Ante la enorme inestabilidad mundial generada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, la Agencia Internacional de Energía (AIE) ha tomado una decisión verdaderamente histórica. Sus 32 países miembros acordaron por unanimidad liberar de emergencia 400 millones de barriles de petróleo extraídos directamente de sus reservas estratégicas. Esta audaz e inusual medida busca estabilizar los mercados energéticos. Además, pretende frenar la drástica escalada de precios en todo el mundo.
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, destacó que se trata de la mayor liberación de reservas colectivas desde la fundación del organismo en 1974. “Los mercados petroleros son globales, así que la respuesta a las grandes perturbaciones también debe ser global”, afirmó Birol durante el importante anuncio oficial. Esta acción supera holgadamente a la registrada en 2022, cuando se liberaron 182.7 millones de barriles debido a la guerra entre Rusia y Ucrania.
La actual crisis se originó tras el bloqueo militar y los fuertes ataques perpetrados por Irán en el estratégico estrecho de Ormuz. Por esta vital ruta marítima transita habitualmente casi la quinta parte del petróleo que abastece al mercado internacional. Las aseguradoras y navieras suspendieron sus operaciones en la zona por temor a los proyectiles, provocando un grave desabastecimiento logístico.
¿Cuándo bajarán los precios en las gasolineras?
A pesar de esta contundente e histórica decisión política, los expertos financieros advierten que no habrá un alivio inmediato para el bolsillo. Tras conocerse oficialmente la noticia, el precio del crudo estadounidense apenas bajó unos pocos dólares. En consecuencia, se estabilizó alrededor de los 84 dólares por barril. Esto demuestra claramente que el mercado desconfía de la rapidez con la que estas inmensas reservas puedan llegar a las refinadoras. Del mismo modo, hay dudas sobre si el petróleo podrá llegar posteriormente a los surtidores locales de gasolina.

El proceso logístico de distribución representa el principal y mayor desafío actualmente. En el caso de Estados Unidos, una vez que el presidente Donald Trump emite una orden ejecutiva para desplegar las reservas, el Departamento de Energía suele demorar hasta 13 días en comenzar las entregas formales. Además, se requiere muchísimo tiempo adicional de transporte marítimo y terrestre. Se necesita ese tiempo antes de que ese volumen llegue finalmente a las gasolineras y alivie a los conductores diarios.
Los analistas de materias primas de JPMorgan Chase indicaron en una reciente nota que las liberaciones históricas de emergencia alcanzan un máximo de apenas 1.4 millones de barriles diarios. Por lo tanto, aunque esta enorme inyección de petróleo será útil a largo plazo, no compensará inmediatamente el déficit actual.
¿Qué otros países participan?
La Agencia Internacional de Energía (AIE) cuenta con el apoyo político y logístico de algunas de las economías más grandes y desarrolladas del planeta. Entre sus 32 miembros activos destacan Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Canadá, Australia, Italia y también México. En conjunto, todas estas naciones poseen inmensas reservas públicas de emergencia que superan los 1,200 millones de barriles disponibles. Adicionalmente, el sector industrial privado de estos países mantiene la obligación de guardar otros 600 millones de barriles.

Estados Unidos es, por mucho, el principal y mayor contribuyente a esta iniciativa global. Según datos recientes, el país norteamericano guarda más de 415 millones de barriles de diversos tipos de crudo pesado y ligero dentro de su propia reserva estratégica. Esta masiva movilización fue respaldada políticamente por los ministros de Energía del prestigioso Grupo de los Siete (G7). Además, apoyaron firmemente el uso de todas las herramientas necesarias.
Mientras la AIE coordina todos los detalles técnicos para iniciar la histórica distribución energética, el futuro sigue dependiendo del estrecho de Ormuz. Recientemente, el gobierno estadounidense anunció un plan de seguros valorado en 20,000 millones de dólares para incentivar a los buques comerciales a cruzar por esta peligrosa y vital región del Golfo Pérsico.
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