El nominado por el presidente Donald Trump para convertirse en el nuevo secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), Markwayne Mullin, compareció recientemente ante el Senado. Durante su primera audiencia oficial, el senador republicano aseguró este miércoles que los agentes migratorios no allanarán domicilios o centros de trabajo sin contar con una orden judicial previa.
“No entraremos en una casa ni en un lugar de trabajo sin una orden judicial”, declaró firmemente Mullin durante la sesión política. Sin embargo, aclaró que la única gran excepción será “a menos que estemos persiguiendo a una persona que irrumpa en un lugar de trabajo o en una casa”. Trump nominó a este funcionario para reemplazar a la controvertida Kristi Noem, quien fue destituida sorpresivamente por el presidente estadounidense a principios de marzo.
Esta exigencia de contar con estas órdenes judiciales firmadas por jueces es una de las grandes condiciones innegociables que los demócratas exigen a los republicanos. Su cumplimiento resulta fundamental para lograr aprobar el presupuesto general del Departamento. Dicha agencia federal se mantiene parcialmente cerrada y con falta de personal desde el pasado 14 de febrero por la enorme falta de valiosos fondos.
¿Qué pasó con las políticas de allanamiento?
La fuerte polémica sobre los allanamientos sin orden judicial se intensificó tras recientes descubrimientos oficiales en la agencia. Desde el año pasado, memorandos internos han circulado masivamente en el seno del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Estos documentos oficiales, que se filtraron a la opinión pública, habrían instruido directamente a sus miles de agentes federales a realizar y organizar diversos allanamientos repentinos.

Estos operativos policiales se realizaban usando polémicas garantías administrativas en lugar de una orden judicial previa firmada por un juez competente. La situación generó un intenso e inmenso rechazo por parte de múltiples organizaciones defensoras de los derechos civiles. Mientras tanto, las negociaciones legislativas, en las que se está implicando directamente la misma Casa Blanca, continúan abiertas esperando un pronto y definitivo acuerdo nacional.
¿Cuál es su postura sobre las llamadas “ciudades santuario”?
En un enorme e inesperado giro político, Mullin también abordó el tema de las denominadas ciudades santuario. El actual nominado manejó este tema de una manera algo diferente a como lo hicieron otros altos funcionarios de la Administración Trump. Sorpresivamente, el político republicano se mostró abierto a colaborar pacíficamente con esas complejas y pobladas ciudades liberales.

Afirmó que su verdadera intención sería contactar amablemente con los principales alguaciles locales y diversos jefes de policía. Su objetivo es conocer profundamente todos sus problemas reales y poder colaborar para resolverlos activamente de una manera mucho más constructiva.
Además, en la comparecencia en el Senado, Mullin matizó fuertemente algunas de las duras políticas gubernamentales que más tensión han generado en los últimos y caóticos meses. El candidato aseguró que el servicio de inmigración debería centrarse exclusivamente en la vigilancia de delincuentes verdaderamente peligrosos. Por lo tanto, rechazó públicamente realizar operaciones comunitarias masivas similares a las ocurridas en Mineápolis.
¿De qué se arrepintió el nominado?
Durante su larga e importante intervención, el senador Mullin declaró que se arrepentía profundamente de varios comentarios pasados que había realizado. Específicamente, mencionó las controversiales declaraciones sobre el joven manifestante Alex Pretti. Este ciudadano estadounidense fue tristemente asesinado por agentes federales durante las intensas protestas civiles por las redadas migratorias en Mineápolis ocurridas el pasado 24 de enero.

En aquel momento, el funcionario republicano aseguraba duramente que Pretti era “un individuo trastornado” y alguien que “iba buscando causar el máximo daño”. Ante el duro escrutinio, el senador demócrata Gary Peters cuestionó las palabras previas del candidato. “Probablemente debería haberme retractado rápidamente de esas duras palabras. No debí haber dicho jamás eso”, respondió Mullin reconociendo su error personal ante la asamblea.
Mullin señaló que actuó basándose en información incompleta sobre el caso que sigue siendo investigado por las autoridades. El candidato añadió que, de ser confirmado como secretario general, esperará pacientemente y con respeto los resultados de las actuales investigaciones. Además, prometió firmemente ofrecer sus disculpas a la familia si las futuras averiguaciones contradecían sus acusaciones públicas.
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