Comunidades migrantes celebran Semana Santa bajo presión de ICE

A pesar del temor a ICE, comunidades migrantes católicas siguen celebrando la Semana Santa en EE.UU., con misas que mezclan devoción, angustia y una fuerte apuesta por la fe.
Comunidades migrantes celebran Semana Santa bajo presión de ICE
Captura de pantalla / Facebook / Arquidiócesis de Los Ángeles

A pocos días de la Semana Santa, parroquias de la comunidad latina en Estados Unidos se preparan para oficiar celebraciones de misa y viacrucis. Sin embargo, el miedo a la presencia de agentes de ICE ha teñido de angustia una de las fechas religiosas más importantes del año. Núcleos inmigrantes que antes rebosaban de devotos ahora ven las calles con temo. Salen menos, evitan ciertos comercios y, en muchos casos, reducen la asistencia a misa aunque su fe siga siendo tan fuerte como siempre.

¿Por qué las comunidades migrantes temen ir a misa?

Diana Patricia Sarabia, una madre guatemalteca que lleva 38 años viviendo sin documentos en California, cuenta que ya no asiste a misa con la misma frecuencia que antes de la llegada de Trump. Ahora, entra a la parroquia de San Gerardo en Culver City unos domingos sí y otros no. Y a veces pierde varios domingos seguidos por miedo a que agentes de migración la detengan en el camino.

“Me dan temor es que nos agarren los agentes de migración”, dice Diana Patricia, quien vive preocupada porque se ha oído que ICE entra incluso a iglesias y centros comunitarios. Sus miedos se vuelven dolor de cabeza y ansiedad constante, pero no abandona la fe. Este Domingo de Ramos está decidida a ir a misa, aunque lo haga con más precaución.

Según la Arquidiócesis de Los Ángeles, muchas parroquias registraron una notable caída de asistentes después de las redadas de ICE, especialmente entre comunidades indocumentadas. Antes, iglesias como San Agustín se llenaban los domingos. Hoy las bancas están más vacías, y los sacerdotes reconocen que el temor a los operativos mantiene a muchos feligreses en casa.

¿Qué le dice la Iglesia a los feligreses en estos tiempos?

La Arquidiócesis de Los Ángeles ha emitido un mensaje de tranquilidad, solidaridad y esperanza para los fieles que viven con miedo a las detenciones migratorias. “Nuestro mensaje es de no dejarse vencer por el miedo”, subrayan en un comunicado. Y recalcan que la Iglesia es un lugar de acogida, refugio y presencia constante para todas las familias, sin importar su estatus.

Además, los líderes eclesiales reconocen las inquietudes legítimas de los inmigrantes y piden a la comunidad que se apoye mutuamente. Refuerzan la idea de que “nadie camina solo”, y que la fe puede ser una fuerza para sostener el ánimo en medio de la incertidumbre. En algunos casos, obispos de California han dispensado a los migrantes de la obligación de asistir a misa los domingos por temor a redadas, citando la tensión que viven y el peligro real de arrestos.

¿Cómo se vive la Semana Santa?

En parroquias latinoamericanas, la Semana Santa suele ser una de las semanas más participativas: Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo y la Vigilia Pascual reúnen a familias enteras en procesiones, ceremonias comunitarias y tradiciones arraigadas. Sin embargo, hoy muchas personas eligen quedarse en casa o acudir solo a una misa clave, como el Domingo de Ramos, y no a las celebraciones de todo el Triduo Pascual.

En la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, el arzobispo José H. Gómez presidirá la misa del Domingo de Ramos a las 10:00 a. m. Se llevará a cabo con bendición de palmas en la Plaza de la Catedral y procesión hacia el interior del templo. Ese evento, que marca el inicio de la Semana Santa, se vivirá por iglesias y televisión en vivo. Esto permite a muchas familias compartir el momento aunque no estén física ni sientan segura para salir.

Las misas bilingües del Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Pascua siguen siendo centrales para la comunidad.  Pero algunos félices indican que prefieren misas menos concurridas o en horas más tranquilas para evitar puntos de reunión visible para las fuerzas de seguridad. Los sacerdotes, en cambio, insisten en que la Iglesia se mantiene “abierta para todos”. Y buscarán acompañar a las familias migrantes con ayuda espiritual y material, incluyendo alimentos y apoyo comunitario.

¿Qué enseñas deja?

A pesar de la presión migratoria, decenas de miles de inmigrantes siguen asistiendo a misa y participando en la Semana Santa, porque para ellos la fe es un refugio ante la amenaza de detención y deportación. Diana Patricia, que ha vivido muchos años escondida, no se cansa de decir que, si no va a la Iglesia, siente que “su alma se seca”, y que, en medio de la crisis, debe acercarse más a Dios, no alejarse.

La disposición de algunas autoridades eclesiales a dispensar la obligación de asistir a misa para los que temen por su seguridad refleja una comprensión profunda de la angustia que viven estas familias. Esa flexibilidad busca que la fe no se convierta en causa de riesgo, sino en fuente de consuelo, aun cuando el miedo se intente huir por una Iglesia cerrada o mal vigilada.

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