El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una nueva Proclamación este 16 de septiembre que amplía las restricciones de entrada para ciudadanos de varios países considerados de alto riesgo. La medida es parte de su política de seguridad nacional. Busca mejorar el control migratorio. Esto se hará mediante evaluaciones por país. Estas evaluaciones se basan en la cooperación diplomática y en estándares para verificar la identidad.
Según el documento oficial, las restricciones son “revisables y ajustables” dependiendo de los avances de cada nación en materia de control fronterizo, intercambio de información y lucha contra el terrorismo. Sin embargo, la lista de la Casa Blanca sigue prohibiendo la entrada a más de una docena de nacionalidades. También se añaden nuevos casos que amplían esta política.
Ampliación de la lista de países vetados
La nueva Proclamación mantiene la suspensión total de entrada para ciudadanos de 12 países señalados como de “alto riesgo”: Afganistán, Irán, Haití, Libia, Somalia, Yemen, Myanmar, Corea del Norte, Eritrea, Sudán, Venezuela y Rusia.
A esta lista se unieron cinco países más: Burkina Faso, Mali, Níger, Sudán del Sur y Siria. Esto es por los conflictos armados, la actividad de grupos extremistas y la falta de control en sus fronteras. También hay problemas para verificar la identidad de sus ciudadanos.
El gobierno de Estados Unidos también amplió la restricción a personas con documentos de viaje de la Autoridad Palestina. Dicen que la falta de control territorial y la influencia de grupos armados hacen difícil validar identidades de forma segura.
Más países bajo restricciones parciales
El documento también endurece los límites migratorios para países que ya enfrentaban sanciones parciales, incluyendo Laos y Sierra Leona, que ahora quedan sujetos a prohibiciones totales.
De acuerdo con la Casa Blanca, ambos países presentan altas tasas de permanencia ilegal en Estados Unidos y una cooperación “insuficiente” en los procesos de repatriación.
Asimismo, 15 países adicionales, entre ellos Nigeria, Angola, Senegal, Tanzania, Zambia y Zimbabue, estarán sujetos a restricciones parciales en visas de turismo, negocios y estudios.
El gobierno explicó su decisión. Dijo que hay “deficiencias en los sistemas de identificación y vigilancia migratoria”. También mencionó la falta de confianza en documentos civiles. Además, habló sobre programas de ciudadanía por inversión. Estos programas permiten a extranjeros obtener pasaportes sin tener residencia efectiva.
Argumentos de seguridad nacional
Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dijeron que las nuevas restricciones son por un “análisis detallado”. Este análisis trata sobre amenazas posibles, problemas en la cooperación antiterrorista y altos niveles de fraude en documentos migratorios.
Según la Proclamación, los países incluidos no comparten información biométrica ni registros criminales con Estados Unidos, lo que compromete la seguridad fronteriza y el cribado de inmigrantes.
El texto también menciona preocupaciones sobre “políticas de amnistía o naturalización rápida” en algunos países. Estas políticas podrían ayudar a que personas buscadas por delitos transnacionales entren de forma indirecta.
Reacciones internacionales
La decisión provocó críticas en varios sectores diplomáticos y humanitarios. Varias organizaciones internacionales acusaron al gobierno de usar una nueva versión de las “travel bans”. Estas medidas fueron vistas como discriminatorias por motivos de religión o nacionalidad durante el primer mandato de Trump.
Portavoces del gobierno estadounidense defendieron la proclamación, asegurando que “no se basa en criterios religiosos, sino en parámetros de seguridad verificables”. También insistieron en que los países afectados “podrán salir de la lista” si cumplen con las exigencias de intercambio de información migratoria y cooperación en materia antiterrorista.
México y América Latina, fuera de la lista
Aunque la noticia generó preocupación en comunidades latinoamericanas, el documento aclara que México no figura entre los países sujetos a suspensión total o parcial de visas. Las nuevas restricciones tampoco incluyen a Guatemala, Honduras ni El Salvador, aunque el DHS advirtió que continuarán evaluando el cumplimiento de acuerdos migratorios firmados con Washington.
Fuentes cercanas al Departamento de Estado señalaron que los países latinoamericanos mantienen actualmente niveles “aceptables de cooperación” con las autoridades estadounidenses, especialmente en procesos de deportación, verificación de identidad y control fronterizo.
Impacto global y próximos pasos
Las nuevas disposiciones podrían afectar a miles de solicitantes de visa a partir de enero de 2026. Las embajadas estadounidenses en los países incluidos deberán suspender la emisión de visas no militares o diplomáticas y revisar los trámites en curso.
Expertos advierten que, aunque la mayoría de las restricciones son temporales, su levantamiento depende de la evaluación periódica de cada país por parte del DHS, lo que podría demorar años.
El gobierno estadounidense reiteró que su prioridad “es salvaguardar la seguridad nacional y proteger la integridad del sistema migratorio”, mientras legisladores demócratas calificaron las medidas como un intento de “reavivar las políticas excluyentes” del primer mandato de Trump.
