El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, anunció el 12 de agosto de 2025 que permitirá a los palestinos salir de la Franja de Gaza mientras el ejército israelí prepara una ofensiva más amplia en el territorio. En una entrevista con I24 News, Netanyahu defendió su estrategia. La comparó con el desplazamiento de refugiados en Siria y Ucrania. Afirmó que no busca expulsar a los palestinos. Su objetivo es ofrecerles una salida voluntaria de las zonas de combate. La declaración se hizo en un momento de nuevos esfuerzos para lograr una tregua. Esto ha causado críticas internacionales y preocupaciones sobre una nueva Nakba, que fue el desplazamiento masivo de palestinos en 1948.
Un plan controvertido para Gaza
Netanyahu dijo que su plan no significa una expulsión forzada. Es una oportunidad para que los civiles salgan de Gaza. Esto es especialmente para Gaza City, donde el ejército quiere aumentar las operaciones contra Hamás. “No los estamos expulsando, les permitimos marcharse”, afirmó, proponiendo que los palestinos puedan salir de las zonas de combate o incluso del territorio si lo desean. Según CNN, Israel planea evacuar a cerca de un millón de personas al sur de Gaza. Esto debe hacerse antes del 7 de octubre. Esta es la fecha límite para la primera fase de la ofensiva. Esta fase incluye el control total de Gaza City.
Por lo tanto, el plan ha reavivado temores entre los palestinos. La Nakba, cuando cientos de miles fueron desplazados durante la creación de Israel, sigue siendo una herida abierta. Residentes como Adel Shomali, de 40 años, expresaron su agotamiento: “Ya fuimos desplazados de Gaza City al sur y de vuelta. Esto nos rompe”, dijo a ABC News. Las organizaciones humanitarias advierten que mover a una población ya afectada por 22 meses de guerra empeorará la crisis. En Gaza, hay 61,330 muertos y 152,359 heridos, según el Ministerio de Salud local.
Reacciones internacionales y rechazo
La comunidad internacional ha condenado el plan. El primer ministro británico, Keir Starmer, pidió a Israel que “reconsidere de inmediato” su ofensiva. Dijo que esto no ayudará a liberar a los 50 rehenes que Hamás tiene. Según estimaciones israelíes, 20 de ellos estarían vivos. Qatar, mediador clave, calificó la medida como una “escalada peligrosa” que amenaza los esfuerzos por una tregua de 60 días, según Al Jazeera. La Unión Europea y países como Australia, Alemania e Italia expresaron preocupaciones sobre posibles violaciones al derecho internacional humanitario.
En consecuencia, el presidente Donald Trump ha evitado intervenir directamente, dejando la decisión en manos de Israel, según Axios. Sin embargo, un funcionario jordano rechazó su sugerencia previa de trasladar a los palestinos a Egipto o Jordania, afirmando que “los árabes no limpiarán el desastre de Netanyahu”. La UNRWA exigió que se permita la entrada de alimentos almacenados en Jordania, mientras que la gente ha criticado los lanzamientos aéreos de ayuda, como los realizados el 7 de agosto, por ser insuficientes y peligrosos.
Esfuerzos de mediación en marcha
Paralelamente, mediadores en El Cairo trabajan en una nueva propuesta de alto el fuego. Una delegación de Hamás, liderada por Jalil al Haya, se reunió con funcionarios egipcios el 13 de agosto para discutir avances en las negociaciones, según Reuters. El plan busca liberar a los rehenes a cambio de una retirada completa del ejército israelí, una idea respaldada por Egipto y Qatar, pero que enfrenta resistencia de Israel. Los esfuerzos previos, como la tregua de principios de 2025, colapsaron tras dos meses, dejando pocas esperanzas de un acuerdo duradero.
Pese a todo, Netanyahu insiste en que la ofensiva es necesaria para desmantelar a Hamás, considerado una organización terrorista por la Unión Europea y varios países. En su entrevista, afirmó que Israel establecerá una “zona de amortiguamiento” y transferirá el control a “fuerzas árabes” no afiliadas a Hamás ni a la Autoridad Palestina, aunque no especificó quiénes serían. Amnesty International calificó el plan como “indignante”, advirtiendo sobre “atrocidades masivas” en una región donde cuatro personas murieron de hambre en las últimas 24 horas, según el Ministerio de Salud de Gaza.
Una crisis humanitaria en aumento
La situación en Gaza es crítica. El genocidio, desencadenada por el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, que dejó 1,219 muertos en Israel, ha devastado la infraestructura de Gaza City, donde 800,000 personas residen actualmente. La ciudad, descrita como el “corazón de Gaza”, enfrenta una escasez aguda de alimentos y medicinas, con 201 muertes por inanición desde el inicio del conflicto, según datos locales. Las familias de los rehenes, como Yehuda Cohen, critican a Netanyahu por priorizar la escalada militar sobre las negociaciones, temiendo por la seguridad de los cautivos.
Mientras tanto, los palestinos enfrentan un futuro incierto. La propuesta de Netanyahu, respaldada por su gabinete de seguridad el 8 de agosto, ha generado protestas en Gaza, donde residentes como Jaber Abu Odeh aseguran que no abandonarán sus hogares a pesar de las órdenes de evacuación. La comunidad internacional sigue exigiendo un alto al fuego, mientras el plan de Israel amenaza con profundizar una crisis humanitaria sin precedentes.
