El gobierno de Venezuela, liderado por Nicolás Maduro, intensificó sus críticas contra Estados Unidos el 12 de agosto de 2025, acusando al país de representar una “grave amenaza militar” para América Latina. Según el canciller Yván Gil, la administración del presidente Donald Trump utiliza la lucha contra el narcotráfico como pretexto para convertir la región en un “nuevo escenario de guerra colonial”. Estas declaraciones, realizadas durante un encuentro con diplomáticos en Caracas, reflejan la creciente tensión entre ambos países, marcada por sanciones, acusaciones de terrorismo y una recompensa millonaria por la captura de Maduro.
Una advertencia desde Caracas
En un mensaje difundido por Telegram, Gil denunció que EE.UU. busca justificar intervenciones en la región bajo el argumento de combatir cárteles de drogas. “Hemos señalado la grave amenaza militar que representa Estados Unidos, que se ampara en un supuesto derecho para ‘combatir’ a los carteles en Latinoamérica”, afirmó. El canciller llamó a la comunidad internacional a “repudiar estos actos terroristas” que, según él, son impulsados por el gobierno de Trump y sectores de la oposición venezolana.
Por lo tanto, las declaraciones de Gil se producen en un contexto de confrontación directa. En febrero de 2025, el Departamento de Estado de EE.UU. designó al Cártel de los Soles, supuestamente liderado por Maduro, como una organización terrorista global, según The New York Times. Además, el 7 de agosto, la fiscal general Pam Bondi anunció una recompensa de 50 millones de dólares por información que lleve a la captura de Maduro, acusándolo de usar el narcotráfico para desestabilizar a EE.UU.
La oposición venezolana y su apoyo a Trump
La líder opositora María Corina Machado, desde un lugar no revelado, agradeció a Trump por sus “acciones decisivas” contra lo que calificó como una “empresa criminal terrorista” liderada por Maduro. Machado, quien respalda a Edmundo González Urrutia como ganador de las elecciones de julio de 2024, llamó a las “naciones democráticas” a unirse contra el régimen chavista. González, ahora exiliado en España tras una orden de arresto, fue reconocido por EE.UU. y países como Argentina y Perú como el legítimo vencedor, según Reuters.
En consecuencia, las acusaciones de EE.UU. han avivado el conflicto. Bondi afirmó que Maduro utiliza grupos como el Cártel de Sinaloa y el Cártel de los Soles para introducir “drogas letales” como el fentanilo en EE.UU., una narrativa que Venezuela rechaza. El gobierno venezolano, respaldado por aliados como Cuba y Rusia, insiste en que estas acusaciones son parte de una campaña para justificar una intervención militar, según Telesur.
Un historial de sanciones y tensiones
Las relaciones entre Washington y Caracas han sido hostiles durante años. Desde 2015, EE.UU. ha impuesto más de 350 sanciones a individuos y entidades venezolanas por corrupción y violaciones a los derechos humanos, según Atlantic Council. En 2019, Trump bloqueó los activos del gobierno venezolano en EE.UU., afectando a Petróleos de Venezuela (PDVSA), la principal fuente de ingresos del país, según Bloomberg. Estas medidas han reducido la producción de petróleo de 3 millones de barriles diarios en 2001 a 900,000 en 2024, según EIA.
Pese a todo, Maduro ha encontrado apoyo en China, Rusia e Irán, que han compensado parcialmente las sanciones con comercio e inversiones. En 2024, 7.7 millones de venezolanos han emigrado, generando tensiones en países vecinos como Colombia y Perú, según UNHCR. EE.UU. ha respondido con 3.7 mil millones de dólares en ayuda humanitaria desde 2017, aunque las deportaciones de migrantes venezolanos han generado controversia, según State Department.
La región en alerta
El discurso de Gil también refleja preocupaciones regionales. Países como Brasil y México han expresado inquietud por la escalada retórica de EE.UU., temiendo que acciones militares contra cárteles afecten la soberanía latinoamericana, según Foreign Affairs. En Ecuador, el presidente Daniel Noboa ha solicitado ayuda de EE.UU. para combatir el narcotráfico, pero otros líderes advierten sobre los riesgos de una mayor presencia militar estadounidense.
Por ahora, Venezuela mantiene su postura defensiva, acusando a EE.UU. de orquestar un “golpe blando” mediante sanciones y apoyo a la oposición. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención, dividida entre quienes respaldan las acciones de Trump y quienes ven en ellas una amenaza a la estabilidad regional.
