Estados Unidos elevó la presión contra el crimen organizado vinculado a Nicolás Maduro el 19 de agosto, al desplegar tres buques de guerra con 4,000 soldados en el Caribe, cerca de Venezuela. La Casa Blanca advirtió que usará “todo su poder” para frenar el tráfico de drogas atribuido al régimen chavista. Karoline Leavitt, portavoz presidencial, aseguró que el gobierno está comprometido a llevar a los responsables ante la justicia. La medida, que incluye una recompensa de 50 millones de dólares por Maduro, ha desatado tensiones con Caracas, que respondió movilizando milicias.
Crimen organizado en la mira de EE.UU.
La Casa Blanca señaló que el despliegue naval busca combatir el narcotráfico en la región. Leavitt, en conferencia de prensa, calificó al régimen de Maduro como un “cartel del narcotráfico” que amenaza la seguridad de Estados Unidos. “Maduro no es un presidente legítimo, es un fugitivo”, afirmó, subrayando las acusaciones de tráfico de drogas contra el líder venezolano. El Departamento de Justicia de EE.UU. ha incautado más de 700 millones de dólares en activos ligados al régimen, incluyendo jets y vehículos.
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El anuncio llega tras un aumento en la recompensa por información que lleve a la captura de Maduro, elevada a 50 millones de dólares en agosto de 2025. Según el Departamento de Estado, el líder chavista encabeza el Cartel de los Soles, acusado de enviar toneladas de cocaína a Estados Unidos. La operación naval, con destructores como el USS Gravely, busca disuadir estas actividades ilícitas. En redes sociales, usuarios han aplaudido la postura firme, con comentarios como “Es hora de que Maduro enfrente consecuencias”.
Maduro responde con milicias
En respuesta, Nicolás Maduro anunció la movilización de 4.5 millones de milicianos en Venezuela, describiendo la acción como un “plan de paz” ante amenazas externas. En un discurso televisado el 18 de agosto, afirmó que “ningún imperio tocará el suelo sagrado de Venezuela”. El gobierno chavista también prohibió temporalmente los drones en su espacio aéreo, citando un atentado en 2018. El Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano calificó las acusaciones de EE.UU. como “propaganda” para desestabilizar la región.

La tensión entre ambos países no es nueva. Desde 2019, EE.UU. no reconoce a Maduro como presidente legítimo, apoyando a la oposición venezolana. La reciente escalada, con buques cerca de las costas venezolanas, ha generado preocupación en la región. Algunos usuarios en X expresaron temor por un posible conflicto, mientras otros exigen acciones más duras contra el crimen organizado.
Un conflicto en escalada
El Departamento de Justicia de EE.UU. ha intensificado su campaña contra Maduro desde 2020, cuando lo acusó de narcoterrorismo junto a otros funcionarios venezolanos. Las autoridades han vinculado al régimen con grupos como el Cartel de los Soles y la banda Tren de Aragua, designada como organización terrorista. La incautación de 30 toneladas de cocaína, de las cuales 7 se atribuyen directamente a Maduro, refuerza las acusaciones.

La presencia militar en el Caribe, confirmada por el Departamento de Defensa, no incluye órdenes de ingreso inmediato a aguas venezolanas. Sin embargo, la operación busca enviar un mensaje claro. “Estamos listos para usar todas las herramientas disponibles”, dijo Leavitt. En Venezuela, las milicias se preparan para posibles enfrentamientos, mientras los ciudadanos enfrentan una economía en crisis. La comunidad internacional observa con cautela, temiendo un impacto en la estabilidad regional.
La presión de EE.UU. ha generado reacciones mixtas en redes sociales. Algunos usuarios apoyan la cacería del crimen organizado, mientras otros critican la intervención extranjera. “Maduro debe rendir cuentas, pero sin guerra”, escribió un usuario en X. Mientras tanto, la recompensa por Maduro sigue siendo un tema candente, con especulaciones sobre si alguien en su círculo cercano lo entregará. La situación sigue en desarrollo, con el Caribe como escenario de una creciente disputa.
