Residentes del vecindario de North Lamar, ubicado al norte de Austin, vivieron momentos de tensión este martes 11 de febrero. Esto ocurrió tras la sorpresiva aparición de agentes federales recorriendo la zona puerta por puerta. Cámaras de seguridad captaron a oficiales, identificados preliminarmente como miembros de Homeland Security Investigations (HSI) y ICE, interrogando a vecinos en sus propios domicilios. Como resultado, se desató una ola de alertas en redes sociales.
¿Qué pasó durante el operativo en North Lamar?
Desde tempranas horas de la mañana, múltiples reportes confirmaron la presencia de agentes armados y equipados con chalecos tácticos en áreas residenciales. Además, videos compartidos en plataformas como Facebook y TikTok mostraron a los oficiales tocando puertas y solicitando información a los habitantes. Esta táctica fue calificada de intimidatoria por activistas y abogados.
Ante esta situación, organizaciones locales recordaron a la comunidad sus derechos constitucionales: no abrir la puerta si los agentes no muestran una orden judicial firmada por un juez, no firmar documentos sin asesoría legal y ejercer el derecho a guardar silencio.
¿Hubo detenciones confirmadas?
Sí. A pocas cuadras del epicentro del operativo residencial, en el estacionamiento de un Autozone situado en el 8917 Research Blvd, se registró la detención de un hombre identificado como Jesús. Testigos grabaron el momento en que agentes rodeaban al individuo mientras una mujer le gritaba en español recordándole sus derechos: “¡No digas nada! ¡Pide un abogado!”.
Según relatos de presentes, Jesús estaba acompañado por un adulto mayor y un menor de edad. Tras ser subido a un vehículo azul no rotulado, el niño quedó en el lugar visiblemente afectado y llorando. Mientras tanto, los agentes se retiraban con el detenido. Además, este incidente ha intensificado el miedo entre las familias inmigrantes de la zona. Ellos temen ser separadas en cualquier momento.
¿Qué dicen las autoridades sobre estas acciones?
El director interino de ICE, Todd Lyons, defendió recientemente ante el Congreso la naturaleza de estas operaciones. Aseguró que se enfocan en “individuos específicos” que representan una amenaza para la seguridad pública o tienen antecedentes criminales. Negó que se trate de redadas indiscriminadas. Sin embargo, la táctica de ir “puerta por puerta” contradice parcialmente esta narrativa de precisión quirúrgica y genera desconfianza en la comunidad.
Además, el Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) confirmó su colaboración en operativos conjuntos con agencias federales. Esto ocurre como parte de la estrategia de seguridad fronteriza impulsada por el gobernador Greg Abbott, lo que explica la presencia visible de múltiples cuerpos policiales en la zona.
¿Cómo reaccionó la comunidad y qué se recomienda?
La respuesta vecinal fue rápida. Por eso, grupos de defensa de derechos civiles y residentes organizaron redes de alerta para informar en tiempo real sobre la ubicación de los agentes. Abogados consultados por medios locales reiteraron que grabar a las autoridades en espacios públicos es completamente legal. Esto es válido siempre que no se interfiera físicamente con su labor, y además alentaron a documentar cualquier posible abuso.
La incertidumbre persiste en North Lamar, donde el temor a nuevas incursiones mantiene a muchas familias en estado de alerta máxima. Esto evidencia el impacto humano de las políticas de endurecimiento migratorio en comunidades establecidas.
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