En el corazón de Allentown, la tercera ciudad más grande de Pennsylvania, el mercado de comida “Monchy’s” ha sido durante décadas un punto de encuentro para la comunidad latina. Sin embargo, su dueña, Mariela Evangelista, relata una realidad sombría. El negocio ha caído un 30% en el último año debido al miedo que paraliza a sus clientes.
Mariela y su padre, Ramón “Monchy” Evangelista, inmigrantes dominicanos que obtuvieron la ciudadanía en los años 80, votaron por el presidente Donald Trump en 2024 esperanzados en una mejora económica. Ahora, sin embargo, se sienten traicionados por la violencia de las deportaciones que, según ellos, ha excedido lo prometido.
¿Por qué están reconsiderando su apoyo a los republicanos?
El caso de los Evangelista no es aislado. Muchos latinos en Pennsylvania apoyaron a Trump atraídos por sus promesas de prosperidad económica y seguridad fronteriza. Esperaban que las deportaciones se centraran exclusivamente en criminales, no en redadas indiscriminadas que han sembrado el pánico en vecindarios enteros.

“No estoy de acuerdo con lo que está haciendo ahora, la violencia en la calle”, declaró Mariela Evangelista, refiriéndose a incidentes recientes de agentes enmascarados y operativos agresivos. Este sentimiento de desilusión se extiende por el llamado “Cinturón Latino” de Pennsylvania. Esto incluye ciudades clave como Reading y Hazleton, donde el voto hispano fue crucial en las elecciones pasadas.
¿Cómo afecta la economía y el miedo?
La economía sigue siendo una preocupación central, pero ahora compite con el temor a la separación familiar. En Reading, dueños de negocios reportan que la clientela ha disminuido porque la gente tiene miedo de salir de sus casas. A pesar de que algunos indicadores nacionales sugieren estabilización, la inflación y el alto costo de vida continúan golpeando los bolsillos de las familias trabajadoras, quienes sienten que las promesas de campaña no se han materializado en sus mesas.

Además, la retórica agresiva y las imágenes de redadas han comenzado a erosionar los avances que el Partido Republicano había logrado con este electorado. Estrategas advierten que si el partido no equilibra su mensaje de seguridad con soluciones económicas tangibles y un trato más humano, podría sufrir un revés significativo en las elecciones intermedias de 2026.
¿Qué están haciendo los republicanos?
Conscientes del riesgo, grupos republicanos están intentando reactivar su presencia en estas comunidades. El PAC PA Republicanos ha iniciado campañas de registro de votantes en Hazleton y el noreste de Filadelfia. Esto busca reconectar con los votantes antes de que sea demasiado tarde.
Sin embargo, el desafío es monumental. Mientras líderes locales como la representante Mónica De La Cruz defienden que Trump ha cumplido en reducir regulaciones, muchos votantes de base como Ramon Martinez en Reading sienten que la incertidumbre económica y el miedo migratorio pesan más que cualquier logro macroeconómico. La batalla por el voto latino en Pennsylvania está lejos de terminar, y su desenlace podría definir el control del Congreso en el futuro cercano.
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