La primera reunión oficial de la Junta de Paz se celebró finalmente este jueves en Washington D.C. Un mes después de la firma en Davos, Donald Trump convocó a todos los miembros a la capital. La agenda principal se centró en el futuro inmediato de la Franja de Gaza.
El objetivo es consolidar un plan más allá del frágil alto al fuego actual entre Hamás e Israel. Un punto clave de la discusión fue la recaudación urgente de fondos para la reconstrucción. Trump anunció con orgullo que los miembros ya prometieron 5.000 millones de dólares.
¿Qué países apoyan la iniciativa de Trump?
La convocatoria tuvo una respuesta mixta por parte de la comunidad internacional invitada originalmente. De los al menos 60 países invitados a la Junta, solo 27 han aceptado hasta ahora la invitación. La presencia europea es notablemente baja en esta lista de fundadores.

Solo Bulgaria, Hungría, Albania y Kosovo son los únicos países del viejo continente adheridos plenamente. Por otro lado, naciones como Italia, Chipre, Grecia y Rumania decidieron unirse solo como observadores. La Unión Europea optó por la misma figura, sin participar en la toma de decisiones.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, fue invitada pero no asistió. En su lugar, envió a Dubravka Šuica, comisaria europea para el Mediterráneo. Según un portavoz oficial, la UE tiene varias dudas sobre partes del estatuto de la Junta.
¿Competirá con la ONU?
Existe una preocupación creciente sobre si este nuevo organismo excederá la autoridad de las Naciones Unidas. Francia ha expresado inquietud por el alcance real de la Junta de Paz en el futuro. El organismo fue aprobado en noviembre de 2025 por el Consejo de Seguridad con un mandato específico.

Su única misión oficial era promover la paz en Gaza, pero las ambiciones parecen ser mayores. “Creo que muchos miembros de la ONU estaban horrorizados por la guerra”, comenta Max Rodenbeck a DW. Estados Unidos prometió eficacia gracias a sus estrechos vínculos diplomáticos con Israel.
A posteriori, Trump no ha dicho explícitamente que quiera trascender competencias de la ONU. Sin embargo, su objetivo declarado es impulsar la “paz mundial” de manera global. Esto choca directamente con la misión fundacional del Consejo de Seguridad de la ONU.
¿Cuál es la estructura de poder?
Otra gran preocupación entre los Estados invitados es la estructura interna antidemocrática de la Junta. Donald Trump es su único presidente y posee un poder casi absoluto sobre la organización. Debajo de su autoridad, los Estados miembros deciden el presupuesto y negocian decisiones conjuntas.

Luego está el Directorio Ejecutivo, integrado por siete personas seleccionadas directamente por Trump. Entre ellos figuran Marco Rubio, Ajay Banga, Jared Kushner y Steve Witkoff. Su función principal es implementar las decisiones de la Junta sin mayor cuestionamiento.
Como presidente, Trump tiene el derecho exclusivo de invitar a otros a unirse o vetar decisiones. Además, puede crear, modificar o disolver entidades subsidiarias según los estatutos vigentes. Trump solo puede ser reemplazado por renuncia voluntaria o por incapacidad total.
¿Qué significa esta reunión para el futuro de Gaza?
El alto al fuego en Gaza mediado por EE.UU. desde octubre de 2025 sigue siendo frágil. Los ataques y enfrentamientos esporádicos han seguido causando víctimas civiles lamentablemente. Israel insiste en estrictas condiciones de seguridad antes de cualquier acuerdo de paz a largo plazo.

Quieren que Hamás se desarme totalmente y mantener controles militares fronterizos preventivos. Por su parte, los grupos palestinos exigen el fin permanente de las hostilidades armadas. También piden el retiro de la presencia militar israelí y garantías para la reconstrucción.
El futuro de la Junta de Paz estará determinado en gran medida por sus próximos pasos reales. Lo que suceda tras la reunión del jueves definirá su viabilidad a largo plazo. El mundo observa si podrá lograr un progreso tangible en medio de desafíos tan complejos.
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