Cientos de residentes de Washington D.C. se reunieron este sábado en Dupont Circle para manifestarse contra la decisión del presidente Donald Trump de federalizar el control policial en la capital del país. La marcha avanzó cerca de 2,5 kilómetros hasta la Casa Blanca con pancartas que decían “No al fascismo en D.C.” y “No a la ocupación militar”, en rechazo a lo que consideran una intromisión sin precedentes en la autonomía de la ciudad.
La movilización fue organizada por el movimiento “Free D.C.”, que desde hace años impulsa la autodeterminación plena y la conversión del distrito en un estado. Este grupo ya había liderado en 2023 la campaña “Hands Off DC”, que logró frenar la intervención del Congreso en la reforma de justicia criminal local.
Protestas contra la toma federal de la policía
Los manifestantes denunciaron que la toma federal de la policía es un golpe directo a la autonomía de Washington D.C., donde viven más de 700,000 personas que no cuentan con representación plena en el Congreso. Según los organizadores, Trump utilizó poderes de emergencia para justificar lo que consideran una maniobra política destinada a mostrar mano dura frente al crimen urbano.
Saturday protests in Washington, DC.
Keep this energy going, America.We have a dictator in the White House.pic.twitter.com/pNyOo1LUdV
— BrooklynDad_Defiant!☮️ (@mmpadellan) August 17, 2025
Sin embargo, las cifras oficiales contradicen el argumento central de la Casa Blanca. La tasa de delitos violentos en la capital se encuentra actualmente por debajo de los niveles registrados durante el primer mandato de Trump, entre 2017 y 2021. Pese a ello, el presidente ordenó el despliegue de agentes federales y de la Guardia Nacional en distintos puntos de la ciudad.
El despliegue de tropas en la capital
La situación escaló después de que tres estados —Virginia Occidental, Carolina del Sur y Ohio— anunciaran que enviarían cientos de efectivos adicionales de la Guardia Nacional a la capital, sumándose a los cerca de 800 integrantes ya desplegados tras la orden ejecutiva presidencial.
En paralelo, agentes federales han patrullado zonas de alta circulación como la estación Union Station y el National Mall, mientras que miembros de la Guardia Nacional vigilan edificios gubernamentales y monumentos históricos. La Casa Blanca incluso evaluó colocar al director de la Agencia Antidrogas (DEA) como “comisionado policial de emergencia”, pero dio marcha atrás cuando el principal abogado del distrito presentó una demanda judicial.
Las calles de Washington se llenaron de protestantes en contra del gobierno de Trump. Foto: X/@gmgronowski
El panorama se tensó aún más cuando la fiscal general Pam Bondi ordenó a la Policía Metropolitana de D.C. cooperar con las agencias de inmigración federales, pese a que las leyes locales limitan ese tipo de coordinación.
Reacciones al control federal de la policía
El portavoz de la Casa Blanca declaró a medios nacionales que “como parte de los esfuerzos del presidente Trump por mantener a D.C. segura y hermosa, se desplegarán más tropas de la Guardia Nacional. Su función es proteger activos federales, garantizar un entorno seguro para las autoridades y disuadir el crimen con una presencia visible”.
Del otro lado, el movimiento Free D.C. advirtió que la decisión del gobierno vulnera los derechos de los habitantes de la capital. En un comunicado señalaron: “El pueblo de Washington D.C. merece poder gobernarse a sí mismo. Durante demasiado tiempo, el Congreso y las administraciones federales han interferido con nuestras leyes, limitado nuestros presupuestos e impuesto su voluntad sobre nuestras comunidades”.
Las calles de Washington se llenaron de protestantes en contra del gobierno de Trump. Foto: X/@gmgronowski
Activistas como Bob Sledzaus, de Virginia, se sumaron a la protesta disfrazados con máscaras del presidente, con el fin de ironizar sobre la medida. Mientras tanto, decenas de carteles con mensajes contra la “ocupación militar” rodearon las inmediaciones de la Casa Blanca.
Lo que viene después de la toma federal
Expertos legales anticipan una batalla prolongada en los tribunales, ya que las autoridades locales han iniciado recursos para detener la orden ejecutiva. Aunque la Casa Blanca sostiene que la medida es temporal y busca garantizar la seguridad, abogados del distrito insisten en que se trata de un precedente peligroso que podría replicarse en otras ciudades.
El debate ocurre en un momento en que el reclamo por la estadidad de Washington D.C. vuelve a ganar fuerza. Los residentes argumentan que si la capital fuera un estado tendría mayor capacidad para frenar la injerencia federal y proteger sus instituciones democráticas.
Por ahora, la tensión en las calles se mantiene. Mientras los soldados patrullan y los agentes federales refuerzan su presencia, los movimientos sociales prometen continuar con las marchas y campañas hasta revertir la decisión presidencial.