ICE lanza su propia “Fuerza de Protección”
EFE

En respuesta a un alarmante aumento de más del 1.000 por ciento en ataques contra agentes del ICE desde enero, la fiscal general Pam Bondi anunció este martes el lanzamiento de la “Fuerza Especial de Protección del ICE”. Este nuevo grupo de élite, conformado por agentes del FBI, DEA, ATF y U.S. Marshals, se desplegará de inmediato para salvaguardar instalaciones y personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Bondi, confirmada en febrero por un voto de 54-46 en el Senado, enfatizó que la medida responde a “una nueva era de violencia política extrema” que amenaza el estado de derecho.

El anuncio llega en medio de protestas intensas en ciudades como Chicago y Portland, donde manifestantes han bloqueado accesos a centros de detención y enfrentado a agentes federales. Según datos del Departamento de Seguridad Nacional, los asaltos a oficiales del ICE han pasado de 10 incidentes en el mismo período de 2024 a 79 entre enero y junio de este año, con picos en septiembre que incluyen tiroteos y vandalismo. Por lo tanto, la fuerza especial priorizará arrestos in situ de “agitadores violentos” y procesamientos con cargos federales graves, como conspiración y obstrucción.

Bondi, quien como fiscal de Florida combatió el tráfico de opioides y el trata de personas, describió el memorando enviado a las agencias como una directiva clara: “No se tolerará la violencia contra agentes federales”. En consecuencia, el grupo élite actuará en cualquier punto donde el ICE enfrente amenazas, desde redadas urbanas hasta instalaciones remotas, integrando inteligencia táctica para prevenir emboscadas.

Amenazas crecientes: De protestas a ataques armados

Los incidentes han escalado rápidamente desde la toma de posesión de Trump en enero. En Dallas, un tiroteo el 24 de septiembre dejó tres heridos en una instalación del ICE, con el atacante suicidándose tras disparar contra un van de agentes. Investigadores del FBI hallaron municiones marcadas con “ANTI-ICE” y listas de centros del DHS, confirmando un acto premeditado. Además, en julio, un asalto en McAllen, Texas, involucró a un tirador que abrió fuego contra agentes de la Patrulla Fronteriza, hiriendo a dos.

Pese a todo, el Departamento de Seguridad Nacional atribuye esta ola a “retórica anti-ICE” de políticos demócratas y medios, que comparan a los agentes con “la Gestapo nazi”. En Portland, protestas nocturnas desde junio han incluido el uso de guillotinas improvisadas y bloqueos vehiculares, culminando en choques con gas lacrimógeno el 14 de junio. El presidente Trump, respondiendo a estos eventos, ordenó el despliegue de tropas el 27 de septiembre para “proteger instalaciones bajo asedio de Antifa y terroristas domésticos”.

En Chicago, más de 200 manifestantes bloquearon una puerta en Broadview el 26 de septiembre, resultando en el uso de balas de pimienta y gas por parte de agentes. El gobernador JB Pritzker y el alcalde Brandon Johnson han denunciado las redadas como “intimidación”, pero Bondi acusa a líderes locales de “humillar a los agentes” al tildarlos de “policías secretos”. Sin embargo, las estadísticas muestran un descenso del 15% en crímenes violentos en la ciudad este año, cuestionando la narrativa de caos.

La Fuerza Especial: Misión y despliegue inmediato

La nueva unidad, que Bondi denomina “Fuerza de Protección del ICE”, operará bajo protocolos del Departamento de Justicia para defender propiedades federales. “Nuestros funcionarios reprimirán disturbios ilegales y arrestarán a sospechosos de amenazar o agredir a agentes”, declaró la fiscal en su publicación en X. Además, las prioridades de imputación se extienden a quienes financien, coordinen o inciten violencia, con penas que podrían alcanzar décadas de prisión bajo leyes antiterrorismo.

Por lo tanto, agentes de la DEA y ATF se sumarán a operaciones en Portland y Chicago, donde el ICE ha enfrentado desde arrojamientos de objetos hasta intentos de arson. En una operación de julio en Texas, 10 sospechosos fueron acusados de terrorismo por atacar una instalación con armas letales, ilustrando el tipo de amenazas que la fuerza élite combatirá. Bondi, quien clausuró task forces controvertidas en su primer día como fiscal general, promete “procesamientos con el rigor de la ley” para disuadir futuros actos.

El despliegue inicial involucrará a 500 oficiales rotativos, con entrenamiento en respuesta a disturbios y protección VIP, similar a los usados en el asesinato del activista conservador Charlie Kirk en septiembre. En consecuencia, centros como el de Broadview, Illinois, ya han erigido cercas de alambre y barreras de concreto, mientras que en Los Ángeles, protestas han paralizado accesos durante horas.

Contexto de polarización: De Seattle a Washington

Esta iniciativa se enmarca en la estrategia migratoria agresiva de la administración Trump, que ha deportado a más de 1,6 millones de indocumentados desde enero, según la secretaria Kristi Noem. Protestas similares han surgido en Seattle y Washington D.C., con choques que resultaron en 26 cargos federales en Portland por asalto y resistencia. Pese a todo, defensores de inmigrantes argumentan que las redadas priorizan a trabajadores sin antecedentes, exacerbando tensiones raciales en comunidades latinas y afroamericanas.

En Portland, donde homicidios cayeron un 51% en los primeros seis meses, líderes locales como el alcalde Keith Wilson urgen calma para evitar “cebo federal”. Sin embargo, el DHS reporta un 830% de aumento en asaltos hasta julio, incluyendo doxing de familias de agentes y vehículos usados como armas. Bondi, en su memorando, traza estos eventos como “campañas organizadas de intimidación” para “silenciar discursos opuestos”.

Mientras tanto, en Chicago, vigilias en Daley Plaza han reunido a cientos, con lemas como “Chicago resiste”. El ICE, con 10.000 agentes adicionales financiados por la Big Beautiful Bill Act, ofrece bonos de hasta 50.000 dólares para reclutas, pero enfrenta escasez por el clima hostil. Por lo tanto, la Fuerza de Protección busca no solo defender, sino restaurar la operatividad en un panorama de creciente confrontación.

El eco de estos anuncios resuena en un país dividido, con el cierre gubernamental acechando a medianoche. Trump ha culpado a demócratas por el impasse, prometiendo fondos inquebrantables para defensa e inmigración. En las calles de Portland y Chicago, sirenas y cánticos compiten, recordando que la batalla por el control se libra no solo en cortes, sino en los umbrales de la democracia.

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