El 11 de septiembre de 2025, una jueza federal en Arizona frenó temporalmente los intentos de la administración del presidente Donald Trump de deportar a 69 niños migrantes guatemaltecos y hondureños no acompañados. La decisión, emitida en Tucson, protege a menores en refugios y hogares de acogida, destacando tensiones entre las políticas migratorias federales y las leyes de protección infantil. A continuación, los detalles del fallo y su impacto.
Bloqueo judicial en Arizona
La jueza Rosemary Márquez extendió una orden de restricción temporal. Esta orden ahora es válida hasta el 26 de septiembre. Se emitió durante el fin de semana del Día del Trabajo, según la Associated Press. La medida prohíbe al gobierno deportar a 57 niños guatemaltecos y 12 hondureños, de entre 3 y 17 años, que viven en albergues en Phoenix y Tucson. Márquez expresó preocupación por la falta de garantías de que los menores serían recibidos por tutores en sus países, citando riesgos de negligencia o tráfico infantil.
Demanda por los derechos de los niños
Por su parte, el Proyecto de Derechos de Inmigrantes y Refugiados de Florence presentó la demanda en nombre de los menores. Los abogados, liderados por Laura Belous, argumentan que los niños temen regresar a Guatemala y Honduras debido a la violencia y la pobreza. Además, dicen que el gobierno no sigue la Ley de Reautorización de Protección de Víctimas de Trata de 2008. Esta ley pide audiencias con jueces de inmigración y acceso a ayuda legal. Demandas similares han surgido en Illinois y Washington D.C.
Argumentos de la administración Trump
En consecuencia, la administración Trump sostiene que las deportaciones buscan reunir a los menores con sus familias, tras negociaciones con el gobierno guatemalteco. La fiscal asistente Denise Ann Faulk afirmó que las repatriaciones fueron acordadas a nivel diplomático para evitar prohibiciones de reingreso a Estados Unidos. Sin embargo, funcionarios de Guatemala visitaron centros de detención. Ellos expresaron su preocupación por el bienestar de los niños. Ofrecieron recibir solo a aquellos que quieran regresar de forma voluntaria, según El País.
Contexto de la migración infantil
Por otro lado, los cruces de menores no acompañados han disminuido. En 2022, 152,060 niños fueron detenidos en la frontera, pero en julio de 2025, el promedio anual cayó a 5,712, el nivel más bajo en seis décadas, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Los guatemaltecos representan el 32% de los menores en refugios, seguidos por hondureños. La ley de 2008 garantiza que estos niños, salvo los de México y Canadá, puedan solicitar asilo ante un juez, según el Migration Policy Institute.
Temores de los menores
Pese a todo, los menores han expresado miedo a ser repatriados. La abogada Belous señaló que muchos enfrentan riesgos de abuso o tráfico infantil en sus países. La demanda de Arizona, modificada el 30 de agosto, incluyó a cuatro niños guatemaltecos adicionales bajo custodia. Los menores, alojados por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, tienen derecho a entornos menos restrictivos y asesoría legal, algo que el gobierno no ha garantizado, según los demandantes.
Impacto en las comunidades migrantes
Además, el fallo ha sido un alivio para las comunidades centroamericanas en Estados Unidos, donde residen 3.7 millones de guatemaltecos y hondureños, según el Pew Research Center. Organizaciones como el Centro Presente en Massachusetts han aplaudido la decisión, pero advierten que la administración Trump podría apelar. La jueza Sparkle Sooknanan, en un fallo previo, detuvo deportaciones de emergencia el 13 de agosto, cuando algunos niños ya estaban en aviones, según La Hora.
Recursos para las familias
Para asistencia legal, contacte al Proyecto de Derechos de Inmigrantes y Refugiados de Florence al +1-520-868-0191. Las familias también pueden comunicarse con la Oficina de Reasentamiento de Refugiados al +1-202-401-9246. Mientras la batalla legal continúa, este fallo ofrece una protección temporal a los niños migrantes, resaltando la importancia de garantizar sus derechos en un clima migratorio cada vez más restrictivo.
