La visita del vicepresidente J.D. Vance a los Cotswolds, Reino Unido, para unas vacaciones familiares ha desatado controversia en los tranquilos pueblos de Chipping Norton y Charlbury. Desde su llegada el 10 de agosto de 2025, la presencia del Servicio Secreto de EE.UU. ha alterado la vida local, con un fuerte despliegue de seguridad que incluye bloqueos de calles y, según residentes, solicitudes de acceso a sus redes sociales. Los lugareños, frustrados por las molestias, han expresado su indignación, mientras las autoridades británicas niegan algunas de las acusaciones más graves.
Un convoy que paraliza la región
El viaje de Vance, acompañado por su esposa Usha Vance y sus tres hijos, transformó los apacibles Cotswolds en un área de alta seguridad. El 11 de agosto, un convoy de 15 vehículos del Servicio Secreto ocupó plazas de aparcamiento, incluidas algunas reservadas para personas con movilidad reducida, en Daylesford Organic, un popular mercado cerca de Chipping Norton. La zona fue acordonada, limitando el acceso a residentes y visitantes, según reportes locales. “Es una invasión”, comentó un comerciante, quien señaló que las ventas cayeron un 20% ese día debido a las restricciones.
Por lo tanto, la presencia del Servicio Secreto ha generado tensiones. Los residentes, acostumbrados a la tranquilidad de los Cotswolds, un destino conocido por sus colinas y pueblos pintorescos, reportaron molestias por los cierres de carreteras y el constante patrullaje. En Charlbury, un pub local tuvo que cerrar temprano por la presencia de agentes armados, lo que afectó a los negocios en una región que depende del turismo, según datos de la Asociación de Turismo del Reino Unido.
Acusaciones de invasión a la privacidad
El mayor punto de controversia surgió en la aldea de Dean, donde Vance alquila una casa. Residentes afirmaron que agentes del Servicio Secreto, junto con la Policía de Thames Valley, tocaron puertas exigiendo nombres, datos personales y accesos a cuentas de redes sociales. “Querían saber quiénes éramos y qué publicábamos en línea”, dijo un paseador de perros local al Observer. “Algunos nos negamos, pero fue intimidante”. Los vecinos cuestionaron por qué un servicio extranjero recopilaba información personal, comparándolo con una “violación de privacidad”.
En consecuencia, las quejas se multiplicaron. Un grupo de residentes organizó una reunión en el ayuntamiento de Charlbury, donde 47 personas firmaron una carta exigiendo explicaciones, según un informe municipal. La situación recuerda incidentes previos, como el cierre de un parque en Alexandria, Virginia, cerca de la casa de Vance, que también generó protestas vecinales en agosto de 2024, según Fox 5 DC. Los lugareños temen que estas medidas se repitan en futuras visitas de alto perfil.
Respuesta de las autoridades
La Policía de Thames Valley negó las acusaciones de solicitar información de redes sociales. Un portavoz afirmó: “Estamos apoyando al Servicio Secreto para garantizar la seguridad durante la visita del vicepresidente. No se pidió a los residentes que compartieran datos de redes sociales, solo se les informó sobre las medidas de seguridad”. Las autoridades aclararon que el área de acceso restringido en Dean es temporal y busca facilitar la circulación, según un comunicado oficial. Sin embargo, no negaron haber contactado a los residentes para recopilar información básica.
Pese a todo, la indignación persiste. El concejal de Chipping Norton, Mike Tysoe, expresó su frustración: “Entendemos la necesidad de seguridad, pero esto está afectando nuestra comunidad”. Las restricciones han limitado el acceso a senderos populares, como el Cotswold Way, afectando a los excursionistas. La UK Hospitality Association estimó que los negocios locales podrían perder hasta £150,000 durante la visita de Vance, que se extenderá hasta finales de agosto.
Reacciones y contexto político
La controversia se produce tras un incidente en Vermont en marzo de 2025, donde Vance enfrentó protestas durante un viaje de esquí, según Powder Magazine. Su presencia en el extranjero también ha generado críticas por su reciente comentario sobre “países aleatorios” en relación con las tropas británicas y francesas en Ucrania, lo que provocó titulares negativos en The Guardian. Mientras tanto, el Servicio Secreto defendió sus protocolos, citando amenazas recientes, como el intento de asesinato contra el presidente Donald Trump en julio de 2024, que llevó a un aumento en las medidas de seguridad para figuras públicas, según The Independent.
