Trump dice que “toda una civilización morirá” si no hay un acuerdo con Irán.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado una decisión que detiene, al menos temporalmente, una catástrofe global. Este martes, apenas dos horas antes de que expirara su ultimátum definitivo, el mandatario aceptó suspender los ataques contra Irán. Esta prórroga de dos semanas surge tras intensas gestiones diplomáticas lideradas por Pakistán. El acuerdo busca evitar una escalada militar que amenazaba con destruir infraestructuras críticas y puentes en territorio iraní.
La decisión se anunció mediante un mensaje en la red social del mandatario. Trump condicionó la suspensión de los bombardeos a la apertura total del estrecho de Ormuz. «Acepto suspender los ataques durante dos semanas, siempre que Irán garantice un paso seguro», señaló el presidente. Se trata de un alto el fuego recíproco que entrará en vigor de manera inmediata. Esta medida de gracia llega en un momento de máxima tensión internacional y volatilidad económica.
El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, fue el mediador clave en este proceso. Sharif instó a Washington a otorgar este nuevo plazo para permitir la vía diplomática. Al mismo tiempo, pidió a Teherán que desbloqueara el estrecho como un gesto de generosa voluntad. Esta zona es vital, ya que por ella transita el 20% del petróleo mundial. El éxito de esta mediación ha permitido que las delegaciones se citen el próximo viernes en Islamabad.
¿Qué factores motivaron este cambio de postura en Washington?
Donald Trump justificó su decisión alegando que los objetivos militares principales ya fueron alcanzados. La ofensiva lanzada el 28 de febrero junto a Israel ha sido devastadora para el mando iraní. Entre las bajas confirmadas figuran el ayatolá Alí Jamenei y el comandante de la Armada, Alireza Tangsiri. Según la Casa Blanca, estas pérdidas han debilitado profundamente la estructura operativa del régimen de Teherán. Por ello, Trump considera que ahora es el momento de negociar desde una posición de fuerza.
A pesar de haber amenazado con destruir «toda una civilización», el mandatario ahora muestra optimismo. Afirmó que Irán envió una propuesta de 10 puntos que considera una «base viable». El presidente sostiene que está muy avanzado en un acuerdo definitivo de paz para Oriente Próximo. «Es un honor que este problema de larga data esté a punto de resolverse», declaró Trump. Sin embargo, su retórica sigue siendo volátil y depende del cumplimiento estricto de los acuerdos.
El impacto de este anuncio se sintió de inmediato en los mercados financieros internacionales. El precio del petróleo, que había subido por el temor a una guerra total, mostró señales de estabilización. No obstante, la desconfianza persiste entre los aliados regionales y los observadores internacionales. Pakistán ha subrayado que el cese de hostilidades debe aplicarse también en el Líbano. Allí, Israel mantiene una guerra paralela contra Hezbolá que ha desplazado a millones de personas.
¿Cómo ha reaccionado el régimen iraní ante la prórroga?
Desde Teherán, la respuesta ha sido una mezcla de cautela y propaganda triunfalista. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, confirmó que su país tampoco abrirá fuego durante este periodo. Irán permitirá el paso seguro por el estrecho de Ormuz, aunque bajo coordinación militar propia. La televisión estatal iraní presentó la decisión de Trump como una «humillante retirada» ante la resistencia nacional. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán celebró el inicio de las negociaciones en Islamabad.
Sin embargo, el gobierno iraní aclaró que este alto el fuego no significa el fin de la guerra. Solo aceptarán la paz definitiva si se respetan íntegramente los principios de su plan de 10 puntos. Irán insiste en que las negociaciones deben incluir garantías reales contra futuras agresiones estadounidenses. Mientras tanto, las fuerzas armadas iraníes mantienen un estado de alerta máxima en sus fronteras. La desconfianza hacia las promesas de la Casa Blanca sigue siendo el eje central de su discurso.
El ambiente en Irán es tenso, con civiles retirando escombros de lugares dañados por ataques previos. A pesar de la tregua, el sentimiento nacionalista se ha fortalecido entre la población joven. Las cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas son un recordatorio del apoyo civil al régimen. Los líderes iraníes saben que estas dos semanas son una ventana de oportunidad única pero frágil. Cualquier incidente menor en el estrecho de Ormuz podría reactivar los planes de bombardeo de Trump.
¿Qué implicaciones tiene este acuerdo para Israel y Líbano?
Israel, socio estratégico de Estados Unidos en este conflicto, ha mantenido un silencio oficial absoluto. El anuncio tomó por sorpresa al gobierno de Benjamín Netanyahu, según fuentes de la televisión pública israelí. Israel se encontraba en plena festividad de Pesaj cuando se dio a conocer la prórroga del ultimátum. La noticia llegó en un momento en que las tropas israelíes intensificaban su invasión en el sur del Líbano. Los mandos militares israelíes esperaban que la ofensiva contra Irán continuara sin interrupciones.
El mediador pakistaní ha sido enfático en que la tregua incluye todos los frentes activos. Esto significa que las operaciones de Israel contra Hezbolá y en territorio iraquí deberían detenerse. Sin embargo, minutos después del anuncio de Trump, se reportaron lanzamientos de misiles balísticos desde Irán hacia Israel. Las alarmas sonaron en varias ciudades, recordando que la paz está lejos de ser una realidad. Este tipo de incidentes pone a prueba la solidez del acuerdo recíproco firmado en Truth Social.
La comunidad internacional observa con preocupación si Israel respetará este alto el fuego en el Líbano. El desplazamiento masivo de civiles y la demolición de poblaciones han generado una crisis humanitaria sin precedentes. Muchos se preguntan si Netanyahu aceptará detener su avance militar por una negociación liderada por Pakistán. La falta de comunicación previa entre Washington y Jerusalén sobre este acuerdo ha generado fricciones internas. La coordinación entre los aliados será vital para que la tregua no colapse en las próximas horas.
¿Podrá la diplomacia prevalecer sobre las amenazas de destrucción?
Este nuevo plazo de dos semanas representa la cuarta ocasión en que Trump pospone su ultimátum. Anteriormente, el mandatario había fijado fechas que luego extendió para dar margen a la negociación. Dentro de Estados Unidos, la presión política sobre el presidente ha crecido de manera exponencial. Más de cincuenta legisladores demócratas han pedido aplicar la Vigésimoquinta enmienda para apartarlo del cargo. Consideran que sus amenazas de cometer crímenes de guerra lo incapacitan para gobernar.
Incluso el Papa León se pronunció en contra de la advertencia de aniquilar a una civilización entera. Estas presiones morales y políticas parecen haber influido en la decisión de aceptar la mediación de Pakistán. El riesgo de una escalada nuclear o de una crisis energética mundial es demasiado elevado. Ahora, todas las miradas están puestas en la reunión del próximo viernes en Islamabad. Allí se definirán los detalles técnicos de lo que Trump llama una «paz a largo plazo».
La apertura del estrecho de Ormuz será el termómetro real del éxito de este acuerdo temporal. Si el tránsito de buques petroleros se normaliza, la presión económica global podría disminuir significativamente. Sin embargo, el historial de incumplimientos de ambas partes sugiere que el camino será tortuoso. Dos semanas es un periodo muy breve para resolver conflictos de décadas de antigüedad. La esperanza reside en que el miedo mutuo a una destrucción total obligue a un acuerdo definitivo.

