Quién es el magnate cubano que reta a Trump en Miami
EFE

En las calles de Miami, vallas publicitarias con mensajes como “Aspirante a dictador. En Estados Unidos, no” y “Deportar inmigrantes es cruel” han sacudido a la comunidad. Estas acusaciones, dirigidas al presidente Donald Trump y a líderes republicanos como Marco Rubio, Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez, son obra de Miguel “Mike” B. Fernández, un multimillonario cubanoamericano de 73 años. Su campaña, financiada a través del grupo Keep Them Honest, busca desafiar las políticas migratorias de Trump y despertar la conciencia de los residentes de Miami, donde el 70% de la población es de origen hispano, según datos del censo de 2024.

De refugiado a magnate de la salud

Nacido en Manzanillo, Cuba, Fernández llegó a Estados Unidos en 1964 tras ser expulsado por el régimen de Fidel Castro. Su familia, despojada del negocio de su padre, vivió seis meses en México antes de establecerse en Nueva York. Allí, Fernández estudió en un colegio jesuita, adoptando el lema “vivir para otros”. Más tarde, sirvió como paracaidista en el Ejército durante la guerra de Vietnam. En Miami, fundó MBF Healthcare Partners, una firma de inversión que maneja fondos por cientos de millones de dólares, según estimaciones de Forbes. Su fortuna, que supera los $1,000 millones, lo ha convertido en una figura influyente en Florida.

Por su parte, Fernández fue un destacado donante republicano, aportando más de $30 millones a campañas, incluyendo $3.2 millones a Jeb Bush en 2016. Sin embargo, su ruptura con el Partido Republicano llegó ese mismo año, rechazando lo que llamó la “crueldad” de Trump. Ahora registrado como independiente, dedica su riqueza a causas proinmigrantes, como su campaña de vallas que critica la eliminación del parole humanitario para 530,000 migrantes y el centro de detención “Alcatraz de los Caimanes” cerca de Miami.

Una campaña contra el silencio

Desde abril de 2025, las vallas de Fernández han confrontado a líderes cubanoamericanos por su silencio ante las políticas de Trump, que han resultado en 300,000 arrestos de migrantes en 2025, según el Washington Times. “No defienden a su pueblo ni a sus vecinos”, afirmó Fernández en una entrevista. Su objetivo es claro: presionar a Rubio, Díaz-Balart, Salazar y Giménez para que se opongan a medidas como la cancelación del Estatus de Protección Temporal para venezolanos. La campaña, que incluye anuncios en The New York Times y The Wall Street Journal, cuenta con el respaldo de 32 donantes, un tercio de ellos republicanos.

Pese a todo, las reacciones han sido mixtas. Salazar defiende su Ley Dignidad, que propone un estatus legal temporal para indocumentados, mientras Díaz-Balart ha calificado las críticas como ataques de la “extrema izquierda”. Fernández, sin embargo, insiste: “No es la izquierda, somos tus votantes”. Su mensaje resuena en Miami-Dade, donde el 65% de los residentes apoya políticas migratorias compasivas, según una encuesta de Florida International University de 2025.

Enfrentando amenazas y divisiones

En consecuencia, la campaña ha traído costos personales. Fernández ha recibido amenazas, como carne cruda dejada en su casa con una nota alusiva a sus perros, y ha perdido amistades y lazos familiares. “Me llaman comunista, pero soy capitalista”, asegura. También retiró $11 millones en donaciones a universidades de Florida por excluir a indocumentados de sus programas de becas. Con las elecciones de 2026 en el horizonte, Fernández promete mantener las vallas hasta que los líderes locales “digan la verdad”. Mientras tanto, su activismo sigue polarizando a Miami, una ciudad donde la lealtad a Trump comienza a fracturarse ante el impacto de sus políticas migratorias.

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