El gobierno de Venezuela desató una controversia internacional el 2 de septiembre de 2025 al acusar a Estados Unidos de fabricar un video con inteligencia artificial (IA) que muestra un ataque militar contra una embarcación presuntamente vinculada al narcotráfico. El presidente Nicolás Maduro y su ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, señalaron al secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, como responsable de presentar pruebas falsas al presidente Donald Trump. Esta acusación surge en un contexto de tensiones crecientes, con el despliegue de ocho buques militares estadounidenses y un submarino nuclear en el Caribe.
Un video bajo sospecha
En una publicación en Telegram, Ñáñez afirmó que el video compartido por Trump, que muestra una lancha siendo destruida por un misil, parece ser una creación de IA. “Marco Rubio sigue mintiéndole a su presidente, dándole como ‘prueba’ un video con IA”, escribió, describiendo las imágenes como una “animación casi caricaturesca” con “artefactos de movimiento” y falta de realismo. Según el ministro, un análisis con el modelo de IA Gemini respaldó estas afirmaciones, detectando inconsistencias visuales. “Basta de alentar la guerra”, añadió, instando a Rubio a no “manchar las manos de sangre” de Trump.
Por lo tanto, la acusación venezolana busca desacreditar la narrativa estadounidense. El video, publicado por Trump en Truth Social y por la Casa Blanca, muestra un ataque en aguas internacionales contra una embarcación que, según Washington, transportaba drogas y era operada por el Tren de Aragua, una organización designada como terrorista por EE.UU. Trump afirmó que el “ataque cinético” mató a 11 “narcoterroristas”, sin bajas estadounidenses.
La ofensiva antidrogas de Trump
El incidente se enmarca en la intensificación de la campaña antidrogas de Trump, quien ha acusado al gobierno de Maduro de liderar el Cartel de los Soles y permitir actividades criminales transnacionales. En julio, la administración duplicó la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares, citando cargos de narcoterrorismo presentados en 2020. Además, el Pentágono ha desplegado una flota significativa en el Caribe, incluyendo el crucero de misiles USS Lake Erie y el submarino USS Newport News, para combatir el tráfico de cocaína y fentanilo.
En consecuencia, las declaraciones de Rubio refuerzan esta postura. Durante un viaje a México el 2 de septiembre, el secretario de Estado evitó especular sobre futuros ataques militares, pero insistió en que EE.UU. enfrentará a los cárteles “dondequiera que operen contra nuestros intereses”. Rubio confirmó que el ataque ocurrió en el sur del Caribe, aunque sugirió que la embarcación podría estar destinada a Trinidad o Tobago, no necesariamente a EE.UU., contradiciendo parcialmente a Trump.
Respuesta venezolana y apoyo opositor
Maduro, por su parte, ha calificado el despliegue naval estadounidense como “la mayor amenaza en América en un siglo”. Durante una conferencia el 1 de septiembre, advirtió que Venezuela se declararía “en armas” si es atacada, mientras su gobierno refuerza la costa con tropas y milicias. “No vamos a ceder ante chantajes”, afirmó, negando vínculos con el Tren de Aragua, que Caracas asegura haber desmantelado en 2023.
Pese a todo, el partido opositor venezolano Voluntad Popular respaldó el ataque estadounidense, calificando al gobierno de Maduro como “una amenaza para la región”. En un comunicado, la organización, parte de la Plataforma Unitaria Democrática, celebró la acción como un paso hacia la justicia, compartiendo el video de Trump. Esta postura refleja las divisiones internas en Venezuela, donde la oposición ve en la presión de EE.UU. una oportunidad para debilitar al régimen.
Un nuevo capítulo en la tensión bilateral
El intercambio de acusaciones ha elevado las tensiones entre Washington y Caracas. Mientras Venezuela insiste en que el video es falso, Reuters informó que un análisis inicial no encontró evidencia de manipulación, aunque la verificación continúa. El Pentágono, por su parte, remitió preguntas a Rubio, quien evitó detalles específicos. A medida que la retórica se intensifica, el Caribe se convierte en un nuevo escenario de confrontación, con implicaciones políticas y diplomáticas que podrían redefinir las relaciones en la región.
