¿El Cártel de Sinaloa y Los Chapitos acechan el trono de Jalisco tras la caída de “El Mencho”?

¿Habrá una tregua o el "Mayo" Zambada/Los Chapitos intentarán tomar el control de Jalisco?
¿El Cártel de Sinaloa y Los Chapitos acechan el trono de Jalisco tras la caída de "El Mencho"?
Fotografía de archivo de soldados del Ejército mexicano y la Guardia Nacional patrullando en Ciudad Juárez (México). EFE/ Luis Torres

La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ha dejado un vacío de poder que sacude los cimientos del crimen organizado. El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) enfrenta ahora el reto de mantenerse unido sin su líder carismático y violento. Mientras tanto, sus archienemigos del Cártel de Sinaloa observan desde el norte, evaluando su próximo movimiento estratégico.

La pregunta que domina los pasillos de inteligencia en México y Estados Unidos es clara. ¿Habrá una tregua para evitar más derramamiento de sangre o intentarán Ismael “El Mayo” Zambada y “Los Chapitos” tomar el control? La historia del narcotráfico sugiere que la debilidad de un rival es la oportunidad de oro para el otro.

Sin la mano de hierro de Oseguera, la estructura del CJNG se vuelve vulnerable a las traiciones internas. El grupo de Sinaloa, conocido por su diplomacia criminal y capacidad de infiltración, podría preferir la absorción sobre la guerra abierta. Este escenario definiría el mapa de la violencia en México para los próximos años de este 2026.

¿Se unirán “El Mayo” y “Los Chapitos” para invadir Jalisco?

El Cártel de Sinaloa no es una organización unificada, sino una federación de facciones con intereses distintos. “El Mayo” Zambada ha sido históricamente un negociador que prefiere la estabilidad para que el negocio fluya sin interrupciones. Por el contrario, la facción de “Los Chapitos” suele ser más impulsiva y proclive al uso de la fuerza bruta.

Ambas facciones tienen motivos de sobra para querer las plazas de sus rivales caídos en desgracia. El control de los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas es la prioridad número uno para cualquier organización criminal. Estos puntos son las puertas de entrada para precursores químicos provenientes de Asia, vitales para producir metanfetaminas.

Expertos sugieren que Sinaloa podría aplicar una estrategia de “pinza” para asfixiar a los sucesores de “El Mencho”. Mientras una facción golpea militarmente en las fronteras de los estados, la otra compra la lealtad de los mandos medios. Esta combinación de plata y plomo ha sido la marca registrada del grupo sinaloense durante décadas.

¿Es posible una tregua ante la presión del gobierno federal?

La administración de Claudia Sheinbaum ha mostrado una postura más agresiva mediante los operativos de la Secretaría de Seguridad. Con Omar García Harfuch a la cabeza, la inteligencia federal está golpeando las finanzas y la logística de ambos cárteles. Ante un enemigo común tan fuerte, una tregua temporal entre narcos no es una idea descabellada.

Una pausa en las hostilidades permitiría a ambas organizaciones reorganizarse y proteger sus rutas de exportación hacia Australia y Europa. Sin embargo, la confianza entre estos grupos es inexistente tras años de ejecuciones y desmembramientos públicos. Las ofensas pasadas suelen pesar más que la lógica económica en el mundo del hampa mexicano.

Además, el CJNG tiene una identidad basada en el orgullo regional y la resistencia contra los grupos de Sinaloa. Ceder territorio voluntariamente sería visto como una señal de debilidad que invitaría a más ataques de grupos menores. La tregua, aunque racional en el papel, parece poco probable en un ambiente tan cargado de venganza.

¿Qué papel jugarán los mandos medios en esta transición?

El futuro del CJNG y la posible expansión de Sinaloa dependen de los coroneles y capitanes de la organización. Sin “El Mencho”, estos líderes locales deben decidir si mantienen su lealtad a la viuda y comandantes originales. Muchos podrían verse tentados por las ofertas de amnistía o mejores dividendos que ofrece el Cártel de Sinaloa.

Si los mandos medios comienzan a desertar, el CJNG se desmoronará como un castillo de naipes ante la presión externa. Ismael Zambada es un experto en ofrecer “salidas dignas” a enemigos que prefieren seguir vivos y operando. Este método de absorción es mucho más eficiente que intentar conquistar ciudades enteras mediante el combate urbano.

Por otro lado, si la cúpula de Jalisco logra cerrar filas rápidamente, México entrará en una fase de guerra total. Los estados de Nayarit, Colima y Michoacán se convertirían en campos de batalla activos entre ambos imperios de la droga. La violencia homicida alcanzaría niveles históricos si se desata una lucha por cada kilómetro de carretera.

¿Podrá Sinaloa controlar el mercado global de metanfetaminas?

El CJNG es actualmente el mayor distribuidor de metanfetamina en el mundo, superando incluso a sus rivales del norte. Si el Cártel de Sinaloa logra tomar el control de Jalisco, alcanzaría un monopolio global sin precedentes históricos. Esto les daría un poder político y económico que pondría en jaque la soberanía de diversas naciones.

Las autoridades en Washington temen que esta unificación criminal facilite aún más la entrada de fentanilo a suelo estadounidense. Aunque el CJNG ha sido cauteloso con este opioide, una nueva administración sinaloense en sus territorios cambiaría las reglas. El flujo de narcóticos podría volverse más eficiente y letal bajo un mando unificado en Sinaloa.

El desenlace de esta crisis se decidirá en las próximas semanas mediante reuniones secretas y enfrentamientos armados selectivos. Mientras el mundo observa, los habitantes de Jalisco viven bajo la sombra de una incertidumbre paralizante y peligrosa. La muerte del rey ha dejado el tablero listo para una partida que nadie sabe cómo terminará.

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