Trinidad y Tobago a EE.UU. contra Maduro
EFE

En un giro significativo en la geopolítica del Caribe, Trinidad y Tobago ha declarado su disposición a respaldar a Estados Unidos en un posible conflicto con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. La primera ministra Kamla Persad-Bissessar anunció que su país facilitaría el uso de su territorio y aguas jurisdiccionales si Washington lo solicita, en medio de un despliegue militar estadounidense en la región para combatir el narcotráfico.

Un compromiso firme contra el crimen transnacional

El anuncio de Persad-Bissessar, realizado el 24 de agosto de 2025, subraya la voluntad de Trinidad y Tobago de apoyar a EE.UU. en caso de una agresión venezolana contra Guyana, un aliado regional inmerso en una disputa territorial por la región de Essequibo. “Si el régimen de Maduro lanza cualquier ataque contra el pueblo guyanés o invade su territorio, mi gobierno proporcionará acceso sin dudar a las fuerzas estadounidenses”, afirmó la mandataria en un discurso televisado. Este compromiso responde a la creciente presencia de buques de guerra estadounidenses, como los destructores USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, en aguas cercanas a Venezuela.

Por lo tanto, la postura de Trinidad y Tobago refleja una respuesta directa a las amenazas del narcotráfico, que la primera ministra describió como una crisis que ha afectado a la región durante dos décadas. “Los pequeños estados insulares como el nuestro no tienen los recursos financieros ni militares para enfrentar a los carteles de la droga”, señaló, destacando que Trinidad y Tobago registró 625 homicidios en 2024, con un 43.6% ligados a actividades de pandillas, según datos de Insight Crime.

Contexto de tensiones regionales

En consecuencia, el respaldo trinitense llega en un momento de alta tensión en el Caribe. La administración del presidente Donald Trump ha intensificado su ofensiva contra el régimen de Maduro, elevando a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a su captura y acusándolo de liderar el Cártel de los Soles, una organización vinculada al narcotráfico. La Casa Blanca, a través de la portavoz Karoline Leavitt, afirmó estar lista para “usar todo su poder” para frenar el flujo de drogas en la región, incluyendo el despliegue de 4,500 efectivos, entre ellos 2,200 marines.

Mientras tanto, Maduro ha respondido con una movilización de 4.5 millones de milicianos, aunque analistas consideran que carecen de entrenamiento militar significativo. El régimen también ha acusado a Guyana de actuar bajo la influencia de ExxonMobil, intensificando las fricciones por el Essequibo, una región de 160,000 km² rica en recursos naturales. Guyana, por su parte, ha reforzado su alianza con EE.UU., solicitando cooperación internacional para combatir el narcoterrorismo.

Un mensaje de cooperación y paz

Pese a todo, Persad-Bissessar enfatizó que su apoyo a EE.UU. no implica hostilidad hacia el pueblo venezolano. “Trinidad y Tobago siempre ha mantenido buenas relaciones con Venezuela, y eso continuará”, aseguró, aclarando que su postura se centra en combatir el crimen organizado, no en alimentar conflictos bilaterales. La primera ministra también llamó a la calma, expresando su deseo de que “el sentido común y la paz prevalezcan” en la región.

Reacciones y divisiones en el Caribe

Por otro lado, la decisión de Trinidad y Tobago ha generado divisiones en el Caribe. Mientras Guyana ha respaldado públicamente la presencia militar estadounidense, otros miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM), como Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas, han expresado su apoyo a Maduro a través de la Alianza Bolivariana (ALBA-TCP). El bloque CARICOM, presidido por el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, no ha emitido una postura oficial, y Persad-Bissessar dejó claro que no consultará con la organización, afirmando que “cada estado miembro puede hablar por sí mismo”.

Además, el congresista cubano-estadounidense Carlos Giménez, miembro del Comité de Servicios Armados, agradeció el respaldo de Trinidad y Tobago, destacándolo como un paso estratégico para facilitar operaciones en el Caribe. Sin embargo, la oposición en Venezuela y algunos analistas han cuestionado la capacidad de Maduro para responder militarmente, señalando que su despliegue de milicias es más simbólico que efectivo. La situación sigue evolucionando, con el foco puesto en cómo las alianzas regionales y las acciones de EE.UU. redefinirán la seguridad en el Caribe.

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