Trump sube aún más la presión a Maduro al «cerrar» el espacio aéreo de Venezuela.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un paso que nadie esperaba tan directo: declaró el espacio aéreo venezolano “cerrado en su totalidad”. Lo hizo con un mensaje breve y sin rodeos en su red Truth Social, sin citar leyes, sin plazos y sin aclarar si hay una orden oficial detrás. Solo una advertencia que suena a ultimátum.
“A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad. ¡Gracias por su atención! PRESIDENTE DONALD J. TRUMP”, escribió el mandatario.
En Caracas la respuesta fue inmediata y furiosa. El canciller Yván Gil habló de “acto hostil, unilateral y arbitrario” que viola la Carta de las Naciones Unidas y la soberanía nacional. El Gobierno venezolano denunció “amenaza explícita de uso de la fuerza” y exigió respeto a las normas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). “Ninguna autoridad ajena tiene facultad para bloquear nuestro cielo”, sentenció Gil.
Los aeropuertos siguen abiertos… por ahora
A pesar del ruido, los aviones siguieron aterrizando y despegando. En el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, el principal del país, llegaron vuelos desde Barbados, Bogotá, Ciudad de Panamá, Curazao y La Habana. Los paneles mostraban solo algunos retrasos menores en salidas hacia Panamá y Colombia operadas por Copa Airlines.
En Maracaibo, el aeropuerto La Chinita también funcionó sin interrupciones notables. Las pantallas mostraban horarios normales y los pasajeros hacían fila como cualquier otro día.
Pero detrás de esa aparente calma, las aerolíneas ya están nerviosas. Copa Airlines informó que mantiene sus rutas, pero solo en horario diurno y “con altos niveles de alerta y precaución”. Wingo, la low-cost colombiana, explicó que no ha recibido ninguna notificación oficial de cierre, así que sigue volando mientras vigila la situación “minuto a minuto” con autoridades locales e internacionales.
Otras compañías prefirieron no tentar a la suerte. Iberia, Air Europa, Avianca, Turkish Airlines, TAP y Latam Colombia ya habían suspendido vuelos semanas atrás tras una alerta previa de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos que pedía “extremar precauciones” en la zona. Venezuela respondió revocando los permisos de varias de ellas y acusándolas de sumarse al “terrorismo aéreo” de Washington.
El drama de los vuelos de repatriación
El anuncio de Trump golpeó directamente uno de los pocos puentes que quedaban en pie: los vuelos de repatriación de migrantes venezolanos desde Estados Unidos. Caracas asegura que Washington los suspendió “de manera unilateral”. Hasta ahora se habían realizado 75 vuelos que trajeron de vuelta a 13.956 personas. Esta misma semana llegaron dos aviones, pero ya no hay certeza sobre los próximos.
Nicolás Maduro ordenó de inmediato un “plan especial” para traer a los venezolanos que están varados en otros países y para facilitar la salida de quienes necesiten viajar. La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció que se activaron todos los mecanismos multilaterales para frenar lo que llamó “acción ilegítima e ilícita”. Rodríguez también apuntó directamente a la opositora María Corina Machado: “El Gobierno de EE.UU. complace la solicitud de María Corina Machado para intentar bloquear el espacio aéreo de Venezuela”.
¿Hubo llamada entre Trump y Maduro?
El mensaje de Trump llegó apenas 24 horas después de que The New York Times revelara que ambos presidentes hablaron por teléfono para explorar la posibilidad de un encuentro cara a cara. El secretario de Estado, Marco Rubio –conocido crítico del chavismo–, participó en la conversación. Según el diario, no se acordó nada concreto. Ni la Casa Blanca ni el Palacio de Miraflores han confirmado ni desmentido la información.
El timing no es casual. Un día antes, Trump había dicho que sus Fuerzas Armadas actuarán “muy pronto” en tierra contra supuestos narcotraficantes venezolanos. Estados Unidos mantiene desde hace semanas el mayor despliegue naval en el Caribe desde la Guerra del Golfo, con el portaaviones USS Gerald R. Ford y bombarderos B-52 realizando demostraciones de fuerza. Washington ofrece 50 millones de dólares por Maduro, a quien acusa de liderar el llamado Cartel de los Soles.
Cuba y Nicaragua cierran filas
La Habana y Managua no se hicieron esperar. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó el cierre del espacio aéreo como “preludio de un ataque ilegítimo” y denunció “interferencias electromagnéticas” provocadas por el despliegue militar estadounidense. “Es un acto agresivo para el que ningún Estado tiene autoridad fuera de sus fronteras”, escribió.
Nicaragua, por su parte, reafirmó su “plena y permanente solidaridad” con Maduro y condenó lo que llamó “pretensiones coloniales” de Washington.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un paso que nadie esperaba tan directo: declaró el espacio aéreo venezolano “cerrado en su totalidad”. Lo hizo con un mensaje breve y sin rodeos en su red Truth Social, sin citar leyes, sin plazos y sin aclarar si hay una orden oficial detrás. Solo una advertencia que suena a ultimátum.
“A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad. ¡Gracias por su atención! PRESIDENTE DONALD J. TRUMP”, escribió el mandatario.
En Caracas la respuesta fue inmediata y furiosa. El canciller Yván Gil habló de “acto hostil, unilateral y arbitrario” que viola la Carta de las Naciones Unidas y la soberanía nacional. El Gobierno venezolano denunció “amenaza explícita de uso de la fuerza” y exigió respeto a las normas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). “Ninguna autoridad ajena tiene facultad para bloquear nuestro cielo”, sentenció Gil.
Un país cada vez más aislado
Por ahora no existe una orden formal de la FAA que prohíba volar sobre Venezuela, pero la palabra de Trump pesa más que cualquier papel en este momento. Las aerolíneas que siguen operando lo hacen con el Jesús en la boca: un cambio de humor en Washington, un incidente o una nueva advertencia pueden paralizarlo todo de la noche a la mañana.
En tierra, miles de venezolanos miran al cielo con preocupación. Quedarse sin vuelos significa quedarse sin medicinas, sin repuestos, sin visitas familiares y, para muchos, sin la posibilidad de huir o regresar. El cierre simbólico del espacio aéreo ordenado por Trump es, por ahora, solo una frase de 280 caracteres. Pero en la larga partida de ajedrez entre Washington y Caracas, a veces una sola jugada basta para dejar al rival contra las cuerdas.

