El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha vuelto a encender la polémica sobre la integridad del sistema electoral estadounidense. Esta vez pone en la mira a California. En sintonía con las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, Johnson sugirió la semana pasada que el proceso de conteo de votos en el estado dorado es sospechoso. Por lo tanto, alimenta teorías sobre un supuesto fraude sistémico.
¿Qué dijo Mike Johnson sobre California?
Johnson, un abogado constitucionalista de Luisiana que ascendió al liderazgo republicano, se hizo eco de las quejas de Trump sobre la duración del escrutinio en California. “En algunos estados, como en California, por ejemplo. Quiero decir, mantienen las elecciones abiertas durante semanas después del día de las elecciones”, declaró a los reporteros.

El líder republicano fue más allá, insinuando manipulación en los resultados de las elecciones legislativas recientes. “Tuvimos tres candidatos republicanos a la Cámara que iban ganando el día de las elecciones… y cada vez que llegaba un nuevo tramo de boletas, mágicamente se reducían hasta que sus ventajas se perdían… Parece a primera vista ser fraudulento”, afirmó, sin presentar pruebas concretas.
¿Por qué Trump quiere “tomar el control” de las elecciones?
Estas declaraciones llegan justo después de que el presidente Trump sugiriera que los republicanos deberían “tomar el control de la votación” en al menos “15 lugares” clave para las elecciones intermedias de 2026. Esta propuesta, según críticos, es un intento de intervenir en bastiones demócratas. Johnson, actuando como un fiel aliado, parece estar preparando el terreno retórico para justificar tal intervención. Así, siembra dudas sobre la legitimidad de los resultados en estados azules.
¿Es cierto que California “mantiene abiertas” las elecciones?
Verificación de hechos: No. California no mantiene abiertas las urnas después del día de la elección. Lo que ocurre es que el estado, con más de 16 millones de votantes (una cifra superior a la población de 40 estados), tiene un proceso de conteo riguroso y extenso.

El estado permite contar boletas por correo que lleguen hasta siete días después de la elección, siempre que tengan el matasellos del día de la votación o antes. Además, las autoridades electorales tienen 30 días para verificar firmas, procesar boletas provisionales y realizar auditorías obligatorias. Este proceso está diseñado para maximizar la participación y asegurar que cada voto válido cuente. Por eso, retrasa los resultados finales y no se trata de un acto de “magia” partidista.
¿Por qué los resultados cambian?
El fenómeno del “cambio azul” (blue shift) tiene una explicación estadística simple, no conspirativa. Los votantes republicanos tienden a votar en persona el día de las elecciones, cuyos votos se cuentan primero. Los demócratas, en cambio, prefieren mayoritariamente el voto por correo, que tarda más en procesarse y contarse.
Esto explica por qué candidatos republicanos pueden parecer ganadores la noche de la elección. Sin embargo, ven cómo su ventaja se erosiona a medida que se cuentan las boletas por correo en los días subsiguientes. Curiosamente, cuando este mismo fenómeno favorece a republicanos —como ocurrió en 2022 con el congresista Ken Calvert—, no se escuchan denuncias de fraude desde el liderazgo del GOP.
Expertos como Kim Alexander, de la Fundación de Votantes de California, señalan que el estado es víctima de su propio éxito al fomentar la participación masiva. Esto, combinado con elecciones cada vez más reñidas en distritos competitivos, genera largas esperas que son explotadas políticamente para sembrar desconfianza.
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