El 25 de agosto de 2025, el presidente Donald Trump intensificó su ofensiva comercial al amenazar con “aranceles adicionales sustanciales” y restricciones de exportación a países que impongan impuestos digitales o regulaciones a empresas tecnológicas estadounidenses como Meta, Alphabet y Amazon. En una publicación en Truth Social, Trump acusó a estas naciones de discriminar contra la tecnología estadounidense mientras “otorgan un pase libre” a firmas chinas, poniendo en la mira a la Unión Europea, Canadá y otros aliados. Esta postura refleja el enfoque transaccional de Trump, que utiliza el poder económico de EE.UU. para presionar en disputas tecnológicas y comerciales.
Una advertencia contundente
Trump anunció que cualquier país con “impuestos, leyes, normas o regulaciones digitales” debe eliminar estas medidas o enfrentar sanciones económicas, incluyendo restricciones a la exportación de chips y tecnología avanzada. “Estados Unidos no es la alcancía ni el felpudo del mundo”, escribió, señalando que las políticas extranjeras perjudican a gigantes tecnológicos estadounidenses. La amenaza se centra en regulaciones como la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA) de la Unión Europea, que han impuesto multas de cientos de millones a empresas como Apple y Google por prácticas anticompetitivas.
Por ejemplo, la DSA, implementada en 2022, regula la moderación de contenido en plataformas digitales, mientras que la DMA, vigente desde 2023, limita el poder de mercado de los “gatekeepers” tecnológicos. Estas leyes han generado tensiones con EE.UU., que las considera discriminatorias. Trump también apuntó a países como Francia, Italia, España, Austria, Turquía y el Reino Unido, que mantienen impuestos digitales (DST) con tasas entre el 2% y el 7.5% sobre ingresos por publicidad, marketplaces y datos de usuarios, según un informe de la Computer & Communications Industry Association.
Canadá cede, otros resisten
La estrategia de Trump ya ha mostrado resultados. En junio, Canadá eliminó su impuesto digital del 3%, que habría recaudado 1,200 millones de dólares al año, tras amenazas de aranceles y la suspensión de negociaciones comerciales por parte de la administración Trump. El primer ministro Mark Carney cedió para evitar una escalada, según funcionarios canadienses citados por CNBC. Sin embargo, la Unión Europea, con un mercado de 450 millones de consumidores, se mantiene firme. La Comisión Europea ha defendido sus regulaciones, argumentando que buscan proteger a los consumidores y fomentar la competencia, no discriminar a EE.UU.
Además, Trump ha sugerido sanciones contra funcionarios europeos responsables de implementar la DSA y la DMA, según Reuters. Esta táctica se suma a su decisión de febrero de 2025 de ordenar al Representante Comercial de EE.UU. (USTR) reabrir investigaciones bajo la Sección 301 contra países con DST, incluyendo posibles paneles de disputa bajo el USMCA contra Canadá, aunque esta última ya retiró su impuesto.
Una guerra comercial más amplia
La ofensiva de Trump trasciende los impuestos digitales. En julio, impuso un arancel del 50% a bienes indios por compras de petróleo ruso, y el lunes amenazó a China con un arancel del 200% sobre imanes de tierras raras si no aumenta exportaciones a industrias estadounidenses. “Tenemos todas las cartas”, afirmó Trump a periodistas, subrayando la hegemonía económica de EE.UU. En un movimiento inusual, su administración permitió a Nvidia y AMD vender chips de inteligencia artificial a China a cambio de un 15% de sus ingresos, un acuerdo que podría generar 2,000 millones de dólares para el Tesoro, según The Wall Street Journal.
Por su parte, el memorando presidencial de febrero de 2025 ordenó investigar no solo DST, sino también regulaciones que afecten la competitividad de empresas estadounidenses, como restricciones a flujos de datos y moderación de contenido. El USTR debe presentar un informe antes del 1 de abril de 2026, identificando medidas “discriminatorias” y recomendando acciones, que podrían incluir el uso de la Sección 891 del Código de Rentas Internas para duplicar impuestos a empresas de países con DST.
Impacto global y tensiones
La amenaza de Trump ha generado inquietud entre aliados. El embajador chino Xie Feng advirtió que las restricciones a chips podrían “fragmentar la economía global”, mientras que el ministro francés Bruno Le Maire defendió los DST como una forma de garantizar equidad fiscal. En el Reino Unido, el impuesto digital del 2% sigue vigente, y países como Noruega y Bélgica consideran implementar sus propios DST. La salida de EE.UU. de las negociaciones del pilar dos del marco BEPS de la OCDE en enero ha complicado los esfuerzos globales para coordinar impuestos digitales.
Pese a todo, la estrategia de Trump busca proteger la supremacía tecnológica de EE.UU., pero arriesga una guerra comercial más amplia. Con las elecciones de mitad de período en 2026 acercándose, su enfoque agresivo podría resonar con su base, aunque también genera críticas por su impacto en el comercio global y las relaciones con aliados clave.
