Miles de residentes del sur de California continúan fuera de sus hogares por la emergencia química en Garden Grove. Aunque una grieta redujo la presión dentro del tanque sobrecalentado, las autoridades advirtieron que el área todavía no es lo bastante segura para el regreso total de la población.
La crisis comenzó la semana pasada en una planta aeroespacial de GKN Aerospace Transparency Systems, en el centro de Orange County. El incidente obligó a evacuar a 50 000 personas en Garden Grove y zonas cercanas. Sin embargo, unas 16 000 siguen bajo orden de evacuación por el riesgo de una explosión menor o de un derrame químico, según reportó Associated Press.
El tanque afectado contiene entre 6 000 y 7 000 galones de metacrilato de metilo, una sustancia muy inflamable usada para fabricar plásticos. De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, la exposición a este químico puede causar problemas respiratorios, neurológicos e irritación en piel, ojos y garganta.
¿Qué ocurrió en la planta de Garden Grove?
La emergencia se agravó cuando falló una válvula del sistema de enfriamiento del tanque. Ese mecanismo mantenía la sustancia cerca de 50 grados Fahrenheit. Sin ese enfriamiento, el contenido comenzó a calentarse de forma progresiva y peligrosa, explicaron los bomberos del condado.

El jefe interino de la Autoridad de Bomberos de Orange County, TJ McGovern, detalló que la falla permitió que el tanque entrara en un proceso de calentamiento continuo. A medida que la temperatura aumentó, el químico comenzó a pasar de líquido a gas. Ese cambio elevó la presión interna y acercó el contenedor a una posible explosión catastrófica, según explicó el profesor Andrew Whelton a Associated Press.
La situación cambió durante el fin de semana, cuando se formó por azar una grieta en la estructura. Esa abertura permitió liberar parte de la presión acumulada. Por eso, los expertos creen que la grieta ayudó a evitar un desastre mayor. Sin embargo, el mismo escape también confirmó que el tanque sigue comprometido y no puede considerarse estable.
¿Por qué miles todavía no pueden volver a casa?
Aunque gran parte de la población ya regresó, el peligro no desapareció. Las autoridades creen que todavía existe riesgo de una explosión menor. También temen que una nube química o fragmentos salgan despedidos hacia viviendas cercanas si la estructura empeora. Por eso, la zona de exclusión se mantuvo para aproximadamente un tercio de los residentes evacuados.
Los equipos de emergencia trabajaron durante toda la noche para neutralizar 2 tanques cercanos. Esa decisión buscó evitar un efecto en cadena si el tanque principal vuelve a desestabilizarse. Parte del material de uno de esos recipientes fue transferido a otro con agente neutralizante. Además, el sistema de aspersión de la planta sigue rociando agua sobre el tanque dañado.
Los bomberos informaron que la temperatura interna bajó de 100 a 92 grados Fahrenheit. Para lograrlo, las mangueras descargaron 1 250 galones de agua por minuto durante 5 días. En total, se utilizaron cerca de 9 millones de galones de agua. Aun así, los especialistas creen que el tanque debe acercarse a una franja de 60 a 70 grados Fahrenheit para que el escenario sea mucho más seguro.
La directora de Salud de Orange County, Regina Chinsio-Kwong, señaló que las pruebas realizadas en el agua de los drenajes no detectaron contaminación. Ese dato alivió parte de la preocupación oficial. Sin embargo, la ausencia de contaminación en drenajes no elimina el riesgo mecánico del tanque ni el temor vecinal sobre una eventual liberación de vapores.
¿Qué impacto tiene la emergencia sobre los residentes?
El costo humano de la evacuación sigue creciendo. Isabel Méndez contó que desarrolló sarpullido en el rostro, hormigueo en los labios y dolor de garganta mientras escapaba de la zona. Tras pasar varias noches costosas en un hotel, terminó alojándose con su madre al norte de Los Ángeles. Aun así, dijo que no confía plenamente en las garantías oficiales de seguridad.
Otros vecinos también quedaron atrapados entre la incertidumbre y el gasto. Chinh Nguyen, de 62 años, explicó que la primera noche durmió con su esposa y sus 2 hijos adultos en el salón de belleza de su familia. Después fueron trasladados a un refugio en una escuela secundaria de Huntington Beach. Allí siguen esperando noticias sobre su retorno, mientras se preocupan incluso por la comida que dejaron para sus 10 periquitos.
La emergencia también afecta servicios esenciales. El distrito escolar unificado de Garden Grove informó que 3 escuelas seguían cerradas y no estaba claro si reabrirían antes del cierre del ciclo escolar. La zona afectada incluye parte de Little Saigon, la mayor comunidad vietnamita fuera de Vietnam, ubicada entre Garden Grove y Westminster. Esa densidad urbana hace más delicada cualquier decisión oficial.
¿Qué riesgos ambientales siguen abiertos?
Aunque la grieta evitó una explosión mayor, el riesgo ambiental no desapareció. El profesor Andrew Whelton explicó que parte del metacrilato de metilo podría haberse endurecido en una forma plástica más estable, similar al plexiglás. Eso reduciría parte del peligro. Sin embargo, también advirtió que aún existe la posibilidad de una explosión menor o de una pluma química sobre casas cercanas, según Associated Press.
Las agencias públicas ya preparan una vigilancia prolongada. El Distrito de Gestión de la Calidad del Aire de la Costa Sur monitoreará el aire durante varios meses. Además, la EPA revisará alcantarillas y drenajes pluviales para descartar derrames posteriores. Ese seguimiento muestra que la crisis no termina cuando baja la temperatura del tanque.

El caso también reabre un debate más amplio sobre la convivencia entre zonas densamente pobladas e instalaciones con materiales peligrosos. Garden Grove tiene cerca de 170 000 habitantes y colinda con ciudades muy transitadas del condado. Cuando un tanque industrial falla en un entorno así, la emergencia deja de ser técnica y se convierte en una crisis de salud pública, vivienda, transporte y confianza institucional.
GKN Aerospace, empresa británica proveedora de fabricantes de aeronaves, pidió disculpas por la interrupción causada y aseguró que su prioridad es una resolución segura. La compañía fabrica ventanas de cabina, toldos y parabrisas para aeronaves militares y comerciales. Su peso industrial es grande, pero el episodio demuestra que la continuidad operativa importa menos que la seguridad comunitaria cuando un químico inflamable queda fuera de control.
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