Fed recorta tasas por primera vez en 2025 para frenar la inflación. ¿Luz al final del túnel o condena económica?
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En un movimiento que ha encendido las alarmas en los mercados globales, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos recortó sus tasas de interés por primera vez en lo que va del año, bajándolas en 25 puntos base hasta un rango de 4% a 4,25%. La decisión, aprobada por una votación de 11 a 1 en el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), llega tras nueve meses de estabilidad en el rango anterior de 4,25% a 4,5%, y se produce en medio de una tormenta perfecta: un mercado laboral que se enfría rápidamente, una inflación persistente y la incesante presión del presidente Donald Trump sobre el presidente de la Fed, Jerome Powell.
La presión de Trump: ¿Victoria o intromisión?
Trump, quien asumió su segundo mandato en enero, ha convertido la política monetaria en un campo de batalla personal. Desde su regreso a la Casa Blanca, el mandatario ha arremetido públicamente contra Powell, exigiéndole recortes “ahora y más grandes” para impulsar el crecimiento económico. En un post reciente en su red Truth Social, Trump escribió: “[Powell] DEBE RECORTAR LAS TASAS DE INTERÉS, AHORA, Y MÁS GRANDE DE LO QUE TENÍA EN MENTE”. También lo acusó de actuar “DEMASIADO TARDE” para aliviar la presión sobre la economía. Esta retórica no es nueva: durante su primer mandato, Trump ya había intentado influir en la Fed, pero esta vez, con un gobernador afín como Stephen Miran recién incorporado al tablero, el eco de sus demandas resuena con mayor fuerza.
Miran, exasesor económico de Trump, fue el único disidente en la votación. Abogó por un recorte más agresivo de 50 puntos base, argumentando que la economía requiere un estímulo inmediato para contrarrestar la desaceleración. Su postura refleja la división interna del FOMC, donde gobernadores nombrados por Trump en su primer período, como Christopher Waller y Michelle Bowman, han defendido recortes más rápidos hacia un nivel “neutral” de tasas, donde no estimulen ni frenen la economía. Powell, por su parte, descartó un corte mayor, enfatizando la cautela ante políticas gubernamentales “en evolución”, como los aranceles masivos impuestos a importaciones chinas y mexicanas.
Motivos económicos: Empleo en riesgo, inflación al acecho
El comunicado oficial de la Fed subraya los motivos económicos detrás de la decisión, más allá de las presiones políticas. “La incertidumbre sobre las perspectivas económicas sigue siendo elevada. El Comité está atento a los riesgos para ambos lados de su doble mandato [pleno empleo y estabilidad de precios] y considera que los riesgos a la baja para el empleo han aumentado”, reza el texto. Datos recientes respaldan esta visión: en agosto, la creación de empleos se desaceleró drásticamente, con solo 598.000 puestos generados en lo que va del año, frente a 1,4 millones en los primeros ocho meses de 2024. La tasa de desempleo subió al 4,3%, el nivel más alto en casi cuatro años, impulsada en parte por una menor inmigración, según Powell en su conferencia de prensa.
Sin embargo, la inflación no da tregua. El índice de precios al consumidor (IPC) se aceleró al 2,9% en agosto, por encima del objetivo del 2% de la Fed y un salto desde el 2,3% de julio. Este repunte se atribuye en gran medida a los aranceles de Trump, que han elevado los costos para las empresas importadoras, trasladándose progresivamente a los consumidores. Powell admitió en Jackson Hole, en agosto, que “la estabilidad de la tasa de desempleo y otras medidas del mercado laboral nos permite proceder con cuidado”. Pero advirtió: “Una hipótesis razonable es que los efectos sobre la inflación serán relativamente efímeros, un cambio puntual en el nivel de precios. Pero también es posible que sean más persistentes”. Funcionarios como Waller y Bowman ven el impacto como temporal, pero otros temen una espiral inflacionaria si los aranceles no se moderan.
Proyecciones mixtas: ¿Recortes en cascada o pausa cautelosa?
Las proyecciones actualizadas del FOMC pintan un panorama mixto. La Fed anticipa dos recortes adicionales de 25 puntos base antes de fin de año —posiblemente en octubre y diciembre—, lo que llevaría las tasas a un rango de 3,5% a 3,75%. Para 2026 y 2027, prevé bajadas de 100 puntos base cada año. El crecimiento económico se revisó al alza al 1,6% para 2025 (desde el 1,4% en junio), mientras que el desempleo se mantiene en 4,5% y la inflación en 3%. Analistas como David Mericle de Goldman Sachs ven esto como “el primero de varios recortes consecutivos”, reconociendo la caída en contrataciones, aunque sin confirmar el próximo paso.
Tensiones políticas: La batalla por la independencia de la Fed
Pero la política eclipsa los números. La reunión se desarrolló en un clima de turbulencia: la Casa Blanca apelará ante la Corte Suprema un fallo que permite a la gobernadora Lisa Cook retener su cargo, pese a acusaciones de fraude hipotecario impulsadas por un aliado de Trump. Cook, la primera mujer negra en la Junta de la Fed, negó las imputaciones y demandó para proteger su independencia. “No tengo intención de dejarme presionar para renunciar por algunas preguntas en un tuit”, declaró a Forbes. Este es el primer intento presidencial en 112 años de historia de la Fed para remover a un gobernador, avivando temores sobre la autonomía del banco central.
Reacciones en los mercados y para el bolsillo del americano
En los mercados, la reacción fue inmediata: el dólar registró su peor caída en un mes, con el índice DXY cayendo un 0,8%, mientras el oro se disparó a máximos de 2025. Para el ciudadano promedio, el recorte significa alivio: una hipoteca de 300.000 dólares a 30 años bajaría su cuota mensual de 1.860 a 1.822 dólares, ahorrando unos 450 dólares al año. Las empresas podrían acceder a créditos más baratos, fomentando la inversión y el empleo.
¿Luz verde o trampa inflacionaria?
¿Luz al final del túnel o condena económica? Optimistas como Mericle argumentan que este es un estímulo oportuno para una economía aletargada, evitando una recesión. Críticos, sin embargo, advierten que recortes prematuros podrían avivar la inflación, especialmente con aranceles que actúan como un impuesto regresivo. Trump celebra una “victoria”, pero su presión podría erosionar la credibilidad de la Fed, recordando lecciones de los años 70, cuando interferencias políticas prolongaron la estanflación.
Mientras Powell defiende la independencia –”La Fed actúa bajo su doble mandato, no bajo órdenes”–, el mundo observa. ¿Cederá la Fed más ante Trump, o impondrá disciplina? La respuesta definirá si 2025 marca la recuperación o un nuevo capítulo de volatilidad. Por ahora, el túnel parece iluminarse, pero la sombra de la política acecha.

