por un control total.

Ayuda humanitaria y reconstrucción económica

Una vez aceptado, se enviaría ayuda masiva a Gaza sin interferencias, consistente con el acuerdo de enero de 2025: rehabilitación de agua, electricidad, hospitales y remoción de escombros. La distribución la manejarían la ONU, el Croissant Rojo y otras entidades neutrales, abriendo el cruce de Rafah en ambas direcciones. Se crearía un “plan de desarrollo económico Trump” con expertos para transformar Gaza en un hub de megaciudades high-tech, atrayendo inversiones.

Además, se establecería una zona económica especial para fomentar el crecimiento. Sin embargo, críticos como Ilan Goldenberg de J Street señalan que el plan carece de detalles sobre financiamiento, estimado en $100.000 millones para reconstruir el 80% de edificios dañados. La Autoridad Palestina, nominalmente al mando en Cisjordania, tomaría control tras reformas internas.

Gobierno transitorio y rol de Trump

Gaza pasaría a un comité tecnocrático apolítico, supervisado por una “Junta de la Paz” internacional presidida por Trump, con figuras como el ex primer ministro británico Tony Blair. Esta transición duraría hasta que una Autoridad Palestina reformada asuma, excluyendo a Hamás de cualquier gobernanza directa o indirecta. Países árabes garantizarían el cumplimiento, con desmilitarización bajo vigilancia global.

En consecuencia, se desplegaría una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), respaldada por EE.UU. y aliados árabes, para entrenar policía palestina y asegurar fronteras, con cooperación de Egipto e Israel. Israel no ocuparía ni anexaría Gaza, retirándose progresivamente pero manteniendo un perímetro de seguridad hasta eliminar amenazas. Si Hamás rechaza, el plan se implementaría en zonas “libres de terrorismo” controladas por Israel.

Derecho de retorno y no desplazamientos forzosos

El plan prohíbe desplazamientos forzados: nadie saldrá de Gaza contra su voluntad, y quienes lo hagan voluntariamente tendrán derecho a regresar. Se incentivará quedarse con oportunidades de “construir una mejor Gaza”. Esto contrasta con declaraciones previas de Trump sobre “propiedad” estadounidense de Gaza para convertirla en una “Riviera del Medio Oriente”.

Pese a todo, el punto 19 abre un horizonte político para la autodeterminación palestina y un Estado viable, una vez reformada la Autoridad Palestina. Fuentes cercanas indican que el esquema, elaborado con el Instituto Tony Blair, incorpora garantías de no agresión a Qatar tras ataques israelíes en Doha el 9 de septiembre de 2025.

Diálogo interreligioso y mediación estadounidense

Se promovería un diálogo interreligioso para fomentar tolerancia entre palestinos e israelíes, cambiando narrativas y mentes. EE.UU. mediaría directamente para un horizonte político de coexistencia pacífica y próspera. Trump, en la rueda de prensa, afirmó estar “más allá de muy cerca” de un acuerdo, prediciendo una “respuesta positiva” de Hamás pese a que su portavoz Mahmoud Mardawi negó haber recibido el documento.

Por otro lado, Netanyahu elogió el plan por lograr “nuestros objetivos de guerra”, pero su disculpa a Qatar por bombardeos a negociadores de Hamás podría debilitarlo políticamente. Líderes árabes como los de Emiratos Árabes Unidos y Jordania lo respaldaron en la ONU, urgiendo implementación rápida.

Contexto y desafíos del plan

El esquema surge casi dos años después del ataque de Hamás que mató a 1.200 israelíes, desencadenando una ofensiva con más de 41.000 muertos en Gaza. En septiembre de 2025, bombardeos israelíes en Gaza City han desplazado a 2 millones, según la ONU. Trump lo presentó a líderes árabes y musulmanes en Nueva York el 23 de septiembre, con mediadores qataríes facilitando.

Sin embargo, el enviado estadounidense Steve Witkoff admitió “cambios significativos” en la política regional, rompiendo con posturas previas de Trump sobre desplazamientos. Expertos estiman que, si prospera, generaría normalizaciones árabes-israelíes como los Acuerdos de Abraham, pero la coalición de Netanyahu enfrenta riesgos de colapso si ultraderechistas como Bezalel Smotrich rechazan concesiones palestinas.

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