El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, enfrentó una recepción hostil durante su visita a Charlbury, en la región de Cotswolds, Inglaterra, el 12 de agosto de 2025. Alrededor de 60 manifestantes se reunieron en esta tranquila localidad rural, portando pancartas con mensajes como “Vete a casa” y “No eres bienvenido”. La protesta, organizada por la Coalición Stop Trump, reflejó el descontento con las políticas de la administración del presidente Donald Trump, especialmente en temas de inmigración y la guerra en Gaza. La presencia de Vance, marcada por un fuerte dispositivo de seguridad, desató críticas entre los residentes, quienes acusaron al político de perturbar la paz de la región.
Manifestaciones en un entorno rural
La protesta en Charlbury, una localidad conocida por su encanto turístico, atrajo a residentes y activistas que expresaron su rechazo a Vance. Jake Atkinson, de la Coalición Stop Trump, señaló que las políticas de Trump, respaldadas por Vance, han generado indignación local. “Estamos aquí para decirle a JD Vance que no es bienvenido”, afirmó Atkinson, según AFP. Los manifestantes criticaron la postura de Vance en temas como las redadas migratorias en EE.UU., que han detenido a más de 540,000 personas en 2024, y su apoyo a las acciones de Israel en Gaza, donde han muerto 61,330 palestinos, según el Ministerio de Salud de Gaza.
Por lo tanto, la manifestación adquirió un tono simbólico. Una camioneta negra con un meme de Vance, editado para mostrarlo calvo e hinchado, recorrió las calles de Charlbury, burlándose de la fría recepción que el vicepresidente dio al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en una reunión en la Casa Blanca en febrero de 2025. Lou Johnson, residente de 75 años, explicó: “Queríamos devolverle la misma bienvenida que él le dio a Zelensky”. La protesta, aunque pequeña, resonó en una comunidad poco acostumbrada a este tipo de movilizaciones.
Seguridad desproporcionada genera malestar
La llegada de Vance a la aldea de Dean, cerca de Charlbury, estuvo acompañada de un operativo de seguridad inusual para la región. La policía británica y agentes estadounidenses bloquearon carreteras y senderos, escoltando a Vance con una caravana de 20 vehículos, según The Guardian. Phil Ball, un camarógrafo local de 53 años, expresó su sorpresa: “No te esperas este nivel de seguridad para alguien de vacaciones en los Cotswolds”. Los residentes denunciaron cierres de caminos y una presencia policial abrumadora, que alteró la tranquilidad de la zona.
En consecuencia, el malestar creció entre los lugareños. Victoria Dawson, una artista de Witney, calificó a Vance como “inmoral” por su papel en políticas que, según ella, “causan un daño tremendo en el mundo”. Dawson destacó la frustración por las interrupciones: “De repente, hay policías por todas partes y carreteras cerradas. No es lo que esperamos”. Lou Johnson añadió que la seguridad “ha invadido” la región, un área rural que ha sido su hogar por 50 años. “Somos un pueblo tranquilo, pero defendemos lo que creemos”, afirmó.
Contexto diplomático y críticas previas
La visita de Vance comenzó con una reunión con el secretario de Asuntos Exteriores británico, David Lammy, en Chevening House, Kent, el 9 de agosto. El encuentro, descrito como informal, incluyó una sesión de pesca, pero no logró calmar las tensiones tras las críticas de Vance al Reino Unido. En la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero, Vance acusó al país de restringir la libertad de expresión, citando el caso de Adam Smith-Connor, un exmilitar condenado por rezar silenciosamente cerca de una clínica de aborto, según The Objective. Estas declaraciones provocaron una respuesta del primer ministro Keir Starmer, quien defendió el historial británico en libertades civiles.
Pese a todo, la agenda de Vance en el Reino Unido incluye una próxima visita a Escocia, donde Trump pasó cinco días en sus campos de golf en julio. La Coalición Stop Trump ya planea protestas contra la visita de Estado del presidente en septiembre, según BBC. Las manifestaciones reflejan una creciente fricción entre la administración Trump y aliados europeos, especialmente tras el enfrentamiento de Vance con Zelensky, donde cuestionó la postura de Ucrania frente a Rusia, según EFE. La Casa Blanca no ha respondido a las críticas por las protestas en Charlbury.
Un mensaje claro desde Cotswolds
Los residentes de Cotswolds, aunque acostumbrados a un entorno apacible, dejaron claro su rechazo a Vance. “No queremos que nuestras carreteras se conviertan en un circo político”, dijo Ball. Las protestas, aunque pacíficas, subrayan el impacto global de las políticas de Trump y Vance, que han generado controversia en lugares tan diversos como Vermont, donde cientos protestaron contra Vance en marzo, y Groenlandia, donde su visita desató críticas por las ambiciones de Trump de anexionar la isla, según France 24. Mientras tanto, los habitantes de Charlbury esperan recuperar la calma tras la partida del vicepresidente.
