Las redadas migratorias del Gobierno del presidente Donald Trump causaron miedo en Chicago el jueves 23 de octubre. Agentes federales de inmigración hicieron incursiones en barrios con mucha población mexicana. Esto fue parte de la “Operación Midway Blitz”.
El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, condenó las acciones y pidió respeto a la dignidad de las personas migrantes. “La Iglesia está con los migrantes”, expresó en un mensaje difundido en inglés y español. “Familias están siendo destrozadas, niños se quedan con miedo y comunidades enteras son sacudidas”, añadió el líder religioso.
Redadas en La Villita y Cícero
Las operaciones se concentraron en el barrio de La Villita, en el suroeste de la ciudad, y en la vecina Cícero, donde vive una de las mayores comunidades mexicanas del Medio Oeste. Testigos afirmaron que las redadas comenzaron a primeras horas del día y provocaron escenas de caos y confrontación entre residentes y autoridades.
Al menos seis personas fueron detenidas durante las incursiones, entre ellas un ciudadano estadounidense de 16 años, según confirmaron las autoridades federales. Las imágenes difundidas por medios locales muestran a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lanzando gas lacrimógeno cerca del centro comercial Discount Mall, en la calle 26 y Albany, sin que se escucharan advertencias previas.
El operativo desató una de las respuestas ciudadanas más rápidas del año. Vecinos y comerciantes salieron a las calles para bloquear los accesos y exigir el retiro de los agentes, mientras grupos de voluntarios ofrecían refugio temporal a familias separadas por las detenciones.
Tensión entre comunidad y autoridades
Baltazar Enríquez, presidente del Consejo Comunitario de La Villita, señaló que los agentes “parecían no tener un plan” y que intentaron ingresar al centro comercial cuando ya estaba cerrado. “Los residentes se movilizaron al darse cuenta de que algo no estaba bien”, explicó.
La situación escaló cuando los abogados que representan a la comunidad acusaron al comandante Gregory Bovino, jefe de la Patrulla Fronteriza y responsable de la operación, de violar una orden judicial federal. En un expediente presentado ante una corte de distrito, los litigantes afirmaron que Bovino lanzó personalmente gas lacrimógeno contra manifestantes y periodistas, en aparente desacato a una orden de restricción temporal emitida por la jueza Sarah Ellis.
El documento incluyó una fotografía que mostraría al comandante, vestido con uniforme verde, sujetando una lata de gas en un estacionamiento junto a otros agentes federales. La demanda exige sanciones y una suspensión inmediata del uso de sustancias químicas durante incursiones urbanas.
Presencia federal en el corazón de Chicago
Agentes del ICE y la Patrulla Fronteriza patrullaron zonas céntricas como el Loop y los alrededores del Instituto de Arte, un despliegue poco común en la tercera ciudad más grande del país. Este operativo se suma a otros similares ordenados por el Gobierno de Trump en Los Ángeles, Nueva York y Houston, como parte de una ofensiva nacional contra la inmigración irregular.
El concejal Byron Sigcho-López, quien representa a La Villita, denunció que “los agentes están arrestando a menores de edad y estudiantes sin registro legal”. Durante una reunión de emergencia, aseguró que al menos seis jóvenes fueron detenidos antes de que los vecinos lograran organizar una cadena de apoyo.
El representante federal Jesús “Chuy” García también criticó el operativo. “¿Por qué regresaron hoy?”, preguntó en conferencia de prensa. “Nuestra comunidad los enfrentó ayer, demostrando lo fallida que está esta operación. En lugar de garantizar seguridad, está generando miedo y división”.
Operación bajo investigación judicial
De acuerdo con documentos judiciales revisados por medios locales, la “Operación Midway Blitz” enfrenta varias impugnaciones legales. Organizaciones civiles acusan al Departamento de Seguridad Nacional de emplear tácticas prohibidas en zonas residenciales y de infringir los derechos de asilo y debido proceso.
Pese a las críticas, las redadas continuaron por segundo día consecutivo en el área metropolitana de Chicago. Los reportes indican que los agentes se concentraron en puntos estratégicos del suroeste, especialmente en zonas con alta población migrante.
La Guardia Costera y la CBP, que colaboran bajo el mismo paraguas del Departamento de Seguridad Nacional, mantienen presencia en operativos similares desplegados en las últimas semanas en San Francisco y Houston. Sin embargo, en Chicago la atención se centra en las implicaciones humanitarias y en el precedente judicial que podría marcar el caso Bovino.
Mientras tanto, la comunidad mexicana en Illinois permanece alerta. Líderes locales insisten en que las redadas dañan la confianza pública y ponen en riesgo a familias trabajadoras que contribuyen al desarrollo de la ciudad.
