La policía estatal y local de Texas ha recibido luz verde para detener y expulsar del país a las personas que sospeche se encuentran en Estados Unidos de manera irregular. Este dramático giro en la política migratoria fronteriza es el resultado de un fallo definitivo emitido este viernes por un Tribunal de Apelaciones federal. El fallo levantó el bloqueo legal que mantenía en pausa una de las leyes de inmigración más severas del país.
El Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito permitió oficialmente la entrada en vigor de la polémica ley, conocida popularmente como SB4. Esta normativa había sido aprobada por la legislatura estatal republicana en el año 2023. Sin embargo, se mantenía suspendida después de que varias organizaciones civiles y de derechos humanos presentaron diversas demandas para frenar su aplicación. En su esperado fallo dividido (10-7), el tribunal dictaminó que las organizaciones demandantes carecen del derecho procesal (standing) necesario para presentar y mantener esta demanda contra el estado.
La norma SB4 tipifica formalmente como un nuevo crimen estatal la entrada irregular a Texas desde México. Bajo este inédito marco legal, los infractores enfrentan severas condenas que van desde los seis meses de cárcel por un delito menor, hasta unos 20 años de prisión para aquellas personas consideradas reincidentes. Esta ley marca un precedente histórico. Además, otorga a un estado poderes tradicionalmente reservados al gobierno federal.
¿Cuáles son los alcances de la ley para la Policía de Texas?
Esta ley otorga un poder sin precedentes a las autoridades policiales estatales y locales para arrestar e interrogar a cualquier persona que sospechen haya incurrido en este delito fronterizo. Además, permite directamente que los jueces magistrados del estado de Texas ordenen la expulsión o “autodeportación” de los migrantes arrestados de vuelta a territorio mexicano. Así, los migrantes no son sometidos a un largo proceso penal estatal.
Las organizaciones que demandaron originalmente la norma, entre ellas las respetadas ONG American Gateways y Las Americas Immigrant Advocacy Center, alegaron firmemente ante los tribunales que la ley SB4 es ilegal y anticonstitucional. Su argumento principal sostiene que la ley entra en un terreno que es competencia exclusiva del gobierno federal: decidir quién puede entrar o no a Estados Unidos. Adicionalmente, argumentan que la ley interfiere con las autoridades federales e impide que los migrantes soliciten asilo legalmente.
Sin embargo, el tribunal de apelaciones desestimó el caso basándose en cuestiones de procedimiento sin llegar a resolver el fondo constitucional del asunto. Las organizaciones civiles han advertido reiteradamente que, al entrar en vigor, esta agresiva ley llevará inevitablemente a que las autoridades locales actúen de manera discriminatoria. Además, realizarán perfilamiento racial (“racial profiling”) contra las comunidades hispanas, ciudadanos estadounidenses y minorías étnicas en su vida diaria.
¿Cuál es el contexto de los cruces fronterizos?
Texas aprobó originalmente la controvertida ley SB4 durante el Gobierno del expresidente demócrata Joe Biden (2021-2025). En aquel momento, la medida surgió en medio de un aumento récord en la cantidad de personas que cruzaban la frontera sur de manera irregular. También hubo un constante y tenso enfrentamiento político entre la administración de Texas y la Casa Blanca. El gobernador Greg Abbott justificó la ley argumentando el derecho del estado a defenderse de una “invasión”.

El panorama actual en 2026 es diametralmente distinto. Ahora, bajo la Administración del presidente Donald Trump, los cruces irregulares en la frontera han disminuido drásticamente a su punto más bajo en muchos años. A pesar de esta notable caída en la frontera, el Gobierno federal ha emprendido en cambio una feroz y masiva campaña de arrestos y deportaciones de inmigrantes indocumentados radicados en el interior del país.
La ley SB4 entrará en vigor precisamente en un momento de altísima tensión interna. El gobernador Greg Abbott ha presionado agresivamente a las principales ciudades del estado —entre ellas Houston, Dallas y Austin— para que no limiten bajo ninguna circunstancia la colaboración entre sus departamentos de policía local y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Esto ocurre ante el creciente rechazo de la ciudadanía urbana a las políticas de «mano dura».
¿Qué revelan los datos sobre los arrestos?
El impacto de estas políticas combinadas ya es estadísticamente visible y alarmante. En el último año, bajo las nuevas directrices federales, los arrestos de migrantes que no tienen ningún tipo de antecedentes penales se han disparado astronómicamente. Según un detallado análisis del proyecto Deportation Data Project de la Universidad de California en Berkeley, los arrestos de personas sin condenas previas aumentaron siete veces (700%).
El mismo estudio académico de UC Berkeley revela un cambio radical en las tácticas policiales. Las detenciones realizadas directamente en la vía pública, vecindarios y lugares de trabajo aumentaron más de un 1,000% (multiplicándose por 11) en comparación con los últimos meses de la administración anterior. Anteriormente, la inmensa mayoría de los arrestos de ICE provenían de transferencias seguras desde cárceles y prisiones locales tras cometer algún delito.
Este dramático incremento en las llamadas “detenciones callejeras” ha generado un clima de profundo terror en las comunidades latinas de Texas y de todo el país. Con la inminente entrada en vigor de la ley SB4, los defensores de los derechos civiles temen que la policía estatal texana multiplique aún más estos arrestos arbitrarios. Así, la policía podría operar esencialmente como una enorme fuerza de deportación paralela al gobierno federal.
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