El jefe negociador del Gobierno de Venezuela y presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, aseguró este domingo que su país alertó a Estados Unidos sobre un presunto plan de “sectores extremistas de la derecha local” para colocar “explosivos letales” en la embajada norteamericana en Caracas. Según el funcionario, el atentado formaría parte de una “operación de falsa bandera” destinada a provocar un conflicto político y diplomático.
Rodríguez afirmó que la advertencia fue transmitida a Washington “por tres vías distintas” y que también se informó del presunto complot a una embajada europea —sin mencionar cuál— con el objetivo de que comunicara la gravedad de la situación al personal diplomático estadounidense. “Se ha reforzado la seguridad en dicha sede diplomática que nuestro Gobierno respeta y protege”, señaló el diputado en un comunicado difundido a través de su canal de Telegram.
El Gobierno venezolano mantiene la custodia del edificio de la antigua sede diplomática de Estados Unidos en la capital, pese a que ambos países rompieron relaciones en 2019 tras el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino.
La respuesta del gobierno venezolano
Desde Caracas, Jorge Rodríguez calificó los ataques norteamericanos como parte de una escalada regional de intimidación. Según él, “el objetivo de Washington es crear condiciones de inestabilidad que justifiquen la presencia militar” en las cercanías de las costas venezolanas. Añadió que los presuntos conspiradores locales buscarían aprovechar ese contexto para “atribuir falsamente al Estado venezolano un ataque contra la embajada”.
Por su parte, el canciller venezolano, Yván Gil, informó que el presidente Nicolás Maduro envió una carta al papa León XIV solicitando su “apoyo especial” para consolidar la paz interna y evitar una confrontación internacional. “Nuestro país seguirá apostando por el diálogo diplomático y la defensa de su soberanía frente a cualquier provocación”, indicó el ministro en su intervención televisada.
Mientras tanto, el ejército venezolano llevó a cabo el sábado una serie de ejercicios de defensa territorial “para afinar todos los mecanismos de respuesta ante cualquier amenaza externa”, según declaró Maduro en un acto en el estado de Apure. Las maniobras, según dijo, buscan demostrar la “capacidad disuasiva” de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ante lo que considera “provocaciones constantes” del Comando Sur de EE.UU.
Operaciones estadounidenses bajo escrutinio regional
Actualmente, Estados Unidos mantiene desplegados en el Caribe al menos ocho buques de guerra, un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear y unos 4.500 efectivos, según fuentes del Pentágono. La Estrategia de Seguridad Nacional presentada por la Casa Blanca este año sitúa las operaciones antinarcóticos en el Caribe como un pilar clave de la lucha contra el tráfico internacional de drogas.
Sin embargo, gobiernos aliados de Venezuela como Cuba, Nicaragua y Bolivia han condenado la presencia militar estadounidense, argumentando que dichas acciones “ponen en riesgo la estabilidad regional”. En una declaración conjunta emitida tras la más reciente cumbre del ALBA, los mandatarios de estos países advirtieron que la militarización del Caribe podría “provocar un conflicto innecesario con consecuencias impredecibles”.
Preocupación internacional por el clima de tensión
Analistas internacionales coinciden en que las denuncias de Caracas incrementan la tensión diplomática entre ambos países. Especialistas en política exterior señalan que el supuesto intento de atentado, del que aún no se han presentado pruebas públicas, podría servir como argumento para reforzar tanto el discurso de defensa nacional del Gobierno venezolano como la narrativa estadounidense de que la región requiere un control más estricto para evitar hechos violentos.
Mientras tanto, distintas misiones diplomáticas que aún operan en Caracas han implementado medidas de seguridad adicionales. Fuentes consultadas por medios locales aseguran que se incrementaron los patrullajes en torno a las sedes de representación extranjera y se activaron protocolos de emergencia coordinados con la Policía Nacional Bolivariana.
La Embajada de Estados Unidos en Venezuela no ha emitido comunicado público sobre la supuesta amenaza. Sin embargo, funcionarios del Departamento de Estado confirmaron que se mantiene “constante vigilancia” sobre el personal asignado en misiones consulares de países aliados y sobre las instalaciones diplomáticas estadounidenses aún bajo resguardo venezolano.
En un contexto marcado por ejercicios militares, denuncias cruzadas y tensiones diplomáticas, la alegación de un posible atentado vuelve a colocar el foco internacional sobre Caracas y sobre la estrategia de confrontación política y militar entre el Gobierno de Donald Trump y el de Nicolás Maduro. Venezuela alerta de “atentado” en embajada de EE.UU.
Jorge Rodríguez denuncia un plan de sabotaje
El presidente del Parlamento y jefe negociador del Gobierno venezolano, Jorge Rodríguez, aseguró este domingo que su país advirtió a Estados Unidos sobre un presunto plan de “sectores extremistas de la derecha local” que pretendía colocar “explosivos letales” en la embajada estadounidense en Caracas. Según explicó, el objetivo del supuesto ataque era ejecutar una “operación de falsa bandera” para desestabilizar al gobierno del presidente Nicolás Maduro y culpar al Estado de un acto terrorista.
Rodríguez señaló que la advertencia fue enviada a Washington “por tres vías diferentes” e incluso comunicada a una embajada europea, sin especificar cuál, con el propósito de informar a todo el cuerpo diplomático norteamericano sobre la “gravedad” de la amenaza. “Nuestro Gobierno respeta y protege esa sede diplomática”, afirmó a través de un comunicado publicado en su canal de Telegram.
El funcionario calificó el hecho como “una grave amenaza” y subrayó que se han reforzado las medidas de seguridad en la zona donde se encuentra la antigua sede norteamericana, todavía bajo custodia del Estado venezolano desde la ruptura de relaciones bilaterales en 2019.
Crece la tensión por presencia militar de EE.UU.
La denuncia ocurre en un contexto de fuerte tensión entre Caracas y Washington. Estados Unidos mantiene un amplio despliegue militar en aguas del Caribe cercano a Venezuela como parte de su estrategia contra el narcotráfico. Sin embargo, el gobierno de Nicolás Maduro sostiene que dichas operaciones son una “provocación encubierta” que busca justificar una intervención o un “cambio de régimen”.
Este mismo domingo, el presidente Donald Trump confirmó que las Fuerzas Armadas estadounidenses llevaron a cabo un nuevo ataque contra una embarcación sospechosa en el Caribe. Durante una ceremonia por el 250.º aniversario de la Armada, el mandatario calificó los operativos como “muy exitosos” y advirtió que las acciones podrían trasladarse “del mar a tierra firme” si los narcotraficantes modifican sus rutas.
“El trabajo de nuestra Armada está dando frutos, ya no quedan barcos dedicados al tráfico. Algunos lo llaman guerra, yo lo llamo defensa de nuestra nación”, expresó Trump.
