Análisis | La tormenta Epstein amenaza a Trump y líderes mundiales

Keir Starmer nunca conoció a Epstein, pero su gobierno se tambalea por nombrar a Peter Mandelson como embajador en Washington. Mandelson mantuvo amistad con él.
Se instala un podio y un cartel antes de una conferencia de prensa matutina frente al Capitolio de los Estados Unidos en Washington, D.C., EE. UU.,, en una fotografía de archivo. EFE/EPA/Luke Johnson

Los archivos de Jeffrey Epstein generan crisis políticas que afectan a líderes como Donald Trump y Keir Starmer, aunque con resultados distintos. Por un lado, el primer ministro británico enfrenta una rebelión interna que pone en riesgo su liderazgo. Por otro lado, Trump parece inmune gracias a su control sobre el Departamento de Justicia y el Congreso republicano. Sin embargo, las víctimas siguen exigiendo justicia mientras los tentáculos del escándalo alcanzan Noruega y Polonia.

Además, la diferencia muestra cómo las instituciones británicas funcionan para exigir rendición de cuentas. En contraste, Trump domina completamente las ramas del poder en Estados Unidos. Por eso, mientras Starmer lucha por sobrevivir, el presidente americano desvía la atención con otros temas coyunturales.

¿Qué impacto tiene el caso Epstein en el Reino Unido?

Keir Starmer nunca conoció a Epstein, pero su gobierno se tambalea por nombrar a Peter Mandelson como embajador en Washington. Mandelson mantuvo amistad con el delincuente sexual incluso después de su condena en 2008. Ahora, nuevos archivos sugieren que filtró información secreta durante la crisis financiera global. Por lo tanto, el exministro enfrenta una investigación penal y dimitió del Partido Laborista.

Además, Starmer admitió conocer esa amistad, pero aún así lo designó al cargo clave. Durante una tensa sesión parlamentaria, declaró que Mandelson “traicionó a nuestro país y a mi partido”. Sin embargo, diputados laboristas exigen su renuncia inmediata. Por eso, el primer ministro prometió disculparse con las víctimas y defender la integridad pública.

Peter Mandelson durante una rueda de prensa en Londres, Reino Unido, en una imagen de archivo. EFE/STR

Mientras tanto, el rey Carlos III despojó a su hermano príncipe Andrés de títulos reales por su vínculo con Epstein. Andrés abandonó su residencia en el Castillo de Windsor tras el acuerdo con una víctima. Así, el escándalo revive debates sobre el rol de la monarquía y su opulento estilo de vida.

Por consiguiente, Epstein exacerba crisis británicas crónicas como la inestabilidad de Starmer y los escándalos de Mandelson. También reaviva la controversia sobre la familia real tras años de titulares sórdidos.

¿Cómo responde Trump ante la presión?

Donald Trump aparece mencionado miles de veces en los documentos, pero insiste en que es hora de pasar página. En un cruce reciente con una periodista, dijo que el país debe dedicarse a otros asuntos. Además, el Departamento de Justicia confirmó que no habrá más procesamientos relacionados. Por eso, Trump mantiene su narrativa de que se trata de un “engaño demócrata”.

Sin embargo, algunos archivos incluyen acusaciones no verificadas de agresión sexual contra él. También detallan interacciones de víctimas con el entonces empresario. A pesar de eso, ninguna autoridad ha presentado cargos formales. Por lo tanto, Trump usa su técnica habitual de inundar el debate con múltiples crisis simultáneas.

Trump explota contra periodista por el caso Epstein: “Eres la peor”
El presidente de EE.UU., Donald Trump, en una fotografía de archivo. EFE/ Shawn Thew

Asimismo, domina al Congreso republicano que actúa como sello de goma. El presidente de la Comisión de Supervisión, James Comer, citó a los Clinton pero ignora a Trump. De hecho, el mandatario expresó empatía por ellos ante sus testimonios. Así, convierte posibles amenazas en oportunidades para atacar rivales políticos.

Por otro lado, los republicanos publicaron archivos por presión de sus bases, pero no hay indicios de más investigaciones contra Trump. Su influencia sobre primarias asegura lealtad absoluta del partido.

Las consecuencias para Starmer

En el Reino Unido, las instituciones parlamentarias funcionan con rapidez y rigor. Starmer enfrenta revueltas de sus propios diputados y sesiones de preguntas implacables. Por contraste, los presidentes americanos cumplen mandatos fijos sin temor inmediato a destituciones internas. Además, Trump no depende de mayorías parlamentarias frágiles como el laborismo.

Asimismo, Mandelson representa una tragedia de 30 años plagada de escándalos por su afán de codearse con poderosos. Su apodo “Príncipe de las Tinieblas” refleja tanto admiración como caídas espectaculares. Por eso, Epstein solo acelera su caída definitiva del poder laborista.

El primer ministro británico, Keir Starmer. EFE/EPA/Tolga Akmen

En Estados Unidos, figuras como Larry Summers y Brad Karp sí enfrentan consecuencias reales. Summers se retractó públicamente tras correos sexistas con Epstein. Karp renunció como presidente de Paul Weiss tras emails hasta 2019. Sin embargo, Trump permanece intocable políticamente.

Por consiguiente, la fortaleza institucional británica contrasta con el control absoluto de Trump sobre sus instituciones. Mientras Starmer pide disculpas por errores de juicio, el americano explota contra periodistas que lo cuestionan.

El impacto global del caso

Las sobrevivientes de Epstein presionan por archivos sin tachaduras masivas que protejan a poderosos. En Washington, luchan contra la inercia burocrática del Departamento de Justicia. Por otro lado, en Londres, Starmer promete no encogerse ante los poderosos y garantizar rendición de cuentas.

Además, el escándalo trasciende océanos al alcanzar Noruega y Polonia con nuevos nombres. Siete años después de la muerte de Epstein en 2019, su huella política sigue activa. Las víctimas insisten en que la justicia no debe ser opcional para nadie.

Fotografía del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (i), hablando con una mujer junto a Jeffrey Epstein. EFE/Oversight Dems

Mientras tanto, el príncipe Andrés perdió todo privilegio real por su amistad con el financuente. Su acuerdo con Virginia Giuffre reabrió debates sobre la monarquía y sus excesos. Por eso, Carlos III ejecutó un control de daños implacable contra su hermano.

En resumen, Epstein demuestra cómo un solo caso puede derribar carreras en Europa mientras genera ruido controlado en América. Trump sobrevive gracias a su dominio institucional. Starmer, en cambio, pende de un hilo por errores ajenos. Las víctimas observan desde ambos lados del Atlántico.

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